Made in China
“La Tercera Ola” es uno de esos escritos y probablemente el que más de moda estuvo, no solamente entre los gringos, sino también ahora, con mucho retraso, entre quienes desde los países subalternizados como el nuestro copian a ciegas todo lo que venga del norte del Rio Grande.En su libro...
“La Tercera Ola” es uno de esos escritos y probablemente el que más de moda estuvo, no solamente entre los gringos, sino también ahora, con mucho retraso, entre quienes desde los países subalternizados como el nuestro copian a ciegas todo lo que venga del norte del Rio Grande.En su libro La tercera ola, Toffler introduce un concepto de ola que engloba todas las consecuencias biológicas, psicológicas, sociales y económicas que se derivan de cada una de civilizaciones verdaderamente distintivas.En una extrema simplificación de la historia de la humanidad, sitúa en el centro de la evolución de cada sociedad la coexistencia y el reemplazo entre “olas” (agrícola, industrial y posindustrial). Veamos cómo analiza eso un intelectual “nuestro”, Marcelo Gullo:Nuestra tesis fundamental, corroborada por la realidad actual de los Estados Unidos, -dice Gullo- sería, que el poder nacional se construye mediante la acumulación de factores y no mediante el reemplazo de unos por otros como pretende Toffler. Para la construcción del poder nacional, la edificación de Alta Tecnología es condición necesaria pero no suficiente.Va quedando demostrado que tampoco es posible sustentar un estado poderoso, prescindiendo de la estructura industrial que no sólo lo posibilitó, sino que, a través de una producción y empleo genuinos le hacen posible sostenerse en lo más alto del escalón tecnológico superior. Algo así, como es de imposible llegar al peldaño más alto de una escalera, si se le sacan los inferiores en que el más alto se apoya.Antes de los años 80, las empresas estadounidenses se trasladaban para fabricar productos destinados a la venta en esos mismos mercados. El giro que se produce a partir de los ’80 es absolutamente diferente porque a partir de la década de los ´80, las empresas norteamericanas comienzan, principalmente en Asia, a producir para los Estados Unidos. Es decir que las empresas norteamericanas, instaladas en el Asia, comienzan a fabricar, con trabajo extranjero barato, productos que, luego, se venderían en el propio mercado norteamericano. El resultado lo tenemos a la vista. Estados Unidos no produce ahora ni lo que come, mucho menos los automóviles, los electrodomésticos ni nada de lo que afiebradamente consume con esa patología social llamada precisamente así: consumismo.Recordamos, para concluir en forma amena, un afiche, con letras fosforescentes, situado en la pared de un club nocturno gringo. Decía el afiche con letras enormes “USA. love it, o leave it” (En castellano: “EE.UU, ámalo o déjalo”).Cuando nos acercamos a menos de un metro del afiche, pudimos leer, en letra muy menuda, lo que decía en el margen: “Made in China” . (En castellano: Hecho en China).Por eso bregamos por la industrialización de nuestros recursos naturales y por la modernización de nuestra educación, pero también, principalmente, por la nacionalización de nuestra mentalidad.


