El cristal con que se mira
Era previsible que en esa reunión, organizada por la entidad matriz de las corporaciones privadas, surgiera esa preocupación. Si la reunión hubiera sido de ecólogos fundamentalistas, la preocupación hubiera sido que el petróleo contamine el medio ambiente.Digamos, primero, que...
Era previsible que en esa reunión, organizada por la entidad matriz de las corporaciones privadas, surgiera esa preocupación. Si la reunión hubiera sido de ecólogos fundamentalistas, la preocupación hubiera sido que el petróleo contamine el medio ambiente.Digamos, primero, que fundamentalismo es un término identificado con las corrientes antimodernistas. A veces se lo confunde con el milenarismo y con el mesianismo o se lo asocia con fanatismo o extremismo. Este último término se suele reservar para actitudes políticas.El petróleo (y el gas de petróleo) son recursos no renovables y debería preocuparnos cómo lo explotamos con mayor beneficio para nuestro país, y para Tarija, es decir, cómo le agregamos valor. Para eso hablaron mucho de “Cumbres” departamentales, que nunca se han realizado.Lo paradójico, es que son precisamente instituciones del Estado las que apoyan esas reuniones de empresas petroleras privadas, y no tenemos intención de ponernos a explicar aquí qué es una paradoja, pero tenemos un ejemplo, publicado en una revista colombiana con el título “Los colombianos son los reyes del gas en Perú”. Fue publicado originalmente en Portafolio y reproducido por hidrocarburosbolivia.com, que es un sitio web boliviano muy serio y muy acucioso, Lo reprodujo sin hacer juicios de valor y veamos lo que dice: “La masificación del gas natural en Perú, que lleva más de diez años pero que se ha concentrado en Lima (la capital) y en su zona metropolitana, no solo ha servido para que firmas colombianas diversifiquen sus portafolios, sino para que amplíen el protagonismo en el proceso de ese país.Así lo demostró la reciente adjudicación de dos licitaciones internacionales para llevar el servicio a más de 214.000 usuarios las cual se suman a los planes que ejecutan las empresas Promigás y Empresa de Energía de Bogotá (EEB) con la firma Cálidda, así como la EEB a través de Contugás.En la licitación internacional –según datos de Proinversión, entidad pública que impulsa la inversión privada en Perú–, las firmas interesadas inicialmente fueron las colombianas Empresas Públicas de Medellín (EPM), la EEB y la española Gas Natural Fenosa”.La noticia es más larga, pero con eso basta para darnos cuenta que como “reyes del gas” aparecen nombres colombianos, peruanos y hasta españoles, pero ni la muestra de un nombre boliviano, lo cual, insistimos, nos parece paradójico.Que estén juntos intereses bolivianos con legítimos intereses peruanos y colombianos nos parecería saludable porque ya tenemos instituciones que ya tenemos para avanzar en la integración regional.Pero no lo es que aparezcan mezclados con intereses españoles o trasnacionales con cualquier membrete nacional, porque precisamente nos integramos para evitarlos. Con ese cristal lo miramos nosotros.Pero cada cual puede mirar con el cristal que le convenga.


