La felicidad como meta de desarrollo

Ahora bien, es claro que la felicidad conlleva aspectos de satisfacción de necesidades materiales e inmateriales concretas, como el contar con servicios básicos, trabajo, educación, salud, seguridad ciudadana, transporte y un largo etcétera. La felicidad no se construye sólo con cantos de...

Ahora bien, es claro que la felicidad conlleva aspectos de satisfacción de necesidades materiales e inmateriales concretas, como el contar con servicios básicos, trabajo, educación, salud, seguridad ciudadana, transporte y un largo etcétera. La felicidad no se construye sólo con cantos de pajaritos, buenas intenciones y amor para todos, pero (aquí viene el gran pero) la sabiduría popular (y ahora la ciencia) sabe muy bien que las cosas materiales y las pragmáticas no hacen la felicidad. Pueden ser su soporte, pero no son la felicidad. Las claves de la felicidad son otras y muchas veces el progreso y el desarrollo económico ciego terminan atentando contra la felicidad, cuando el medio se vuelve el fin se ha creado un artificio monstruoso. Cuando la meta es el dinero y no lo que realmente queremos para nuestras vidas (que tantas veces son cosas que no cuestan nada), se ha perdido la brújula y es muy probable que la felicidad sea una constante siempre esquiva.Esas cosas pasan en el plano personal pero también pasa en el plano social. Ya se ha hablado hasta el cansancio que el mundo occidental perdió la brújula hace tiempo, al confundir el corazón con la billetera, comenzó a matar al planeta mismo. Es en ese contexto que empezó a aflorar en el mundo la idea de construir otro tipo de desarrollo, que no esté centrado solamente en los indicadores materiales sino más bien (y fundamentalmente) en factores inmateriales como la felicidad y el relacionamiento armónico con el medio ambiente.La profunda identidad tarijeña sintoniza a la perfección con esos ideales de desarrollo, sólo es necesario reenfocarnos, redescubrirnos y reorientar nuestro accionar, desde el plano personal hasta el social, en la dirección correcta persiguiendo las metas adecuadas.Con certeza que esa no es tarea sencilla y no es algo que se haga de la noche a la mañana, por gracia de uno o más “iluminados”. Es tarea larga, complicada e implica el compromiso y aporte de muchos. Desde esta columna, que hemos decidido llamarla “Tarija, ciudad feliz”, queremos contribuir con nuestro grano de arena en la construcción de ese propósito. No expondremos sólo ideas personales, sino también de grupo y buscaremos rescatar una gran cantidad de interesante y amena información que desde hace tiempo se escribe en el mundo con relación a este tema (el de la felicidad) que ya no interesa sólo a locos, poetas o bohemios, sino que se está convirtiendo en un tema de primera línea incluso para economistas, biólogos o planificadores del desarrollo… ¡quién lo diría!Aceptemos este hermoso desafío y desde dónde estemos y con lo que podamos vayamos construyendo una ciudad feliz. Por nuestra parte, el compromiso está hecho y esperamos, semana a semana, inspirar, dialogar, proponer o provocar reacciones en esa línea.


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