La piel que habito:

La propuesta de Almodóvar en La piel que hábito va mucho mas allá y explora la identidad de género, la locura, la insensatez, la venganza saltando rítmicamente en una mixtura entre ciencia ficción, drama, terror e incluso comedia sin intención. Lo que sí es seguro que la película no deja...

La propuesta de Almodóvar en La piel que hábito va mucho mas allá y explora la identidad de género, la locura, la insensatez, la venganza saltando rítmicamente en una mixtura entre ciencia ficción, drama, terror e incluso comedia sin intención. Lo que sí es seguro que la película no deja indiferente y logra sensibilizar fibras íntimas en el espectador. La estética del film es evidente, no solo por la propuesta fotográfica a cargo de José Luis Alcaine, sino en todo el tratamiento musical y escenográfico que incluye obras pictóricas de reconocidos artistas plásticos como  Guillermo Pérez Villalta, artista contemporáneo que retrata escenas de personajes sin rostro que avocan la transición y evolución de los personajes a lo largo del film, la iluminación y la paleta de colores utilizados ambientan muy bien lo que sucede en cada escena, una de las particularidades en cuanto al estilo de iluminación es que no se refugia en las sombras y la oscuridad para causar el terror, en cambio utiliza planos amplios, limpios muy iluminados, la carga emocional esta en los hombros de los actores y en las situaciones inverosímiles que viven. La piel que habita la película de Pedro Almodóvar viste a un cuerpo estructurado como si de una matrioska se tratara. El director saca las diferentes piezas que lo componen en forma de elaborados flash-backs, juega con ellos, los dispone según le conviene hasta formar finalmente un todo. Se nutre de sus propias experiencias cinematográficas anteriores reforzando su particular manera de presentar sus historias y evoca a los grandes maestros cine como Hitchcock y Buñuel. Finalmente para cerrar este collage de piel está Alberto Iglesias aporta el otro guión, el musical que es simplemente excelente.Hipnótica en su primer tramo, con los planos detalle que parecen una disección anatómica pulcra, absorta, desmesurada, desvergonzada, no sabría decir si sobreactuada, desquiciada, ambiciosa, valiente a más no poder… así es ‘La piel que habito’. Ni mucho menos se trata de la película para quien busque el clasicismo a la hora de narrar. Vale la pena verla comentarla y abstraerse en su intrincada combinación de estilos, sacándonos un poco del cine hollywoodense que últimamente parece ser una copia de si mismo.Puntaje 5 sobre un máximo de 7


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