Yo también soy un corrupto
Soy corrupto, porque ante infinidad de abusos detectados en distintos ámbitos de las relaciones contractuales con empresas pública, semipúblicas o privadas (operadoras telefónicas, suministradoras de gas y electricidad, gasolineras, grandes superficies, etc.) me mantengo impasible y no...
Soy corrupto, porque ante infinidad de abusos detectados en distintos ámbitos de las relaciones contractuales con empresas pública, semipúblicas o privadas (operadoras telefónicas, suministradoras de gas y electricidad, gasolineras, grandes superficies, etc.) me mantengo impasible y no denuncio sus corruptelas e irregularidades crónicas...Soy corrupto porque no soy capaz de vencer esa indolencia, pues desconfío absolutamente de la utilidad y eficacia de las denuncias que pudiera promover, y temo consecuencias perniciosas para mí y mi tranquilidad...Soy corrupto, porque he votado a partidos políticos sabiendo como sabía que nada iban a hacer para cambiar tantas cosas que exigen un cambio severo...Soy corrupto porque les he seguido votando sabiendo que, estando incluido el propósito en sus programas electorales y de gobierno, no iban a denunciar el Concordato con el Vaticano a pesar de que éste es un país laico; que no iban a plantear el referéndum monarquía-república; que no iban a plantarse hasta no modificar la Ley Electoral que favorece corruptamente el bipartidismo virtual...Soy corrupto, porque soy un espectador privilegiado de una serie de injusticias proclamadas a diario en periódicos, radios y televisiones, y cobardemente no voy a las barricadas para tomar de una puñetero vez los Palacios de invierno y desalojar de ellos a ese ejército de corruptos instalados en ayuntamientos, concejalías, Autonomías, Moncloa, tribunales y distintos parlamentos controlados siempre por los mismos truhanes, los mismos ladrones, los mismos pícaros y los mismos granujas que trajinan históricamente los destinos de este país y de su ciudadanía... *Jaime Richart es antropólogo y jurista.


