Al capital nada lo espanta
Eso está más claro que el agua potable, pero no faltan los ingenuos que claman porque se van a “espantar las inversiones”. Salvo que no sea ingenuidad sino que esté en juego su propio interés personal, traducido en algunas migajas que esas inversiones les dejarán. No hay donde...
Eso está más claro que el agua potable, pero no faltan los ingenuos que claman porque se van a “espantar las inversiones”. Salvo que no sea ingenuidad sino que esté en juego su propio interés personal, traducido en algunas migajas que esas inversiones les dejarán. No hay donde perderse.Nada frena a los inversionistas privados, ni las guerras, ni las calamidades, ni catástrofes (naturales o provocadas por las mismas inversiones). Y cuando en algún país el gobierno se pone “reacio” a las inversiones privadas, pues… los inversionistas provocan el cambio de ese gobierno.Veamos un caso emblemático de esta semana que concluye hoy: La petrolera inglesa Premier Oil anunció ayer que le compró a Rockhopper el 60% de sus derechos de explotación petrolera en el área de las Islas Malvinas. Premier Oil pagó por esos derechos nada menos que mil millones de devaluados dólares. Pongámoslo con todos sus ceros, para que no haya duda: l.000.000.000.Es decir que los derechos de explotación petrolera, en esas islas argentinas (y serán siempre argentinas) cuesta casi dos mil millones de dólares. Estamos hablando de un “costo”. A hora que alguien calcule el “valor” de ese petróleo.Simon Lockett, director ejecutivo de Premier, dijo en la prensa inglesa que la compañía “pensó largo y duro” antes de firmar esta operación, en la que sabían de la existencia de los reclamos de soberanía argentinos. Y que cuando buscó asesoramiento sobre el negocio, incluyendo el proveniente del gobierno británico, decidió que “era un buen proyecto para invertir”. “Nuestra conclusión fue era que era un riesgo que valía la pena toma r. Sería insensato para nosotros descartar el riesgo como si fuera nada”, agregó.Rockhopper Exploration, Desire Petroleum Public Limited Company, Argos Resources, Falkland Oil & Gas y Borders & Southern Petroleum fueron denunciados por la Cancillería Argentina como empresas a las que podría enjuiciar por adentrarse en la plataforma continental argentina. Sin embargo, eso no parece haberlas amilanado.Parece que más bien es al contrario, que los inversionistas se estimulan cuando el rio “está revuelto”, o sea cuando existe algún problema social, político o ecológico para sus inversiones. Saben que así sus utilidades serán aún mayores.Sobre esas inversiones “riesgosas” tenemos algunas informaciones recientes. Y es que las jugosas utilidades serán siempre de los inversionistas, pero si llegaran a existir pérdidas, es muy probable que las asuma el Estado, es decir se las carguen a todos los ciudadanos, que nada tuvieron que ver ni que ganar con la tal inversión. Eso está pasando ahora mismo en varios países europeos, y ha sido la norma desde que el capitalismo existe.Está sobradamente demostrado que ni siquiera la desaparición del planeta hace retroceder a los inversionistas privados. Al contrario, inventan algo como la “economía verde”, para seguir lucrando, inclusive con el desastre.No teman por los inversionistas privados. No sean “ingenuos”.


