A propósito del martes 13
Existía el temor de que tal privatización se produjera, como acto de gobierno de Enrique Peña Nieto, quien fue elegido presidente de México hace poco más de seis meses y habló mucho de una “reforma energética”, pero parece que la privatización no será inminente.Lo que hace abrigar...
Existía el temor de que tal privatización se produjera, como acto de gobierno de Enrique Peña Nieto, quien fue elegido presidente de México hace poco más de seis meses y habló mucho de una “reforma energética”, pero parece que la privatización no será inminente.Lo que hace abrigar esas esperanzas no es el discurso de Peña Nieto quien ayer, en un mensaje formal a propósito del asunto aseguró que “el petróleo seguirá siendo de los mexicanos” porque “seguirán siendo los únicos dueños de la renta petrolera”.Los discursos de algunos presidentes últimamente no inspiran mucha confianza y en el caso del petróleo mexicano, definitivamente, un discurso presidencial no era suficiente para despejar las inquietudes.Pero es que también ayer, el Wall Street Jornal (WSJ), que es una especie de vocero oficial del capitalismo, decía “que el proyecto de reforma energética presentado por el presidente Peña Nieto se queda corto para las expectativas de la mayoría de los productores de crudo”En asuntos tan serios como el petróleo que los ortodoxos nos disculpen, pero, en este tema encontramos más credibilidad en el Wall Street Jornal que en el presidente Enrique Peña Nieto, y seguramente no somos los únicos que reaccionamos así.Las reformas a los artículos 27 y 28 de la Constitución mexicana son insuficientes dice el WSJ “si se comparan con otros países productores de petróleo, México, añade, es el país con las leyes más restrictivas en cuanto a energía, comparable con Kuwait y Corea del Norte” Luego, detalla que la inversión privada petrolera en México, no será propietaria absoluta de los campos petroleros ni recibirá crudo como parte de su pago, sino dinero en efectivo equivalente a los hidrocarburos que produzcan, en un régimen similar al de Irak.Estos contratos, aclara, no son atractivos para las empresas, comparados con lo que ofrecen países como Brasil y Colombia, además de que falta que se delineen los detalles respecto de los impuestos que deberán pagar al Estado.Entonces, según el WSJ, México no perderá el control estatal sobre su petróleo, por lo menos por ahora, pero no aseguraríamos nada sobre el futuro de ese petróleo, ni sobre ningún otro.Recordemos que en 1935, las compañías petroleras que operaban en territorio mexicano (que en ese entonces se encontraban en manos de capital extranjero) intentaron impedir la creación de sindicatos de trabajadores petroleros. En 1938, el presidente Lázaro Cárdenas se unió a las peticiones de los trabajadores y se exigió el incremento en los salarios y una mejora en los servicios sociales de los trabajadores. Las compañías británicas y norteamericanas se negaron a esto y amenazaron con irse del país. Y se fueron, llevándose todo su capital. Ahora tenían la esperanza de volver, pero parece que para ellas si funcionó en contra eso del “martes 13”.


