Poco más de medio siglo

Existen colecciones de periódicos de aquellos tiempos, porque ya circulaban y era en ellos donde se anunciaban esas ventas. Un investigador un poco acucioso, sin mucho esfuerzo encontraría hoy esos periódicos.Eso fue antes de la revolución de abril de 1952, o sea antes de la Reforma Agraria,...

Existen colecciones de periódicos de aquellos tiempos, porque ya circulaban y era en ellos donde se anunciaban esas ventas. Un investigador un poco acucioso, sin mucho esfuerzo encontraría hoy esos periódicos.Eso fue antes de la revolución de abril de 1952, o sea antes de la Reforma Agraria, antes del Voto Universal, de la Nacionalización de las Minas, de la Reforma Educativa y de otros hechos que hoy nos pueden parecer muy antiguos (si es que no los hemos olvidado totalmente).Nos estamos ocupando de esto porque mañana, 2 de agosto se cumple, precisamente, un nuevo  aniversario de la Reforma Agraria. En aquel tiempo se lo solía festejar como “Día del Indio”. Eso actualmente sonaría sumamente extraño.El decreto de Reforma Agraria se firmó en Ucureña, pueblo de Cochabamba, el 2 de agosto 1952, precisamente como un homenaje a ese Día del Indio, que había sido establecido en 1937 por el  entonces presidente Germán Busch ¡Cómo cambian los tiempos! Mañana, a propósito de tales cambios, se graduarán 118 nuevos profesionales  formados en  las tres universidades indígenas que existen hace seis años: una aymara Túpac Katari, en  Warisata, de La Paz; otra quechua, Casimiro Huanca, en Chimoré, de Cochabamba, y la tercera guaraní para los  pueblos de tierras bajas Apiaguaiki Tupa, en la comunidad de Kuruyuki de Chuquisaca.Esos tres centros de educación superior, inconcebibles hace apenas medio siglo, en la actualidad reúnen más de 2.300 estudiantes, por eso, su graduación mañana no puede ser una noticia más, sino un indicador muy importante de cuánto Bolivia está cambiando.Pero hay cambios que no se pueden marcar en positivo, como el de la proliferación de los que se conocen ahora como “agronegocios”, o sea cultivos extensivos que están desplazando a los que fueron los personajes centrales en el campo, los trabajadores campesinos.Hoy la agricultura, no solamente en Bolivia sino también en países vecinos, tiene más que ver con las semillas transgénicas de Monsanto, de Cargill o de otras corporaciones transnacionales que con el campesinado que, como hace siglos, sigue agobiado en los surcos.Han transcurrido solo un poco más de 50 años desde aquella Reforma Agraria y felizmente existen los documentos indispensables para realizar, en fechas como la de mañana, algunos ejercicios de historia crítica, que son siempre aconsejables.Por supuesto que no es fácil, pero es bueno hacerlo, porque la memoria a veces puede ser flaca o engañarnos, no solamente olvidando acontecimientos como la Reforma Agraria, sino también confundiendo causas y consecuencias de ese y de otros hechos fundamentales. Vamos a finalizar, por eso, con un sincero y afectuoso saludo a nuestros compañeros campesinos bolivianos, aunque no sea necesario que en el calendario exista un día especial para hacerlo, ni estemos embarcados en ninguna campaña electoral. Que valga la aclaración.


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