La Cumbre de Unasur
Esa reunión cumbre tendrá lugar a fines de esta semana, es decir, el 29 y 30 de agosto, en Paramaribo, capital de Surinam y allí se encontrarán nuevamente Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay(reincorporado), Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.Dos son los...
Esa reunión cumbre tendrá lugar a fines de esta semana, es decir, el 29 y 30 de agosto, en Paramaribo, capital de Surinam y allí se encontrarán nuevamente Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay(reincorporado), Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.Dos son los aspectos descollantes en este propósito de fortalecer el organismo integrador: la defensa y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La defensa de la región tiene varios peligros, tanto evidentes como extremadamente sutiles.En cuanto a los Derechos Humanos, ya los países Integrantes de Unasur adoptaron algunas acciones en la última asamblea de la OEA, organización que aún los cobija, pero está en franca vía de extinción.A propósito de Unasur y otros proyectos integracionistas, y de los peligros que los amenazan, hace poco más de un mes el reconocido analista Atilio Borón hacía notar que: “Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira”“Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca -agrega Borón-ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio. Otra alianza, la “mal nacida”, según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy, para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente. La actual no parece destinada a correr mejor suerte, finaliza.Es pertinente destacar que Atilio Borón es un politólogo y sociólogo argentino, doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Harvard y que sus opiniones sobre asuntos latinoamericanos son, por supuesto, muy respetadas y muy bien fundamentadas.Es evidente que el espíritu de integración bolivariana, que se ha fortalecido en el antiguo “patio trasero” no agrada a Washington, donde los “think tanks”, haciendo honor a su nombre, no dejan de elucubrar acciones orientadas a anular o por lo menos mermar esa fortaleza.Hay que estar preparados, entonces, para toda clase de acciones desestabilizadoras, sobre todo ahora que gracias a las filtraciones provocadas por Edward Snowden, han quedado develadas algunas de tales acciones. Solo algunas, imposible imaginar cuántas más están en proceso.Precisamente blindar el manejo de la información que tiene que ver con la seguridad de nuestros países y de toda “nuestra” región debería ser uno de los temas centrales a considerar en la Cumbre de Paramaribo.Lo cual, por supuesto no es una invitación al secretismo, sino a encontrar procedimientos más eficaces y más apropiados a esta todavía novedosa “era de la comunicabilidad”.


