Rumbo al 22M
Unidos por los Pueblos, último intento de recomponer el MAS
Grover García, “propietario” del MAS, ha abierto las listas al evismo y al androniquismo para tratar de reunificar el bloque y arrebatar al larismo el voto popular
El 26 en la noche, los delegados del Movimiento Al Socialismo (MAS) no hicieron anuncios, pero entraron en los Tribunales Electorales silenciosamente y presentaron los candidatos de su alianza: Unidos por los Pueblos, a todos los efectos la última “oportunidad” del otrora exitoso bloque popular de conformar algo así como un nuevo embrión desde los territorios para construir, sin presiones, una alternativa.
Las listas son esencialmente instrumentales, pero Grover García ha conseguido, silenciosamente, poner en carrera un vehículo de la órbita del viejo MAS, sin hacer ruido ni alardes, para sortear lo que parece ser una proscripción ordenada.
En la mesa se sienta García, propietario de una sigla que por mediación del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Tribunal Constitucional de aquel entonces, se le arrebató a Evo Morales y se le entregó al arcismo. Eduardo del Castillo logró salvar la sigla en el último momento con apenas un 3,17% sobre voto válido, que hubiera sido mucho menor si el evismo no hubiera pedido el voto nulo. García y Julia Ramos expulsaron a última hora a Luis Arce, hoy preso, y aunque el estigma de la sigla no pueda depurarse en el corto plazo, es el germen de una alianza que parece nacer con propósito de enmienda: Unidos por los Pueblos, sin personalismos, sin revanchas, sin etiquetas.
En la mesa se sienta también Andrónico Rodríguez, que fracasó como candidato más por su performance que por su mensaje, y que aunque sabe lo que quiere, está siendo inconsistente e incapaz de liderar.
Y sí, en la mesa se sienta también Evo Morales, señalado por propios y extraños - e incluso el grupo internacional de fanáticos que creen conocerlo mejor que quienes lo padecieron años – como el responsable del fracaso que ha sumido al espacio en la irrelevancia. Sus intentos de ir por la vía democrática fracasaron – oh sorpresa, se inhabilitó a Morena -, pero como esta vez no va con él, pues son presidenciales, y capaz algo, algo ha reconocido, puede estar dispuesto a sumar fuerzas: el poder es primero.
Del barco han saltado muchos, pero la reunificación, dicen, es posible en lo local, pues al final las rencillas mayores fueron entre un Evo Morales amortizado, un Luis Arce preso y un Andrónico arrepentido.
Los delegados lo tienen claro: ningún nombre que aparece en la lista está blindado, sino todo lo contrario.
Los cálculos del larismo
La mayor preocupación por la reaparición de esta fórmula tiene que ver justamente con el larismo. El partido Nuevas Ideas con Libertad tampoco consiguió sigla para concurrir a las subnacionales, pero a través de alianzas varias ha llegado a tener una participación más o menos importante, que al igual que en las nacionales, aspira a convocar al votante popular, que en agosto no tuvo otra opción.
Edmand Lara, ex policía y pueblo llano, tuvo su impacto, pero su llegada a la vicepresidencia parece haberlo frenado en seco y su relación combativa con el presidente y sus ministros está siendo demasiado estridente. Para Lara es vital sumar una buena porción de votos en las subnacionales para reivindicar su poder y peso dentro del Gobierno, y un resultado raquítico lo dejaría técnicamente KO.





