Gobierno abre corredores de ayuda pero el cerco a La Paz resiste
Aliada con los Ponchos Rojos, la dirigencia de la COB rechaza la persecución judicial, denuncia "ahogo" penal y convoca a masificar los bloqueos. Paralelamente el Gobierno logra acuerdos con el magisterio
La imagen de cisternas avanzando escoltadas por policías y militares hacia la ciudad de La Paz marcó uno de los episodios más tensos de la crisis social y política que atraviesa Bolivia. El operativo denominado “Corredor Humanitario”, desplegado la madrugada del sábado, permitió el ingreso de oxígeno medicinal, combustible, medicamentos y alimentos a la sede de Gobierno; sin embargo, no logró desactivar el conflicto ni levantar el cerco que desde hace casi dos semanas mantiene paralizada a la región paceña.
Aunque el Ejecutivo de Rodrigo Paz destacó el operativo como una acción exitosa para garantizar el abastecimiento básico, la jornada dejó enfrentamientos, personas arrestadas, denuncias por el uso de dinamita y una ciudad que al caer la noche volvió a estar rodeada por puntos de bloqueo reinstalados en sectores estratégicos de El Alto y la carretera hacia Oruro.
La tensión refleja que, pese a los acuerdos alcanzados con algunos sectores movilizados, el conflicto continúa abierto y con capacidad de profundizar la crisis económica y social del país.
El operativo que buscó romper el cerco
La intervención comenzó cerca de las dos de la madrugada del sábado. Policías y militares avanzaron sobre varios puntos de bloqueo instalados en las rutas que conectan La Paz con Oruro y El Alto, en un intento por abrir corredores de abastecimiento para productos considerados esenciales.
Durante varias horas se registraron enfrentamientos entre efectivos del orden y manifestantes. La Policía utilizó agentes químicos para despejar las vías, mientras que desde el Gobierno denunciaron el uso indiscriminado de “cachorros de dinamita” por parte de algunos bloqueadores.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, informó posteriormente que el objetivo principal del operativo era garantizar el ingreso urgente de suministros críticos.
“Estábamos en una situación compleja, hoy se consiguió que cuatro cisternas con oxígeno que estaban varadas ingresen a la ciudad”, señaló en conferencia de prensa.
La autoridad explicó que también se habilitó el paso de cisternas con jet fuel para sostener los puentes aéreos y garantizar el abastecimiento de alimentos y productos básicos hacia la sede de Gobierno.
Según el reporte oficial, el operativo permitió además el ingreso de medicamentos previamente identificados por hospitales y centros de salud que empezaban a reportar problemas de abastecimiento.
La Paz sigue cercada
Pero el éxito parcial del operativo no fue suficiente para desactivar las medidas de presión.
Al caer la noche, varios puntos de bloqueo fueron reinstalados en la avenida Juan Pablo II de El Alto y otros sectores estratégicos. El cerco sobre La Paz persiste y mantiene en vilo al país.
El Gobierno reconoció que algunos sectores retomaron el control de las rutas apenas concluyeron las intervenciones policiales y militares.
“Se ha logrado habilitar varios puntos que estaban bloqueados y otros han sido retomados por los manifestantes”, admitió Gálvez.
La situación revela la complejidad del conflicto. Aunque el Ejecutivo logró abrir temporalmente corredores humanitarios, no consiguió neutralizar la movilización social que exige respuestas estructurales a la crisis económica.
Arrestos y procesos
La Policía informó que durante las labores de desbloqueo fueron arrestadas 22 personas. Posteriormente, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) confirmó que 18 quedaron en calidad de aprehendidas.
Las autoridades advirtieron que varios efectivos fueron atacados con dinamita y denunciaron una supuesta intención de provocar bajas entre el personal movilizado.
Mientras tanto, la tensión también se trasladó al ámbito judicial.
La Sala Constitucional Segunda de La Paz ordenó el viernes levantar los bloqueos instalados principalmente en el departamento paceño. La resolución establece que, en caso de persistir las medidas de presión, se identifique y procese a los responsables.
La acción popular fue presentada por el exdiputado Amílcar Barral contra la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB), el senador suplente Nilton Condori y dirigentes campesinos.
El Gobierno aísla a la COB
Mientras los bloqueos continúan, el Gobierno optó por una estrategia paralela: negociar sector por sector para desactivar frentes de conflicto.
Este sábado el Ejecutivo firmó acuerdos con la Central Obrera Regional (COR) de El Alto y también con el magisterio urbano y rural, debilitando políticamente a la dirigencia nacional de la COB.
En El Alto, el presidente Rodrigo Paz encabezó personalmente las conversaciones con dirigentes regionales.
“Nos reunimos con la COR de El Alto porque esta valiosa región merece un mejor destino y un mejor futuro; debemos dejar de ser percibidos como la ciudad del conflicto que ahuyenta las inversiones”, manifestó el mandatario.
En paralelo, en Cochabamba, el Gobierno cerró un acuerdo con el magisterio urbano y rural luego de varios días de protestas y movilizaciones.
La ministra de Educación, Beatriz García, anunció que en cinco días se prevé emitir un decreto supremo para formalizar los compromisos alcanzados con el sector docente.
Entre los acuerdos figura la entrega anual de un bono de Bs 2.400 y respuestas parciales a 16 puntos planteados por el magisterio.
Con estas negociaciones, el Ejecutivo logró disminuir la presión de algunos sectores movilizados y dejó aislada a la dirigencia de la COB, encabezada por Mario Argollo.
La COB mantiene la presión
Pese a los acuerdos alcanzados por el Gobierno con otros sectores, Mario Argollo reapareció públicamente y ratificó la continuidad de las movilizaciones.
A través de un video difundido en redes sociales, el dirigente aseguró que la lucha se mantiene “en defensa de los recursos naturales y la economía de nuestros hijos”.
Aunque evitó reiterar de forma explícita el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz, sí convocó a los sectores sociales a mantener los bloqueos y salir a las calles.
“No nos van a doblegar”, afirmó.
Argollo denunció además que el Gobierno pretende acallar las protestas mediante procesos penales y acciones judiciales, aunque aseguró que eso no detendrá las medidas de presión.
La COB había iniciado inicialmente las protestas exigiendo un incremento salarial del 30%, pero posteriormente endureció su posición y se articuló con sectores campesinos y ponchos rojos que ahora exigen la renuncia del mandatario por no haber resuelto la crisis económica en seis meses de gestión.
Oxígeno, combustible y alimentos
Uno de los aspectos más críticos del conflicto ha sido el impacto humanitario.
El Gobierno aseguró que el operativo se concentró principalmente en garantizar el ingreso de oxígeno medicinal y combustible para evitar un colapso en hospitales y servicios básicos.
Según datos oficiales, tres personas habrían fallecido en los últimos días debido a que no pudieron ser trasladadas oportunamente a centros médicos a causa de los bloqueos.
Además del oxígeno, YPFB confirmó que logró restablecer parcialmente el abastecimiento de combustible para La Paz y El Alto tras la apertura temporal de rutas.





