Cabildos endurecen presión contra el Gobierno y Loza pide pausa humanitaria en bloqueos
Ultimátum de 48 horas para que Rodrigo Paz presente su renuncia a la presidencia. Continuidad de bloqueos ratificada. En Cochabamba, el gobernador Leonardo Loza pide pausa humanitaria de ocho horas. En paralelo, organizaciones convocaron cabildo nacional en Caracollo, Oruro.
La crisis política y social que atraviesa Bolivia sumó este viernes nuevos episodios de presión sobre el Gobierno de Rodrigo Paz.
Mientras un cabildo realizado en el Distrito 7 de El Alto resolvió exigir la renuncia del mandatario en un plazo de 48 horas y mantener las medidas de presión, desde Cochabamba el gobernador Leonardo Loza planteó una pausa humanitaria temporal en los bloqueos para aliviar el impacto sobre la población.
El Alto: ultimátum y continuidad de los bloqueos
La concentración desarrollada en el Distrito 7 alteño reunió a dirigentes vecinales y representantes de organizaciones sociales que aprobaron una resolución exigiendo la dimisión del presidente Paz.
Durante el cabildo, los dirigentes señalaron que la medida responde al descontento de sectores movilizados que consideran insuficiente la respuesta gubernamental frente a la crisis. Asimismo, ratificaron la continuidad de los bloqueos de caminos y demandaron la liberación de personas detenidas durante las protestas. También exhortaron a los legisladores de El Alto a no respaldar el proyecto de Ley de Regulación de Estados de Excepción.
Según las resoluciones difundidas tras el encuentro, los movilizados sostienen que las medidas de presión continuarán hasta obtener respuestas a sus demandas, entre ellas la salida del actual mandatario.
La carta de Leonardo Loza
En contraste con la postura asumida por el cabildo alteño, el gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, dirigió una carta abierta a los sectores movilizados del departamento solicitando una “pausa humanitaria” de ocho horas.
El documento, fechado este 5 de junio y dirigido a las “hermanas y hermanos del pueblo movilizado en Cochabamba”, señala que el pedido surge ante las demandas de sectores productivos y ciudadanos afectados por los bloqueos.
Loza argumenta que la interrupción temporal permitiría el tránsito de ambulancias, personal sanitario, transportistas que requieren atención médica y productores agropecuarios que permanecen varados en las carreteras. También advierte sobre el impacto que la escalada de precios está generando en la economía familiar cochabambina.
El gobernador plantea que la pausa pueda aplicarse en el momento que los propios movilizados consideren conveniente y remarca que la solicitud no implica desconocer las reivindicaciones de los sectores en conflicto, sino atender necesidades urgentes de carácter humanitario.
Caracollo, otro foco de movilización
La jornada también estuvo marcada por la convocatoria a un cabildo nacional en el municipio de Caracollo, en Oruro, impulsado por organizaciones afines a Evo Morales. La reunión fue anunciada por el denominado Pacto de Unidad Obrero Campesino Indígena Originario y se desarrolló en un contexto de más de un mes de bloqueos y protestas en distintas regiones del país.
Sin embargo, la convocatoria generó controversia. La Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Oruro (FSUTCO) emitió un pronunciamiento público aclarando que no organizó ni respaldó el encuentro y advirtió que la iniciativa habría sido promovida por exdirigentes sin mandato vigente.
Caracollo se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del conflicto debido a su ubicación estratégica sobre la carretera que conecta Oruro y La Paz. En las últimas semanas la zona fue escenario de enfrentamientos, operativos de desbloqueo y reiteradas reinstalaciones de los puntos de bloqueo.
Escenario en creciente tensión
Las decisiones asumidas en El Alto, la convocatoria en Caracollo y la solicitud de Leonardo Loza reflejan las distintas posiciones que emergen dentro del amplio espectro de organizaciones movilizadas.
Mientras algunos sectores optan por profundizar la presión política sobre el Gobierno, otros comienzan a plantear mecanismos que permitan mitigar los efectos de los bloqueos sobre la población, especialmente en áreas sensibles como la salud, el abastecimiento y la actividad productiva.
Por ahora, el conflicto mantiene abiertos varios frentes y las próximas 48 horas aparecen como un periodo clave para medir si las presiones de los cabildos derivan en nuevas decisiones políticas o en una mayor radicalización de las protestas.








