Crónica política de la semana
El enojo de Samuel, el adiós de Barrientos, el precio del petróleo
El presidente Paz Pereira es feliz en los viajes internacionales mientras que la pugna en el gabinete entre la comunicación y la coordinación empiezan a afectar a la fiabilidad
Semana táctica quién sabe qué tan planificada. La tragedia del avión en El Alto y el manejo de la información económica sobre los billetes “caídos del cielo” llevaron de nuevo al límite la estrategia de comunicación de un Gobierno que recién la había reorganizado para que la Oficina del presidente tuviera control total… pero lo curioso es que el lunes a primera hora, el presidente Rodrigo Paz volvió a reposicionar el tema que era más urgente de “enterrar/resolver”: el de la gasolina de mala calidad.
Paz Pereira compareció para dar un mensaje de tres puntos: militarización, aditivos, y boicot, y de nuevo el asunto volvió a estallar: ¿para qué sirven los militares? ¿quién al final ha sido? ¿Qué hago con mi auto?
El plan ni siquiera logró enterrar “el quilombo de la serie B”. A jueves todavía quedaba gente que insistía en que los billetes del avión “no tenían valor legal porque no estaban firmados”; los que decían que había que ir a cambiarlos al banco y los que habían comprado su ayudamemoria tamaño A3 para detectar los billetes hurtados, que son los únicos que les quitarán si alguna vez lo depositan en el banco, pero que pueden circular más o menos tranquilos de bolsillo en bolsillo.
Ese día el ministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli, que fue uno de los que protestó porque su despacho quedó vacío de papeles, exhibió en la Asamblea una carta que dice que a Armin Dorgathen – expresidente de YPFB en la era Arce, hoy feliz prófugo probablemente en Brasil - hace seis meses le habían avisado de que había gasolina de baja calidad y que eso era prueba del boicot.
Forma o fondo
La comparecencia enojó al mismísimo Samuel Doria Medina, que lleva varias semanas ciertamente enfurruñado disparando indirectas por las redes. Háganse cargo, vino a decir.
La cuestión es que las alarmas ya han sonado, aun sin proyecto de “escucha de redes”: ¿Qué le pasa a Samuel?
Para unos es un duelo mal administrado. Las encuestas le decían que ganaría en agosto, pero no ganó. En segunda vuelta prestó su aparato a Rodrigo Paz Pereira que sí ganó y pareció colocar varios ministros en el gabinete, pero como hemos visto otras veces, a Rey muerto Rey puesto. Ni Espinoza, ni el mismísimo Lupo le deben nada.
A Samuel le gusta mandar. Si algo no saben de democracia son las empresas. En el gobierno de Jeanine Áñez hubo dos fases muy diferenciadas: la primera que comandó Jerjes Justiniano donde se apaciguaron los ánimos y se dio paso a la transición, y la siguiente, donde se descabezó a todo el equipo de Creemos, Áñez se convirtió en candidata y todo se enfocó en lo electoral, atravesando una pandemia, lo que llevó directamente a una catástrofe. Samuel ha negado que fuera parte de eso, aunque era el candidato a vicepresidente de Áñez.
En el equilibrio, Samuel tiene una baza: la política. Se presupone que Doria Medina sí controla su bancada, aunque hay cuadros, como Karina Liebers, tanto o más cercana a Paz que al empresario. Si Rodrigo Paz necesita pasar temas por la Asamblea, necesita a Doria Medina, pues Tuto ya le ha dicho que le va a salir caro.
La fecha para que se desencadenen las hostilidades completas es el 22 de marzo, fecha de las elecciones subnacionales. Rodrigo Paz selló la alianza Patria con el empresario, que es el que tiene la sigla, y con su padre Jaime Paz. Si los resultados son pobres unos se culparán a los otros. De entrada, el empresario ya vino a Tarija a despreciar a una de sus candidatas, desencadenando el primer terremoto.
El 50-50
El otro foco es Santa Cruz: Luis Fernando Camacho le dijo sí a Samuel por segunda vez, esta vez con Rodrigo Paz, y los datos le atormentan. Perdió su libertad estoicamente y los cruceños no parecen valorarlo demasiado. Aparcado el camino secesionista que planteó al principio de su gestión, sacar tajada del Gobierno es su única posibilidad, pero va tarde.
Su peor pesadilla ha sido Andrea Barrientos, ya ex viceministerio de Autonomías, con Lupo, con el INRA. Otra supuesta ficha de Doria Medina que tiene muy claro que tiene que hacer su propio camino. Barrientos convierte pasiones en témpanos de hielo con pocas palabras: “tardaremos tres, días, cuatro días o diez años”. Hasta luego Lucas. En horas de la noche del viernes presentó su renuncia como Camacho le había exigido. El 50-50 fue parte central de la campaña de Rodrigo Paz en las presidenciales; lo mataron con saña y el RCP de emergencia para las subnacionales no parece estar funcionando.
Paz es feliz en Estados Unidos y en los actos multitudinarios colocando discursos y haciendo entrevistas, pero sin un vicepresidente que opere y con un gerente – José Luis Lupo – en aparente huelga de brazos caídos luego de recoger todos los escombros de la “fundación” accidentada del gabinete, la gestión puede empezar a erosionarse. Y es demasiado pronto.
Los milagros y las sorpresas
Uno de los datos publicados este mes fue el de la inflación: negativa en 0,62% según los datos del INE, una cifra que no ha dejado indiferente a nadie en el segundo mes después del gasolinazo y el dieselazo y que requiere mayor desarrollo explicativo.
El otro es el del precio del barril de petróleo, disparándose con paso firme a los 100 dólares por el impacto de la guerra en Irán luego de que se fijaran nuevos precios con el barril a 57. Sin el mercado liberado, el Estado volverá a subvencionar a poco que se alargue el conflicto. Ahora bien, forzar la liberalización en esta coyuntura de gasolina mala puede provocar otras reacciones.
Paz y su gabinete necesitan reflexión profunda.





