Reflexiones desde el Cursillo: Corazón de Jesús

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos. Creo que no hay palabras para poder referirse a este Corazón Sagrado de Jesús porque de allí brota el infinito amor a nosotros sus criaturas,...

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos. Creo que no hay palabras para poder referirse a este Corazón Sagrado de Jesús porque de allí brota el infinito amor a nosotros sus criaturas, todo lo que hizo lo hizo impulsado por ese amor inmenso hacia toda la humanidad.El ofrecimiento de su vida el hacerse hombre y nacer en un hogar humilde, dedicar su vida a enseñar su doctrina, señalándonos el camino que debíamos seguir, su vida fue humilde no tenía dónde reclinar su cabeza, caminó sembrando el amor de palabra y de obra, bendiciendo, curando, consolando. Luego su sacrificio en la cruz, una muerte atroz en la que el hombre descargó su maldad y su crueldad sobre el manso cordero que moría con el rostro cubierto de polvo, de lágrimas y de sangre y aún así de su corazón brotaban palabras de perdón para sus verdugos. El amor de Ese Dios sacrificado no termina ahí, sino que impulsado por este amor, se queda junto a los hombres hasta la consumación de los siglos, en el pan de la Eucaristía.El Señor se manifiesta ahora más que nunca porque nos ve perdidos como ovejas sin pastor, nos ve angustiados, muchas veces ilusionados y muy sumergidos en buscar la felicidad ansiada en todo lo que nos pueda dar placer y comodidad; El nos dice: “Allí donde está tu tesoro está tu corazón” y nuestro corazón está en el dinero, en esa casa que deseamos tener, en ese auto, en esas joyas y ropas lujosas diríamos hoy “de marca”, en los placeres que nos puede brindar el dinero, etc.Pero ¿cuándo nos ocupamos de nuestro padre que nos dio todo? ¿Cuál es el tiempo que empleamos para dedicarle a Él? Si nuestro empeño por las cosas de la vida ocupa todo nuestro tiempo, ¿no vale la pena que un hijo guarde un espacio para acercarse a su padre?Jesús solo eso quiere, que no lo olvidemos, que nos acerquemos a El, nos espera siempre para ofrecernos su perdón; nos espera como al hijo pródigo, cada mañana y cada atardecer; el Padre fijaba su mirada en el horizonte, esperando a su hijo amado, al que el brillo de las riquezas y la tentación del placer lo alejaron de su lado, pero El espera a su hijo perdido; a ese hijo que se ha alejado y se ha sumergido en los placeres mundanos, en la algarabía de los amigos que lo rodean mientras le dure el dinero y el poder.Si hacemos un poquito de reflexión comprenderemos que El Corazón de Jesús encierra los tesoros que la humanidad necesita para ser feliz, porque es fuente de paz, allí encontraremos consuelo, esperanza, fortaleza, alegría; porque su Corazón es un manantial de agua viva, que nos quitará la sed mientras caminamos en el desierto de la vida.         “Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre”.


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