Secreteando

En el origen de esa preocupación están el juicio y la condena al ex analista militar Bradley Manning, quien le “filtró” información sobre asuntos militares gringos que son el núcleo de esta cuestión, ahora “globalizada”.Pese a resultar absuelto del cargo de “ayuda al enemigo”...

En el origen de esa preocupación están el juicio y la condena al ex analista militar Bradley Manning, quien le “filtró” información sobre asuntos militares gringos que son el núcleo de esta cuestión, ahora “globalizada”.Pese a resultar absuelto del cargo de “ayuda al enemigo” por filtrar documentos clasificados a Wikileaks, Manning fue encontrado culpable de otros 20 cargos, entre ellos el de violar la ley de espionaje, lo que le expone a una pena máxima de 136 años.El fundador de Wikileaks criticó al presidente Obama por su “extremismo” y advirtió de que la condena sienta un “peligroso precedente”, porque considera “espionaje” la revelación a los medios de comunicación de “información cierta” sobre las actividades del Gobierno.Según la prensa  gringa, ese veredicto tendrá un “efecto intimidatorio” en quienes se planteen divulgar información confidencial en favor del interés público, lo que amenaza el periodismo de investigación en Estados Unidos.Hasta ahí podemos percibir solamente “la punta del iceberg” porque nadie sabe aún qué curso tomarán los cargos contra otro estadounidense, Edward Snowden, quien todavía debe estar “refugiado” en el aeropuerto de Moscú.Para enredar más el análisis, gran parte de esa información “filtrada” por Assange y por Snowden a los medios de comunicación se refiere a “guerras preventivas” que son incuestionablemente ilegítimas y a espionaje gubernamental que afecta la intimidad de los ciudadanos.Lo cual no pone a pensar en que está afectado todo el universo de la información, que el ámbito que más avances tecnológicos tiene y seguirá teniendo en el futuro inmediato.¿Quiénes deben manejar esa información? ¿Qué debe incluir esa información? ¿También datos sobre la vida privada íntima de las personas? ¿Y qué pasa con lo que hacen los gobernantes? ¿Cuánto debemos saber los gobernados? ¿Qué pasa con el control social?Tenemos, por un lado, el peligro del Estado intervencionista, que vulneraría los derechos humanos básicos. Y por el otro, una sociedad civil desinformada e incapacitada para ejercer ninguna clase de control social.Si Richard Nixon no hubiera tenido que renunciar porque fue descubierto “espiando” a sus competidores políticos, hubiera seguido como presidente y quien sabe cuántas calamidades más se hubiera sumado a su siniestra iniciativa llamada “Operación Cóndor”.Eso tiene que ver con la aparición, en los años 80, de la seguridad ciudadana. Es un hecho político, relacionado con la vigilancia y que desemboca, fatalmente, en el Estado intervencionista, que es el que se afectó con las “filtraciones” de Assange y de Snowden.Si creyéramos que la ONU puede arreglar este embrollo lo propondríamos, pero no olvidamos que no pudo cuando su agencia, la UNESCO, intentó modificar el Orden Informativo Internacional. Fue un fiasco.Ahora, que se está configurando un nuevo orden internacional, es el momento para ocuparnos también del tema en instancias como Celac, Unasur y otras. Y hay que hacerlo pronto, porque el tema está caliente.


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