Reflexiones desde el Cursillo : La búsqueda de Dios
Estas palabras nos deben hacer meditar si realmente necesitamos en nuestra vida la presencia de un ser superior, de alguien que nos conforte, nos ayude, de alguien en quien confiar plenamente, en quién depositar nuestras esperanzas, ilusiones, deseos, preocupaciones, sufrimientos, porque en cada...
Estas palabras nos deben hacer meditar si realmente necesitamos en nuestra vida la presencia de un ser superior, de alguien que nos conforte, nos ayude, de alguien en quien confiar plenamente, en quién depositar nuestras esperanzas, ilusiones, deseos, preocupaciones, sufrimientos, porque en cada hombre hay un vacío que es necesario llenar.Ese alguien que nuestro yo reclama interiormente de quién esperamos una respuesta a nuestros interrogantes, ese alguien a quién nos dirigimos cuando no encontramos respuesta en los seres humanos que nos rodean, no puede ser mas que Dios.Sabemos que desde los primeros pobladores del mundo el hombre siempre ha buscado la presencia de un dios en sus vidas, porque el ser humano no puede entender la vida sin un ser superior que rija su vida.La búsqueda de un dios a través de los siglos originó movimientos religiosos que se expresan en las variadas culturas de los pueblos y en las diversas manifestaciones de los que creen. Como los budistas en la china, los hinduistas en la India, los musulmanes en los países árabes, los cristianos en Europa.Creo que en todos los matices de nuestro diario vivir, debemos percibir con los ojos de la fe la presencia de Dios.Muchos todavía lo buscamos casi inconscientemente, porque no puede existir una vida sin Dios, ni siquiera en aquellos que dicen ser ateos, pero que en el fondo no lo son, porque su alma clama en su interior por su Creador.El número de las personas religiosas mas allá de las pertenencias a una determinada religión es muy elevado, esto demuestra una inquietud evidente en los distintos ambientes de nuestra cultura.Los hombres buscan a Dios en las distintas religiones, pero no nos engañemos, muchas veces buscamos una religión que se adapte a una manera de vivir, que nos sea mas cómoda, es decir que sea un techito confortable que no nos exija ningún esfuerzo.La verdadera fe sabemos que nos lleva por un camino con la cruz a cuestas, sabemos que el camino verdadero es angosto y la puerta estrecha ya Jesús lo dijo: “El que quiera seguirme tome su cruz y sígame”.Desde luego si El Maestro nos marcó el camino tomando su cruz, los discípulos o sea nosotros no podemos seguirlo si no aceptamos nuestra cruz.Alguna vez hemos dicho: “¿Acaso a nosotros los hijos no nos tocará una astilla de la cruz de nuestro Padre?.Pero esto no significa que nuestra vida tiene o debe de ser opaca y triste, al contrario la fe y la esperanza nos darán la luz y la alegría de caminar iluminando a los que caminan a nuestro lado y dando el sabor como la sal a todo acontecimiento o circunstancia que nos toque vivir, porque sabemos que Dios con nosotros ¿Quién contra nosotros? (Rom. 9 – 31).Al entrar al tercer milenio Juan Pablo II dijo: “¿No es acaso un signo de los tiempos el que hoy se detecte una difusa exigencia de espiritualidad, que en gran parte se manifiesta en una renovada necesidad de orar?”.Los que no nos hemos encontrado con Dios busquémoslo y los que lo hemos encontrado, hagamos de ese encuentro una relación íntima de amor.


