Reflexiones desde el Cursillo : ¡Quédate con nosotros!
hoy como ayer el Maestro camina a nuestro lado; no nos deja solos, nos acompaña porque nos ama, Él es fiel a su promesa: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta la consumación de los siglos” (Mt. 28,20).Lo ha demostrado desde siempre, ha caminado junto a los apóstoles buscando a los...
hoy como ayer el Maestro camina a nuestro lado; no nos deja solos, nos acompaña porque nos ama, Él es fiel a su promesa: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta la consumación de los siglos” (Mt. 28,20).Lo ha demostrado desde siempre, ha caminado junto a los apóstoles buscando a los necesitados, curando a los enfermos, enseñando, bendiciendo y siempre intercediendo ante el Padre por los hombres.Hoy a pesar de la crisis mundial de paz, a pesar de tanta incomprensión, odio, ambición, violencia que se ha desatado en el mundo, Él sigue caminando en medio de nosotros.El uso de las armas en muchas partes del mundo, el grito del odio entre naciones, las rivalidades entre hermanos de un mismo pueblo, el grito de desesperación de los hombres, mujeres y niños que pasan hambre, el llanto de los que sufren injusticias, el dolor reprimido de los que se sienten impotentes ante las calumnias y difamaciones, el dolor de las madres que sufren por sus hijos maltratados, humillados, descarriados y tantas iniquidades que hacemos los hombres, pareciera que Jesús está ausente del mundo; pero no es así, está presente sintiendo dolor por los que sufren; Él no nos puede quitar nuestra libertad de elegir el bien o el mal, pero nos sigue llamando, nunca nos deja solos ni desamparados, Él nos habla cada día por medio de sus profetas que son los sacerdotes, por medio de su evangelio escrito en la Biblia, por las reflexiones que se han multiplicado en la radio, en la televisión, en la prensa escrita y en el internet.Pero no lo escuchamos, el bullicio del mundo no nos deja percibir su voz, el estrepitoso ruido de las armas, el ruido de las discusiones y rivalidades, lo odios y resentimientos quiebran la unidad de los hombres y desorienta a muchos. De ahí es que en medio de este dramático panorama no escuchamos la voz del Señor y no nos damos cuenta de que Él es el único que nos puede dar la paz… para escucharlo tenemos que hacer un poco de silencio interior.Jesús está en medio de nosotros, se quedó junto a sus hijos; como cuando caminaba al lado de los discípulos de Emaús (Lc. 24,28–31); ellos no lo reconocieron, porque estaban afligidos, alterados por la muerte de Jesús y desilusionados porque no esperaban que su Maestro terminara en una cruz y por mas que el mismo Jesús les hablaba ellos no lo reconocieron, el bullicio de los últimos acontecimientos los absorbía. Sin embargo al acercarse a destino le pidieron; ¡Quédate con nosotros que se hace tarde! Y Jesús se quedó.Al llegar a Emaús Jesús partió el pan, lo bendijo y recién lo reconocieron.Hoy como ayer, en esta realidad trágica de nuestro país y del mundo acudamos al Señor y pidámosle ¡Quédate con nosotros!


