Como Sísifo
que encaja tanto con nuestra realidad, que muchos podrían convertirlo en creencia.Porque según el antropólogo Bronislaw Malinowski “no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito”. Existen mitos religiosos (como el nacimiento de los dioses), políticos (como la fundación de...
que encaja tanto con nuestra realidad, que muchos podrían convertirlo en creencia.Porque según el antropólogo Bronislaw Malinowski “no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito”. Existen mitos religiosos (como el nacimiento de los dioses), políticos (como la fundación de Roma) o sobre temas particulares.Malinowski aclaró que el mito pertenece al orden de las creencias y que si bien es una explicación, no es una explicación racional, sino cultural.El mito de Sísifo es griego antiguo y relata que Sísifo antes de morir le dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos, así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así persuadirla. Pero cuando estuvo de nuevo en Corinto, rehusó volver de forma alguna al inframundo, hasta que allí fue devuelto a la fuerza por Hermes. En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. Como Bolivia con su tarea de industrializar sus recursos naturales. Primero los minerales y ahora gas.Todo esto tiene que ver con otro mito, el de la desaparición del nuevo liberalismo. Pero hace ya varios años Atilio Borón nos alertaba que este tembladeral político abierto a los pies del neoliberalismo no llegó a fructificar en la construcción de una genuina alternativa post-neoliberal.Apelando a Antonio Gramsci decía, entonces: “Lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”.Señalaba Atilio que entre los fenómenos post-neoliberales está el abierto “desfalco del contrato electoral, perpetrado por gobiernos que llegan al poder solo para romper de inmediato con sus promesas”. Esto fue publicado en forma de libro en agosto del 2003, hace casi diez años, pero para Bolivia parece que hubiera sido formulado hoy. Sigue Atilio Borón: “Los gobiernos que llegan al poder sobre los hombros de una impresionante marejada de votos populares y con un mandato expreso, claudican a la hora de poner en marcha una agenda post-neoliberal. Parecen destinados a derrumbarse como Sísifo.Siguen actuando, no solo el mercado y su mito de mano invisible, sino “organismos multilaterales de crédito”, con la perversa tesis de que los bancos centrales deben ser “independientes” o sea permanecer al margen de cualquier tipo de control popular, y estar completamente subordinados a los mercados.Los protagonistas han cambiado, por supuesto. Ya no abundan los gobiernos militares, pero en cambio sí abundan y se multiplican las ONG. Entretanto, por su lado las corporaciones transnacionales siguen regodeándose con la progresiva flaqueza de los estados para administrar sus propios recursos.Y en esas estamos. Realmente, como Sísifo.


