La natación es uno de los deportes más completos que existe, tanto para niños como para adultos, y es precisamente en esta época cuando se mete a la moda como uno los pasatiempos favoritos de nuestros niños.

En Tarija las últimas temperaturas (28, 30, 32 grados) han hecho que aumente la venta de piscinas inflables, la visita a piscinas públicas  y la inscripción a escuelas de natación. Sin embargo, muy lejos de publicitar lugares queremos concentrarnos en las precauciones y los beneficios que brinda este deporte a los pequeños, sobre todo porque son muchos los padres de familia que tienen cierto temor cuando de ir a una piscina o al río se trata.

Nadar es uno de los deportes más completos que existe. Además del gran número de músculos que interviene, el medio acuático es ideal para mantener sano el sistema cardiovascular, prácticamente a cualquier edad. En niños, además, regula el colesterol y previene la obesidad. A pesar de todo, actualmente sólo practica natación el 8% de los niños a nivel mundial.

Según Karina Aparicio Guerrero, la natación ha sido muy positiva para su niña, quien posee un problema de los nervios. “Tengo una niña de seis años, que le detectaron un desorden nervioso, me dijeron que la inscriba en algún pasatiempo y he optado por la natación en casa, he comprado una piscina inflable y el cambio es muy notorio”, dice y añade que el deporte la relaja y “hace que salga toda su energía”.

Sumado a esto Vladimir Farfán Torres asegura que practica natación desde hace 30 años, hoy tiene 60 y su estado físico es envidiable. De contextura delgada, presume de hacer 35 abdominales en un minuto y de cruzar el lago San Jacinto.

Los beneficios para los niños

La Organización Mundial de la Salud, la OMS, recomienda a los niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa. Y esto debe incluir actividades que fortalezcan los músculos y huesos, por lo menos tres veces a la semana. Para el pediatra Marcelo Molina la natación es muy aconsejable para cumplir con este objetivo.

“Al moverse, los niños ganan en ejercicio y salud. La natación permite que el esfuerzo sea mayor y ayuda a mejorar la condición física, especialmente de los más pequeños”, aconseja y a continuación apunta beneficios específicos de este deporte.

Asegura que aunque permite que toda persona se relaje para los niños es más beneficioso sobre todo para quienes necesitan muchos incentivos para dormir bien. Añadido a esto sirve para estimular el apetito y mejorar su carácter.

Más aún, algo fundamental es la seguridad que aporta el saber nadar a la hora de disfrutar en la piscina. “Los niños se sienten cada vez más seguros y aumentan su autoconfianza, tanto en el medio como con los demás y con ellos mismos. El autocontrol y la confianza en ellos son importantes”, detalla.

Agrega también que aunque este deporte puede parecer individual, tiene mucho de grupal, pues ayuda a la socialización con otros niños. Finalmente dentro de los beneficios Molina destaca la seguridad ante ahogamientos.

“Que los padres y los niños sepan nadar debe ser una prioridad, pues es fundamental para ayudar a los menores a prevenir el ahogamiento, una de las causas principales de muerte entre los niños. ¡Los niños, y sus padres necesitan aprender a nadar para ayudar a que el tiempo que pasen en el agua sea seguro y divertido!”, explica.

¿Pero si nosotros no sabemos nadar para enseñarles quién puede hacerlo?

Tips para escoger una buena escuela

A menudo nos preguntan si conocemos una buena escuela de natación y hay de estas mismas consultas en Facebook o grupos de WhatsApp de padres de familia. Las recomendaciones llueven, más aún debemos ser responsables a la hora de aconsejar sobre esto.

El País ha hecho consultas y una revisión sobre el tema, por lo que se ha concluido lo siguiente:

Instructores capacitados. Los instructores de natación deben estar entrenados y certificados y haber seguido un currículo de aprendizaje de natación acreditado a nivel nacional.

Buenos hábitos. Los niños deben aprender que nunca deben nadar solos o sin la supervisión de un adulto. Los instructores deben enseñarles a los niños que siempre deben pedir permiso a los padres, salvavidas o instructores de natación, antes de meterse a la piscina o cualquier superficie con agua como un lago.

Accidentes. Esto incluye practicar técnicas de habilidad en el agua, tales como el auto rescate (evacuación). Las clases deben ofrecer una variedad de condiciones realistas, tales como caerse en el agua o tener que nadar con ropa. Los niños mayores también deben aprender qué deben hacer si ven que otra persona está teniendo dificultades en el agua, y cómo pedir ayudar.

Prueba. No todas las clases de natación son iguales, y los padres deben comparar las opciones que tienen y elegir la que mejor se ajuste a sus necesidades.  ¿Están nadando la mayoría del tiempo, o tienen largos periodos de inactividad durante los cuales tiene que esperar por su turno? ¿Los niños reciben atención individualizada? ¿Los instructores son amables y experimentados?

Avances. Una vez que los niños comiencen las clases, usted debe poder ver con el tiempo un progreso coherente y gradual en sus habilidades. Continúe con las clases por lo menos hasta que dominen las técnicas básicas para sobrevivir en el agua.

Además, para niños menores de 4, busque programas que:

Ambiente apropiado. Su niño debe sentirse a salvo y seguro durante las clases, con actividades que fomenten su desarrollo social, intelectual, físico y emocional. Sin embargo, su niño también debe aprender a tener una actitud sana y de respeto por el agua.

Supervisión de contacto. Siempre que los bebés y niños pequeños se encuentren en las cercanías del agua, incluso durante las clases, debe haber un adulto al alcance de la mano que pueda brindar «supervisión de contacto». Deben propiciar la participación de los padres, especialmente porque esto también ayuda a las familias a saber qué deben practicar entre clases. Si no puede estar en el agua con su niño, busque clases particulares que ofrezcan instrucción individualizada.

Pureza del agua.  Debido a que los niños pequeños tienden a tragarse o respirar en el agua, es de suma importancia que el agua esté desinfectada y que mantenga el nivel apropiado de cloro. Un buen programa también debe requerir que el niño use un vestido de baño que le ajuste bien a las piernas para evitar que los desechos del cuerpo se filtren en el agua.

Temperatura. Hay mayor riesgo de hipotermia en esta edad. Lo ideal es que el agua de las clases de natación y seguridad en el agua para niños menores de 3 años sean en agua cálidas de temperatura entre 87 a 94 grados Farenheit (30 a 34 grados Centígrados).

 

El uso de celulares, los niños y el agua

Un fenómeno peligroso que ha irrumpido en nuestra vida continuará siendo el uso de aparatos electrónicos, tales como el celular, tabletas y similares. Sobre todo por el nivel de distracción que nos ocasionan. Por este tema los pediatras como nuestro entrevistado brindan determinadas recomendaciones cuando nuestros niños están cerca del agua.

Molina afirma que para vigilar con responsabilidad a nuestros hijos debemos tomar en cuenta que no debemos distraernos con actividades paralelas como lectura, celulares, barrido o cualquier otra cosa.

Otro punto fundamental que según Molina se ha convertido en un error constante en Tarija es el consumir bebidas alcohólicas cuando nuestros niños están en la piscina o cerca de una superficie con agua. Esto debe estar totalmente prohibido.

En otro caso si los niños son muy pequeños o recién están aprendiendo a nadar será fundamental la supervisión de contacto, es decir meterse al agua con ellos. Y algo fundamental “No deje a un bebé o a un niño pequeño en el agua o cerca del agua bajo el cuidado de otro niño”, apunta el experto.

Agrega que si los padres están en una fiesta evite que los niños se metan a la piscina si no poseen un vigilante sumamente responsable (que no esté bebiendo) que los cuide y que también de rato en rato sea supervisado por los padres.

“Recuerde que el riesgo principal de ahogamiento para los niños pequeños entre 1-4 años es el acceso inesperado y sin supervisión al agua. Los niños son curiosos por naturaleza y con frecuencia se salen sigilosamente sin que usted lo note cuando no es hora de nadar”, detalla.

 

Fases de aprendizaje

Supervivencia

En este momento se enseña a los niños a familiarizarse con el agua, a respirar y, más adelante, a flotar. Cuando la confianza ya está bien afianzada, se enseña la propulsión por el medio acuático.

Autonomía

En esta segunda fase ya el niño trabaja con desplazamientos, saltos y juegos en el agua. Poco a poco debemos darle la autonomía que requiere.

Técnica

Se empieza a practicar la natación como disciplina deportiva. Se enseñan a los niños los diferentes estilos y modalidades de competición.