Conflicto en Bolivia
Repasa (video y transcripción) el discurso de Paz Pereira en la promulgación de la Ley 1750
El presidente promulgó la Ley que regula los Estados de Excepción, pero no anunció su declaratoria inminente
El presidente Rodrigo Paz Pereira se dirigió al público en general, y particularmente a la población de La Paz y El Alto, para explicar la situación del país. Paz insistió en que detrás de las movilizaciones está el "narcoterrorismo", pidió a los movilizados no dejarse engañar "por infiltrados", anunció dos decretos - reprogramación de deudas y destino de las rebajas de salarios de los ministros -, habló del futuro gasífero de La Paz y aseguró que con la promulgación, Policías y Militares ya tienen la herramienta que les permita desplegar el plan. (Cabe recordar que el Estado de Excepción se inicia por Decreto Supremo del presidente)
Esta es la transcripción completa:
Muy buenas tardes.
Quiero, en primera instancia, saludar a los representantes del gabinete. Gracias por estar en estos momentos tan importantes para el presente y futuro de la patria.
Saludar a los presidentes de la Comisión de Constitución de la Cámara de Senadores, a la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, a ambas cámaras; agradecer la presencia de sus directivas, sus comisiones y parlamentarios representantes, tanto diputados como senadores.
Agradecer la presencia de los jefes de bancada de los departamentos de Potosí, Chuquisaca, Beni y otros departamentos; a nuestro general de división Víctor Hugo Valderrama Quesada, comandante de las Fuerzas Armadas, junto a todo el comando y el alto mando; al general primero Mirko Socol, comandante general de la Policía; viceministros presentes; a los medios de comunicación, como siempre, gracias. Ustedes son la máxima expresión de la democracia y de lo que permite nuestra Constitución.
Gracias por estar presentes. Al público presente y a aquellos que nos están viendo a través de los medios de comunicación.
Permítanme generar una serie de reflexiones y una serie de anuncios sobre un momento tan importante como el que acontece el día de hoy.
Primero, somos un gobierno que gobernará hasta el 2030 sobre dos líneas principales: generar prosperidad en Bolivia a través de una economía modernizada, transformada, donde el boliviano y la boliviana sean el eje principal del desarrollo; donde las normativas, a través del Parlamento, se cumplan de forma transparente en el debate y que esa transparencia signifique garantías para la población, para los hombres y mujeres de la patria, de conocer las condiciones con las cuales estamos construyendo el futuro del país.
Un futuro vinculado a las fuerzas productivas de la patria, que tienen como principal objetivo de vida sacar adelante a sus familias, a sus comunidades, a sus municipios, a sus provincias y al país.
La principal energía es el boliviano y la boliviana. La principal inversión y visión de desarrollo de todo lo que estamos generando y desarrollando como propuestas es el hombre y la mujer. Es Bolivia, son los bolivianos y las bolivianas.
Pero hay un segundo aspecto que es fundamental. De nada sirve desarrollar normas. De nada sirve desarrollar una visión de desarrollo económico si en la patria no tenemos seguridad.
La seguridad se puede expresar de diferentes formas. Se puede expresar en la seguridad jurídica de la inversión de un boliviano en su país, en normas claras que establezcan qué modelo económico estamos desarrollando y por qué el Estado le va a facilitar a cada boliviano y a cada boliviana poder crecer dignamente y desarrollarse en su patria.
Esa seguridad se ve en peligro cuando el narcoterrorismo, las prioridades de ciertos sectores que no son favorables a nuestra democracia, a nuestra Constitución y al desarrollo libre de la patria, priorizan sus intereses por encima de la sociedad boliviana.
Entonces son dos misiones: no solo que la economía crezca y se desarrolle, sino que también el boliviano y la boliviana puedan desarrollar esa economía o ejercer el derecho a una familia digna, al vivir bien, como es mandato principal de nuestra Constitución, con seguridad.
Y eso hoy está en peligro por el narcoterrorismo. Un narcoterrorismo que está haciendo daño y que en las últimas semanas hemos visto realizar claros ataques a ciudades y regiones del país, como nuestro altiplano, como nuestra querida La Paz o El Alto.
Hemos visto sufrir a compañeros y compañeras gremiales, cuentapropistas, artesanos, transportistas, empresarios, movimientos originarios, obreros y campesinos, sufriendo bajo un mandato de este narcoterrorismo que ha generado un daño enorme a la patria, pero también nos ha mostrado con claridad cuáles son los objetivos y las grandes transformaciones que tenemos que hacer.
Yo me hago una pregunta, a través de los medios de comunicación: ¿por qué tanto chapareño en ciudades de La Paz, El Alto o el altiplano? ¿Es acaso ahora el departamento de La Paz un anexo del Chapare o están con intenciones de no permitir que los paceños, alteños, hombres y mujeres del altiplano, movimientos originarios, obreros y campesinos puedan crecer?
Está claro que el futuro no es aquello, respetando a aquellos sectores limpios del Chapare, pero no a aquellos vinculados al narcoterrorismo.
El futuro de La Paz no es ese narcoterrorismo. El futuro de La Paz es el gas. El futuro de La Paz son sus hidrocarburos.
El futuro de La Paz no es bloquearnos entre paceños y permitir que se infiltren narcoterroristas en líneas donde generan, desde las organizaciones sociales, justas reivindicaciones, pero que son boicoteadas por estas organizaciones con recursos económicos y, a su vez, con presencia física de instigadores contra La Paz, contra la democracia y contra nuestra Constitución.
¿Por qué estamos luchando? ¿Por qué tanto esfuerzo?
Primero, para defender nuestra democracia y la Constitución.
Segundo, para progresar y hacer crecer nuestra economía, pero con seguridad en la nación.
Si alguien entra a tu casa, si alguien viola a tu hija, si alguien te roba, tú le pides al Estado que te proteja y el Estado tiene que actuar para proteger a los bolivianos y bolivianas.
No puede haber bolivianos de primera y de segunda. No puede haber bolivianos que estén por encima de la ley, por encima de nuestra democracia y nuestra Constitución.
No puede haber bolivianos que, porque tengan recursos del narcoterrorismo, puedan cambiar decisiones de diferentes organizaciones o bloquear decisiones de diferentes organizaciones de nuestro país.
Por eso también tenemos que luchar y defender a las organizaciones sociales indígenas, obreras y campesinas.
Nuestras organizaciones sociales no pueden ser contaminadas por la política y menos por una política vinculada al narcoterrorismo.
Debemos defender nuestras autonomías y el futuro del 50-50, que no quieren aquellos que pretenden manejar el poder desde un centralismo.
Parte de la lucha de ese narcoterrorismo es no permitir que las autonomías puedan desarrollarse en cada departamento; que La Paz pueda tener lo que le quitaron en el pasado: sus hidrocarburos, su gas y su 11% de regalías con justo derecho.
No podemos vivir con la mentira. Si Bolivia quiere salir adelante, no será viable por la mentira ni bajo el terror de la mentira.
Aquí no hay privatización. Aquí no hay 5% para los productos del campo. Aquí no hay subir facturas. Aquí no hay nada de aquello que se ha mentido en las redes sociales. Solo la verdad de querer proteger el futuro de la patria es lo que nos lleva a tomar decisiones.
Entre ellas, quiero enumerar algunas.
Hemos hecho un número de decretos. Quiero anunciar algunos decretos.
Se ha decidido, a través del gabinete, el decreto para la reprogramación de deudas en todo el país: para quienes están en el turismo, que han recibido un golpe durísimo; para el gremial; para los compañeros del Gran Poder; para los folcloristas; para los artesanos; para el cuentapropista; para el empresario; para todos los sectores.
Se ha aprobado un decreto para la reprogramación de deudas. Esto tendrá un efecto inmediato.
Para el compañero transportista se ha aprobado un decreto que tendrá un impacto de hasta 1.000 millones de bolivianos para que puedan acceder a recursos destinados a la inversión que requieran en su nueva movilidad, en nuevos servicios o en aquello que necesiten.
Es un fondo de garantía de hasta 1.000 millones de bolivianos, sobre la base de 100 millones para apalancar esos 1.000 millones.
Hemos aprobado otro decreto, a nombre del presidente y agradecido con los ministros.
Nos estamos rebajando los salarios en un 50% para que esos recursos vayan a aquellos que sufren problemas renales y de cáncer.
Lo estamos haciendo bajo un decreto donde nuestros recursos irán directamente a un fondo. Invitamos al señor vicepresidente y a cualquier otra autoridad que quiera aportar libremente para aquellos hermanos bolivianos y bolivianas con problemas renales o de cáncer a contribuir a este fondo, que mensualmente será entregado en beneficio de estos sectores.
Este es un gobierno que, sobre todo por la construcción no solo personal sino también por la composición de este gabinete, tiene al diálogo como principio fundamental.
Bolivia siempre ganó a través del diálogo. En la confrontación no ganó. En el diálogo siempre buscó la democracia como instrumento de solución y ganó.
En 2009, a través del diálogo, construyó una Constitución que fue votada mayoritariamente. Y en esa Constitución solo hay una patria. Hay diferentes naciones, pero solo hay una Bolivia.
Y esa Bolivia la tenemos que defender bajo el mandato de la Constitución que fue aprobada mayoritariamente por todos los bolivianos y bolivianas.
Por eso es muy importante que la ley que hoy promulgué represente la decisión de todos los bolivianos a través de la organización que establece la Constitución; es decir, los dos tercios que se lograron tanto en Diputados como en Senadores, representantes de la voluntad popular.
Que sea no solo esos dos tercios del Parlamento, sino también el consenso y trabajo con nuestras Fuerzas Armadas y con nuestra Policía Nacional; en consenso con la Bolivia que dialoga, la Bolivia que construye, la Bolivia que quiere progresar y no quiere vivir bajo el temor del narcoterrorismo.
Bajo la presidencia de esta autoridad electa por más del 55%, junto a este gabinete, representamos la voluntad popular: aquellos artesanos, gremiales que quieren salir a trabajar; pongo el ejemplo de El Alto, que quieren vender, generar comercio; el transportista que quiere llevar la carga; la compañera de la esquina que quiere vender su hamburguesita; la señora de la tienda; la familia alteña, la familia paceña y la familia boliviana que quiere vivir en paz.
Promulgo esta norma porque está bajo la lógica de defender a las grandes mayorías frente a aquellos que nos quieren atacar e irrumpir este proceso democrático y constitucional.
Por eso reitero: el diálogo siempre. Pero frente a los violentos... y esto es muy importante.
Me sorprende que haya autoridades o algunos portavoces de organizaciones políticas que, ante la violencia de fuerzas del narcoterrorismo con armas de fuego, atacando a la sociedad civil y atacando al Estado representado en nuestra Policía Nacional, se preocupen más porque haya habido confrontación entre civiles y no por aquellos ataques contra el Estado, aquellos ataques contra nuestra Policía Nacional.
¿De dónde vienen esos armados? ¿Quién les entregó esos fusiles? ¿De dónde surge ese profesionalismo para atacar a nuestras fuerzas del orden, que no fueron con armas de reglamento, sino con instrumentos de dispersión de grupos conglomerados?
¿De dónde vienen? Pregúntense de dónde vienen las armas y no de dónde aparecen civiles para defender sus derechos.
Tenemos organizaciones que han presentado su fuerza a través de las armas y el jefe que está en el Chapare ayer dio la orden de reforzar las fuerzas en San Julián para que la violencia sea mayor. Lo dijo públicamente el día de ayer en un medio de comunicación.
¿Desde cuándo la Policía, que va con una actitud de dispersión para abrir corredores y permitir que lleguen alimentos a La Paz, oxígeno, combustible y medicamentos, resulta recibida, en cumplimiento de la norma, bajo fuego de armas y por personas con entrenamiento profesional? Ustedes lo han visto en las imágenes.
Si te violan a la hija, si te roban en tu casa, el Estado te tiene que proteger. Pero, a su vez, si hay profesionales del narcoterrorismo matando o intentando matar a bolivianos, también nos tenemos que proteger.
Esta es una ley para proteger a los bolivianos. Esta es una ley para cumplir lo que manda la Constitución: el vivir bien y no en confrontación.
Un mensaje claro a las Fuerzas Armadas y a nuestra Policía Nacional:
Hoy, bajo la Constitución y bajo el mandato del Parlamento expresado en la ley promulgada por el señor Presidente, ustedes tienen la responsabilidad de cuidar nuestro futuro.
Tienen que actuar con firmeza, con profesionalismo, respetando los derechos humanos, pero, sobre todo, respetando nuestra Constitución, que es la Constitución que nos ampara a todos los bolivianos.
Esta norma les permite llevar adelante el plan que ya hemos diseñado.
Bolivia tiene un plan y lo vamos a ir cumpliendo, porque tenemos que retomar la normalidad para que nuestra economía crezca con seguridad para todos los bolivianos.
La patria confía en su misión histórica de proteger la democracia y proteger la paz.
Quiero reiterar a las organizaciones sociales, les reitero la voluntad de diálogo; a las instituciones que hoy tienen justos derechos.
Hemos atendido durante muchas semanas sus peticiones, pero también hemos visto infiltrados que, cuando tenían que llegar a cerrar esos acuerdos o decisiones, rompían la conducta sindical o la conducta de la organización.
Nuestra mano está extendida para seguir siempre en el diálogo, siempre en el diálogo.
Pero cuídense de los infiltrados y de los violentos.
Y a los violentos, a los narcoterroristas, les digo:
Así como cayó Marset, sus días están contados y vamos a hacer cumplir lo que mandan la Constitución y la ley.
Muchas gracias.








