Otra vez las aguas

Esta vez el que se queja es el barrio Salamanca, pero no se trata de sumar esas  quejas ni de aumentar argumentos, porque la planta para tratamiento de aguas servidas es una necesidad perentoria de Tarija y se está convirtiendo en un problema que ya involucra no solamente a los gobiernos...

Esta vez el que se queja es el barrio Salamanca, pero no se trata de sumar esas  quejas ni de aumentar argumentos, porque la planta para tratamiento de aguas servidas es una necesidad perentoria de Tarija y se está convirtiendo en un problema que ya involucra no solamente a los gobiernos municipal y departamental, sino inclusive al poder judicial, por aquello de la donación holandesa, que no puede ser simplemente declarada perdida, porque se le hizo daño al Estado y se sabe que esos daños no prescriben.Mientras no exista una eficiente planta para tratamiento de aguas residuales, no solamente continuarán reclamos como el del barrio Salamanca, sino que será imposible impulsar un parque industrial, puesto que las aguas que se desechan luego de procesos industriales, pueden ser más contaminantes que las de uso doméstico. Es comprensible que las necesidades de Tarija crezcan y se vuelvan cada vez más complejas, pero para eso se inventaron las oficinas de planeación que deben atender esos asuntos, priorizándolos. El caso de la planta para tratamiento de aguas residuales parece que rebasó la capacidad administrativa municipal y hasta departamental.


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