Algo huele mal…

Porque agua no es solamente la que “nos manda el cielo” y la que bien o mal recibimos (y pagamos) de la empresa de servicios públicos a cargo de eso. Aguas son también las que tenemos que eliminar en forma correcta, sin que contaminen, después de haberlas usado, después de habernos...

Porque agua no es solamente la que “nos manda el cielo” y la que bien o mal recibimos (y pagamos) de la empresa de servicios públicos a cargo de eso. Aguas son también las que tenemos que eliminar en forma correcta, sin que contaminen, después de haberlas usado, después de habernos “servido” de ellas.Hace varios años que se manosea el proyecto para construir la planta de tratamiento de esas aguas servidas. Pero el proyecto sigue dando vueltas por las oficinas públicas y tiene inclusive una “unidad” a cargo de él, la Unidad Técnica de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (Uteptar), la cual hace quince días volvió a ser noticia, porque reformuló las condiciones para la licitación internacional que debe finalmente concretar la construcción de la mentada planta, que tuvo inclusive su financiamiento asegurado con una donación de Holanda y que nada raro sería que finalmente se pierda.No son unos centavitos, sino más de 12 millones de Euros, pero hasta hemos llegado a creer que primero desaparecerá el euro, antes que construirse la dichosa planta.El asunto ha provocado inclusive bromas de dudoso gusto, pues uno de los opositores (del gobierno, no de la planta) declaró que “los de la Gobernación no pueden gastar plata ni regalada”.Así como están las cosas, el daño económico al Estado resulta peor que si se hubieran robado esos doce millones de euros, porque robándolos aunque sea en forma ilícita “entrarían” al sistema, en cambio, por negligencia burocrática es como si en vez de robárselos los hubieran quemado. Existen leyes que específicamente se refieren a esos daños al Estado. Existen también fiscales, jueces, de varias instancias y de varias especialidades y entre ellos algunos ya deberían estar investigando y estudiando el caso para ver quién o quiénes van a responder por esta historia, que más que de administración pública parece del realismo mágico macondiano.Todo esto, por supuesto, sin descuidar el “debido proceso”, ni ignorar la “presunción de inocencia”, porque para remate podría el Estado (que somos todos) ser demandado y tener que pagar a alguien “daños y perjuicios”.Casos absurdos semejantes se han visto y aquí no estamos blindados. Pero sí estamos adquiriendo rápidamente la fama de que “algo mal huele en Tarija”, literalmente, y no en el sentido figurado en que según la literatura inglesa decía Hamlet refiriéndose a Dinamarca.  Entretanto, los “responsables” han anunciado una vez más que esta vez sí, en la primera quincena de junio, se hará la mentada licitación, con las correcciones de rigor. Ya estamos en esa quincena.Y hemos puesto responsables entre comillas a fin de no “prejuzgar” la responsabilidad ni la irresponsabilidad de nadie, porque ya son muchos los que tienen que ver con este interminable asunto.

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