La tercerita y se acaba
Pero cuando estamos hablando de otro tema, también casi folklórico pero no musical, es decir de caminos, o más concretamente del camino Tarija Potosí, con seguridad que habrá más que tercerita, habrá cuarta, quinta, sexta, décima y más. Pero el camino nada que se acaba.Ahora existe un...
Pero cuando estamos hablando de otro tema, también casi folklórico pero no musical, es decir de caminos, o más concretamente del camino Tarija Potosí, con seguridad que habrá más que tercerita, habrá cuarta, quinta, sexta, décima y más. Pero el camino nada que se acaba.Ahora existe un “adendum” que establece quela empresa brasilera OAS “continuará” los trabajos (de alguna forma hay que decirlo, pero no se lo crean) y los terminará en julio. Dicen que del año 2013, pero con otro pequeño adendum pueden convertir ese año en el 3013. Nada es imposible.Le estamos poniendo buen humor al asunto, pero no porque tenga gracia, sino para que no vayamos aponernos a llorar, lo cual sería muy contagioso. Aunque ganas no faltan.Siendo sinceros, casi no hay caminos en Bolivia que no inviten a llorar. El de Cochabamba al Beni, por ejemplo, o los caminos al Chaco, o el camino a los Yungas, aunque este, a diferencia de los otros sí existe, pero es tan peligroso que seguramente es uno de los que más llanto ha hecho derramar en nuestro país.Todos los caminos tienen su historia. Algunos, como los del Imperio Romano, eran fundamentales para el comercio, pero también para la guerra, especialmente de conquista. Hasta ahora de vez en cuando alguien recuerda aquello de que “todos los caminos conducen a Roma”. ¡Esos eran caminos!O el camino del Inca, al que ni siquiera le hizo falta que la rueda fuera inventada, para consolidar la expansión de ese imperio. Como cantaba Atahuallpa Yupanqui: “antes que en la montaña, la Pachamama se ensombreciera”.Pero cuidado con las confusiones, porque a la Pachamama la ensombrecieron precisamente los “Pachamámicos” o sea los fundamentalistas. Algo muy parecido a cómo al cristianismo lo ensombrecieron los inquisidores medievales cristianos.Así podríamos seguir, mencionando paradojas más o menos ridículas, como aquella marcha que se hizo para que no construyeran un camino. Claro que simultáneamente armaron otra marcha, pero para que sí construyeran, ese mismo camino. En cualquier lugar del mundo, de los caminos se ocupan los ingenieros, pero en Bolivia últimamente se ocupan sólo los políticos. O los humoristas, que son poco más o menos lo mismo, porque la gente se ríe, pero no de lo que dicen, sino de lo que hacen.Es que entre nosotros, más que en otras latitudes, seguramente que los caminos, volviendo a recordar al grande “Don Ata”, los caminos –decíamos- lamentan ser los culpables de la distancia. Y del distanciamiento entre bolivianos.Y que conste que esto no es una crónica policial, porque si lo fuera, seguramente que hubiéramos tenido que ocuparnos de ese Servicio de Caminos, Sedeca, que fue bastión político y también tema de muchas crónicas policiales.Por eso, definitivamente, dejemos de ocuparnos de caminos, porque lo único seguro es que si lo seguimos haciendo, no iremos a ninguna parte.


