Reflexiones desde el Cursillo: En la verdad la paz
El papa Benedicto XVI pone como lema a la 28ª jornada mundial para la paz: “En la verdad la paz”.Jesús dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, contemplando el rostro del Señor, confirmamos nuestra fe y nuestra esperanza en El, único Salvador.La expresión paz de verdad que...
El papa Benedicto XVI pone como lema a la 28ª jornada mundial para la paz: “En la verdad la paz”.Jesús dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, contemplando el rostro del Señor, confirmamos nuestra fe y nuestra esperanza en El, único Salvador.La expresión paz de verdad que encontramos en el profeta Jeremías (14,13) se refiere a una paz firme, permanente a lo largo del tiempo, adecuada para recorrer el camino de la vida y lograr la meta propuesta.Cuando se aplica a una persona que dice y ama la verdad, esa persona es confiable y manifiesta una fidelidad probada. Así en el Salmo 31, 6 dice: “Dios es fiel”, lo que significa que Dios no nos fallará.Esa fidelidad divina se refleja en quienes pueden ser considerados hombres de verdad dignos de confianza, insobornables, capaces de rechazar la corrupción, incluso cuando tengan que juzgar a otros hombres.Los que aman la verdad son los que buscan la justicia y la paz, buscar la justicia y la paz es caminar en la verdad. (Is. 18, 3).Hoy la constante construcción de la paz supone que hombres y mujeres capaces de practicar la verdad con la palabra y con la vida, sean el testimonio ante la sociedad y la familia.Los dirigentes responsables de la paz en las naciones, no logran la paz porque faltan a la verdad, las palabras del profeta Zacarías nos instruye (Zac. 8 – 16, 19) “Esto es lo que deberán practicar díganse mutuamente la verdad y dicten en sus puertas sentencias que restablezcan la paz. Amen la verdad y la paz”.La verdad designa la doctrina de la sabiduría, revelada por Dios. En la Biblia, en el libro de los Proverbios dice: “Adquiere la verdad, no la vendas, lo mismo que la sabiduría, la instrucción y la inteligencia” (Prov. 23, 23).Entonces la verdad y la fidelidad hace posible la verdadera paz entre los hombres.Cuando no se cumple la palabra empeñada se quiebra la relación entre los hombres, volviéndose tensa e incluso violenta, si afirmamos que en la verdad se cimienta la paz, en la mentira se afirma la ruptura de la paz, se rompe la armonía, se cubre la realidad con el engaño, la infidelidad porque en la mentira nace la violencia, la guerra.Jesús denuncia al padre de la mentira cuando dice a los fariseos: “Ustedes tienen por padre al demonio, desde un comienzo el fue un homicida y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en el, porque es mentiroso y padre de la mentira”. (Jn. 8, 44)Para vivir en la paz, debemos amar la verdad, porque si mentimos ¿quién creerá en nuestras palabras? Debemos ser instrumentos de la verdad que es la llave de la justicia, del amor y de la paz.La caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hincha, no es descortés, no es interesada, no se irrita, no piensa mal, se complace en la verdad.Jesús nos dice: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Yo soy el camino, la verdad y la vida (JN. 8, 31 - 32)A la persona humana pertenece la libertad y esa libertad que nos regaló Dios, debemos usarla para recorrer en nuestra vida el camino de la verdad, así seremos respetados, amados y así construiremos la paz. Todos los hombres tenemos sed de la verdad y nostalgia de la paz.


