Para recordar a Sergio
“Las campanas doblan por Sergio Almaraz”, decía ese editorial y desde entonces, El Espectador se convirtió en un periódico amigo de muchos bolivianos, porque somos muchos los que recordamos a Sergio.Por eso, nos llamó la atención que en una de sus últimas ediciones virtuales, el...
“Las campanas doblan por Sergio Almaraz”, decía ese editorial y desde entonces, El Espectador se convirtió en un periódico amigo de muchos bolivianos, porque somos muchos los que recordamos a Sergio.Por eso, nos llamó la atención que en una de sus últimas ediciones virtuales, el periódico colombiano publicara una columna de opinión titulada ¿Cuál Bolivia? Imposible dejarla pasar desapercibida.No es opinión editorial de El Espectador, por supuesto, porque lleva la firma de Danilo Arbilla y comienza así: “Evo Morales no afloja y no quiere dar por cerrada la “crisis diplomática” con Europa por lo de su avión que no pudo aterrizar”. “Aceptamos la disculpa pero no basta” acaba de clamar el embajador boliviano ante el Consejo de Seguridad de la ONU”, agrega y luego hace unas poco amigables comparaciones con Mariano Melgarejo, nuestro tristemente célebre dictador.Las cifras definitivas del último Censo –dice luego- desmienten las adelantadas por el Presidente Morales a principio de año, aseguran que lo de nación “multiétnica y pluricultural” no es tan así: hay que consignar y admitir que más del 60 por ciento de los bolivianos son mestizos”.Habíamos previsto que lo del censo, el indigenismo o mestizaje de nuestra población y otros hechos recientes, principalmente los que tienen que ver con el ex espía Edward Snowden tendrían larga cola. Pero no imaginamos cuán larga sería.Por eso nos ocupamos hoy del asunto, como lo hicimos cuando lo del avión presidencial retenido en Europa era una novedad periodística, pero volver el tema interminable le resta seriedad y más que beneficiar a Bolivia, la perjudica.Lo del comentarista en El Esectador.com no merece réplica. Lo trajimos a cuento por asociación de ideas con aquel editorial de homenaje a Sergio Almaraz y no por aviones, reelecciones ni censos, que son sub temas colaterales ya sobradamente atendidos.Deberíamos ocuparnos, más bien, de asuntos tan apremiantes como el consenso que se está armando en nuestra región para impedir las armas nucleares, porque ya existen muchas y precisamente ayer recordamos cuando se utilizó una. Ayer, 9 de agosto, La ciudad japonesa de Nagasaki conmemoró el 68º aniversario del bombardeo atómico de Estados Unidos, que redujo la ciudad a escombros y marcó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.Eso del “principio del fin” es relativo, porque acontecimientos de los últimos días (como el de Snowden) hace sospechar que en realidad ese conflicto no terminó. Y, por supuesto, todavía quedan muchas armas atómicas “disponibles”.Definitivamente ante semejante perspectiva, era mejor (y seguirá siendo mejor) recordar en forma permanente a Sergio Almaraz Paz. Especialmente ahora que está cerca otro evento sobre petróleo.


