De la OEA y de Urkupiña
No solo porque hubieran perdido la guerra, sino por los millonarios gastos que provocó y que, juntamente con la organización de los países productores de petróleo y los nuevos precios del “oro negro” que hasta ahora no han dejado de subir, provocaron los primeros resquebrajamientos de la...
No solo porque hubieran perdido la guerra, sino por los millonarios gastos que provocó y que, juntamente con la organización de los países productores de petróleo y los nuevos precios del “oro negro” que hasta ahora no han dejado de subir, provocaron los primeros resquebrajamientos de la economía estadounidense, que aunque insistan tercamente en decir que han pasado, no es cierto.Si abril fue importante y además de Vietnam y Margarita tendrá mucho para seguir recordando cada vez que se pueda, lo que ahora nos interesa y en cierta forma también nos preocupa es que el próximo mes, en junio, se reunirá en Bolivia, en Cochabamba concretamente, la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, que es el órgano supremo de la OEA, y allí será muy difícil seguir evadiendo temas vitales, como el de las Malvinas donde continúa la actividad de petroleras británicas, el de la mortífera “guerra contra las drogas”, pero en la cual no mueren ni quienes las consumen ni quienes las trafican, sino miles de inocentes y otros temas a los cuales les han estado sacando el cuerpo en las “cumbres” apadrinadas por la OEA, como la reciente de Cartagena.Del 3 al 5 de junio será entonces la próxima asamblea de la OEA en Cochabamba y autoridades interesadas en ello han estado anunciando que allí “promocionarán” las festividades de Urkupiña, de manera que ya podemos imaginarnos cuán preparados estamos para ese evento, eso, por supuesto, sin subestimar Urkupiña, que seguirá siendo para los bolivianos más importante que esa envejecida pero costosa organización.Porque sostener a la OEA cuesta cada año muchos millones de dólares, cuya procedencia habría que investigar, por lo menos para saber cuánto aporta Bolivia. Pedro eso se maneja con tanto o más misterio que las auditoría a corporaciones petroleras. Claro que la OEA ha logrado en estos sus 60 años de vida, “capitalizarse” algo, pues posee tres edificios en Washington, donde imaginamos que las propiedades no son una ganga. Para solventar sus gastos, no siempre bien explicados, la OEA ha tenido que arrendar sus edificios y es posible que como empresa inmobiliaria le vaya mejor que como organismo internacional, puesto que son muchos los que creen (creemos) que como esto último tiene sus días contados. No sería raro que se acaben dentro de un mes, en Cochabamba.Aunque oficialmente Bolivia es un Estado laico, pocas decisiones del gobierno pueden tener la fuerza de festividades religiosas tradicionales, como la de Urkupiña, de donde es probable que algunos comedidos ya estén recogiendo piedritas, para enviárselas a los que vendrán como delegados a la asamblea de la OEA, para que “les den suerte”.Claro que muchos creemos que “ni así”.Dentro de un mes lo veremos.


