Ingresos separados para ricos y pobres en Nueva York
Por otro los “pobres”, a quienes serán asignados los 55 alojamientos de alquiler bloqueado gracias a los cuales el constructor espera obtener algunos millones de dólares de desgravación fiscal. Nunca había sucedido, ni siquiera en una ciudad donde las diferencias entre las clases...
Por otro los “pobres”, a quienes serán asignados los 55 alojamientos de alquiler bloqueado gracias a los cuales el constructor espera obtener algunos millones de dólares de desgravación fiscal. Nunca había sucedido, ni siquiera en una ciudad donde las diferencias entre las clases sociales de los habitantes son tan estridentes como en Nueva York. El anuncio de Extell, la empresa que está construyendo el edificio de 40 Riverside Boulevard -con cinco pisos en la parte trasera para inquilinos menos pudientes que tendrán entradas, ascensores y mantenimiento separado- causó polémicas y comparaciones con las diferencias sociales británicas a principios del siglo XX.“¿Tienen presente ‘Upstairs, Downstairs’ o ‘Downtown Abbey’? ¿Donde los criados entran o salen por portones separados e inclinan la cabeza cuando ven un aristócrata?”, salió al ataque el West Side Rag, un blog de barrio, evocando dos populares programas de la televisión inglesa. “Y bien, estamos por ver algo semejante aquí, en el Upper West Side”, agregó.Una vocera de la administración neoyorquina confirmó que el pedido de exenciones fiscales de Extell, presentado en nombre de la integración social local, llegó para ser examinado por las autoridades competentes. Por su parte una parlamentaria local, Linda Rosenthal, acusó a la empresa inmobiliaria de “clasismo”, aún más fuera de lugar porque el Upper West Side fue históricamente un “bastión progresista”. Pero otros afirman que no es un anacronismo sino que las puertas separadas para ricos y pobres son en realidad una concreción de la barrera social que se amplió en Nueva York en los últimos años. Un reciente estudio de la New York University (NYU) reveló que el ingreso promedio anual de un neoyorquino disminuyó 6,8 por ciento, a 50.433 dólares al año, en el período entre 2007 y 2011, mientras los alquileres aumentaron 8,6 por ciento. Para un neoyorquino es normal gastar la mitad de su salario en la casa: lo hace uno de cada dos. “Se ve que un tercio de los habitantes de Nueva York vive en casas de alquiler, es preocupante ver que los aumentos hacen cada vez más difícil para los inquilinos vivir en la ciudad”, comentó Ingrid Gould Ellen, codirectora del Furman Institute que colaboró con el estudio de la NYU.


