Cambio de mando policial
Sokol cierra Tránsito y se allana el diálogo Paz - Lara
La medida comunicada por el nuevo Comandante de la Policía se alinea con las promesas de campaña de Paz y Lara y refuerza la configuración de un nuevo escenario para un reinicio de la relación
No era una broma ni otro discurso manido lleno de lugares comunes habitual en cualquier toma de posesión. O al menos no lo parece de momento. El nuevo Comandante de la Policía, Mirko Sokol, ordenó este sábado “el cierre total y ordenado de las Divisiones de Comisaría de Tránsito, a nivel nacional” conforme a determinados lineamientos.
El instructivo fue confirmado por diferentes fuentes policiales, y aunque en Tarija no se detectaron movimientos extraordinarios en la central – el instructivo da un plazo para acusar recibo -, en las grandes ciudades si se reportaron repliegues de las unidades específicas descentralizadas hacia la central.
El documento instruye que “todas las actividades operativas y administrativas deberán finalizar en el día” y que “se deberá elaborar un inventario detallado de mobiliario, equipos, armamento, vehículos y demás bienes asignados, el cual será entregado a la unidad administrativa si correspondiera”.
No se trata de una masacre blanca para los funcionarios policiales, sino que se instruye que “el personal policial y administrativo deberá presentarse ante el departamento de recursos humanos de la dirección departamental de Tránsito, Transporte y Seguridad Vial de su jurisdicción para recibir instrucciones de sus nuevas funciones”.
El instructivo generó gran conmoción popular, pues la Policía en general es una de las instituciones peor valoradas del país, y la unidad de tránsito en particular el gran ejemplo de su ineficiencia y corrupción.
¿Un nuevo comienzo?
La decisión de Sokol es, hasta el momento, la materialización más clara de las promesas de campaña del binomio Rodrigo Paz y Edmand Lara sobre la lucha contra la corrupción, muy por encima del improvisado cierre del Ministerio de Justicia que ha dejado en el aire muchas interrogantes.
Varios analistas circunscriben estos gestos a lo político y a la necesidad del gobierno de reiniciar su agenda en esa materia tras varios choques amargos protagonizados tanto por Paz como por Lara.
Una de las primeras intervenciones de Edmand Lara, ya investido presidente, fue la de solicitar el cese del comandante Augusto Juan Russo, al que acusó de ser el operador de Luis Arce. Russo en realidad ya había cumplido su ciclo y solo se esperaba a que el nuevo Gobierno decidiera entre los ascendidos a su favorito.
Lara había pedido el ministerio de Gobierno y el de Justicia en el reparto de cuotas. Se le negó el primero y se le concedió el segundo, aunque acabó envenenado y revocado en apenas 12 días. La presión de Lara sobre Russo fue interpretada como un movimiento para rescatar alguna influencia, aunque no le fue bien. Fue el mismo ministro “presionado”, Marco Antonio Oviedo, el que acabó sacando del foco al ministro larista de Justicia confirmando su sentencia y exigiendo su cese, a lo que Paz accedió abriendo un cisma importante.
La inaudita situación de abierta confrontación a solo tres semanas del ejercicio del poder obligaba a repensar la estrategia y propiciar una suerte de reconciliación. El viernes fue clave. El problema médico de la esposa de Lara el viernes generó un escenario en el que Paz ha mostrado su solidaridad, mientras que Lara ha saludado la posesión del nuevo comandante de la Policía y, con seguridad, celebrará el cierre de Tránsito, pues aunque necesariamente tenga que volver a operativizarse – quizá bajo tuición departamental - lo hará al menos con nuevos lineamientos.
Lucha contra la corrupción
Por otro lado, Paz ha empezado a desplegar su narrativa de gobierno muy centrada en explicar los problemas actuales como una consecuencia de la corrupción heredada y no tanto de medidas mal tomadas. Para Paz la corrupción explicaba las largas filas por combustibles, por lo que no sería tan urgente levantar el subsidio como taponar la fuga, y de la misma manera, es la corrupción heredada la que va a subir el precio del pan en La Paz y otros lugares que se beneficiaban de un subsidio a la harina. Es decir, los compradores de pan van a ser los que paguen las consecuencias de la corrupción y no sus autores.
Para esa cruzada Paz necesita a Lara, más diestro en descodificar los mensajes económicos y las decisiones complejas para traducirlas a nivel calle, mientras que Lara empieza a ser consciente de que no tiene aparato para otra cosa que no sea acompañar y fortalecerse desde la gestión: la queja diaria no va a funcionar.
El escenario se está reconfigurando. Y de momento no hay Policía de Tránsito.








