Juego limpio
La confrontación política es el otro ámbito donde la agresividad puede resultar excesiva y causar perjuicios difíciles de remediar. A eso se suele llamar “guerra sucia” y como en Bolivia estamos ya casi en las vísperas as de una elección, el tema resulta pertinente, y además...
La confrontación política es el otro ámbito donde la agresividad puede resultar excesiva y causar perjuicios difíciles de remediar. A eso se suele llamar “guerra sucia” y como en Bolivia estamos ya casi en las vísperas as de una elección, el tema resulta pertinente, y además oportuno.La competencia política en Bolivia, confirmada para 12 de octubre próximo, está caracterizada por la participación de relativamente pocos participantes para elegir Presidente y Vicepresidente del Estado Plurinacional.Una agencia de prensa hace notar que “esta será la primera elección en la cual se inscriben solo cinco partidos, después de que en 2002 concursaran 11, y luego, en 2005 y 2009, ambas ganadas por Evo Morales, se anotarán ocho agrupaciones.Aunque 11 partidos cumplieron con los requisitos establecidos por el Tribunal Supremo Electoral, solo el Movimiento Al Socialismo (MAS), Unidad Democrática (UD), Movimiento Sin Miedo (MSM), Partido Ecologista y Partido Demócrata Cristiano (PDC) se alistaron para la fase final.El próximo paso es la presentación por cada una de las organizaciones de la documentación que respalde a los candidatos, para lo cual tenían plazo hasta ayer, 25 de julio y seguramente se sabrá oportunamente si todas cumplieron.De todas maneras, el proselitismo electoral ya está legalmente autorizado y las campañas de los candidatos se intensificarán progresivamente en los próximos tres meses y es la razón para que nos refiramos al “juego limpio” y a la “guerra sucia”.Hace menos de un mes, en un país de la región se efectuaron elecciones (en Colombia) y allí lo característico fueron la calumnia, la intriga, el espionaje y otras lamentables actuaciones que son las que habitualmente se suelen llamarse guerra sucia.Buscamos en los teóricos de la guerra (Carl von Clausewitz, Sun Tsu y otros) pero no encontramos nada que aludiera a una “guerra limpia”, por eso preferimos equiparar la contienda electoral que se avecina a un juego, porque de guerras estamos francamente sobresaturados.Como la materia prima esencial en un debate electoral es la información, es importante que sean muy controladas transgresiones (son delitos, en realidad) como la calumnia, la injuria la diatriba y la maledicencia.Todas esas son solo variables legales relacionadas con la violación de la verdad que, como se sabe es siempre la primera víctima en toda guerra, y volvimos a mencionar esa palabra aunque nos habíamos propuesto no hacerlo más en este comentario.Por eso, aunque sabemos que la política no es un asunto lúdico (relativo al juego) terminemos pidiendo que para el 12 de octubre próximo se imponga el “fair play”, es decir, el juego limpio para lo cual debemos contribuir todos los bolivianos, y no solamente los candidatos.Y los obreros de la información (los periodistas) debemos estar especialmente atentos.


