Reflexiones desde el Cursillo ¿Quién dicen que soy yo?

En aquellos tiempos los judíos esperaban la llegada  del Mesías, su salvador , su liberador, el Ungido, el Santo de Dios, pero a Jesús no lo reconocieron a pesar de su vida santa, dedicada a hacer conocer la palabra de Dios, a pesar de las curaciones milagrosas, porque sanaba a los leprosos,...

En aquellos tiempos los judíos esperaban la llegada  del Mesías, su salvador , su liberador, el Ungido, el Santo de Dios, pero a Jesús no lo reconocieron a pesar de su vida santa, dedicada a hacer conocer la palabra de Dios, a pesar de las curaciones milagrosas, porque sanaba a los leprosos, a los ciegos, a los mudos, a los tullidos, resucitaba a los muertos, y a pesar de ser testigos de tantas maravillas, pensaban que era el profeta Elías, o Juan el Bautista que volvió a la vida o cualquiera de los profetas.Pedro lo reconoce y se lo dice, Jesús llama dichoso a Pedro por esta revelación y les dijo a sus discípulos que no digan a nadie que El era el Mesías.En ese tiempo casi todos tuvieron la oportunidad de ver a Jesús, de escucharle y sin embargo no lo reconocieron.Hoy somos muchos los que no lo reconocemos como Dios, como Señor de todas las cosas, no lo reconocemos como nuestro salvador, como nuestro Redentor y pasamos por la vida de largo sin mirarlo, sin reconocerlo, indiferentes, solo viviendo el materialismo que nos consume, suspirando por las cosas efímeras, por lo que se acaba.Nuestro afán de cada día nos lleva a buscar la felicidad, la dicha, en las cosas materiales, que si bien es cierto que nos dan satisfacciones, no llenan nuestro corazón, a pesar de conseguir metas que nos hemos trazado y hayamos llegado a muchas conquistas,  siempre habrá un vacío en el alma, un hueco difícil de llenar porque falta la presencia del Amor,  porque El es el amor que inunda de felicidad el espíritu.Si miramos a nuestro alrededor con detenimiento, es decir si miramos viendo de verdad la realidad que nos rodea y ponemos nuestra vida bajo el amparo del Señor, entonces si veremos a muchos hermanos nuestros necesitados de ayuda, ellos esperan nuestra solidaridad, en esos rostros que sufren enfermedades quizás terminales, los que sufren infidelidades y tienen el corazón destrozado, los que sufren de soledad y no tienen en quien confiar, los que están angustiados porque no tienen trabajo, los que sufren carestía de lo más necesario para sobrevivir.  En ellos si encontraremos el rostro de Cristo que llama y clama caridad y justicia.Si somos cristianos debemos reconocer a Cristo en cada uno de nuestros hermanos.Si tienes la posibilidad y la oportunidad, acércate y abre tus brazos hacia ellos, así sentirás el calor del amor de Dios que llenará tu alma de verdadera felicidad.Si hoy te preguntara Jesús: “¿Quién piensas que soy yo?” ¿Qué le responderías? Pensemos con sinceridad ¿Cuál sería nuestra respuesta?Para conocer a Jesús debemos andar mucho camino.Para los discípulos tampoco fue fácil reconocerlo, fue un largo camino.Primero lo descubrieron como amigo, luego como un hombre extraordinario.Tiempo después empezaron a descubrirlo como Mesías, después de su resurrección como el Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad que se hizo hombre.Jesús es el nombre civil el que le pusieron cuando nació, así lo llamaron sus padres y sus discípulos, podríamos decir que es el nombre que aparece en su “Cédula de identidad”.Cristo significa Ungido o Mesías, este nombre se lo utiliza después de la resurrección, cuando descubren que era el enviado, el Hijo de Dios.Jesucristo es la unión de los dos nombres, al principio se lo llamaba Jesús el Cristo.Por eso si Jesús nos pregunta ¿Quién dices que soy yo? Le responderíamos que:Tu Señor eres la cumbre de las aspiraciones humanas.Eres el centro de la humanidad.Eres el gozo y la plenitud de los deseos de todos los corazones.Eres la fuente de nuestra verdadera fortuna.Eres la cascada del agua, que nos quita la sed para siempre.Eres la palabra que todo lo define, todo lo explica, todo lo redime.Eres la luz en la oscuridad.Eres la revelación cierta de Dios.Eres el único puente entre nosotros y el Padre.Eres el amor y la única felicidad.Eres el Hijo de Dios Viviente.

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