Crónica política previa
La política electoral e internacional empañan un Bicentenario discreto
Un Gobierno en horas bajas busca reivindicar su gestión en el marco de los festejos del Bicentenario, donde la escasa presencia de mandatarios internacionales refleja el momento discreto
Imaginar qué hubiera pasado en el Bicentenario de Bolivia si las elecciones de 2019 no hubieran sido fallidas y, por ende, se hubiera elegido presidente a finales de 2024, es un ejercicio de prospección política que, en función de las dosis de imaginación que se le aplique, da resultados ciertamente creativos. ¿Qué hubiera pasado si hubiera habido segunda vuelta entre Evo y Mesa? ¿Qué hubiera pasado si Morales no hubiera decidido irse a México y facilitar la posesión de Jeanine Áñez? ¿Qué hubiera pasado si se hubiera reconocido la victoria de Evo Morales por 10,45 puntos sobre Carlos Mesa, como indicaba el Tribunal Supremo Electoral de aquel entonces, que era suficiente aunque no hubiera llegado al 50% después de 15 años?
Da para charla de sobremesa, porque cada boliviano tiene una opinión al respecto. Lo que seguramente es coincidente en todas las posiciones es que este festejo hubiera resultado muchísimo más utilizado políticamente por cualquier otro gobierno respecto al actual, que sobrevive esencialmente rendido a la virulencia de la crisis, que no busca la reelección y apenas trata de maquillar un poco el fin del ciclo mientras el Movimiento Al Socialismo (MAS) se precipita al vacío.
Nadie duda de que el presidente Luis Arce hará un discurso reivindicativo de su gestión y del conjunto del proceso de cambio liderado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) desde el 2005 donde millones de ciudadanos han salido objetivamente de la pobreza extrema con una redistribución de pobreza más intuitiva que programada, pero que acaba con una profunda crisis económica provocada por una coincidencia de factores. Muchos han fallado. Quedan 11 días para las elecciones.
Ausencias La ausencia de los países vecinos más cercanos, ejemplifica la errática política exterior desplegada por este Gobierno
El festejo como tal está dejando al descubierto las escasas habilidades desplegadas por el gobierno de Arce en la política nacional. Ayer llegó Xiomara Castro, presidenta de Honduras, y para hoy se espera la llegada de Santiago Peña, presidente de Paraguay, en las antípodas ideológicas pero que no tiene reparos en cumplir con la agenda institucional y el manual de la buena vecindad.
No estará el presidente de Chile Gabriel Boric, que ha decretado duelo nacional por una tragedia minera; tampoco estará Dina Boluarte, que en su festejo homólogo de julio calificó a Bolivia de “Estado fallido”; tampoco estará Javier Milei, que no es que esté en las antípodas ideológicas de Arce, sino directamente en otro planeta, y al parecer tampoco llegará Lula da Silva, muy concentrado estos días en la política interna de Brasil.
La ausencia de los vecinos más cercanos, ejemplifica la errática política exterior desplegada por este Gobierno, que pudiéndose haber colocado en una izquierda moderna y transformadora como la que querían representar Boric, Lula y Petro, optó por apoyar cerradamente al presidente de Venezuela Nicolás Maduro – para ganar el pulso interno con Evo Morales – aunque ausentándose en los momentos clave, como en su última y polémica toma de posesión de enero.
La posibilidad de ampliar acuerdos e imaginar nuevos escenarios de cooperación entre Chile, Perú y Bolivia en el marco del Bicentenario, incluso con el mar de fondo y el tema del litio sobre la mesa, simplemente nunca fueron consideradas. Además tampoco hay estrategia con Argentina mientras que Brasil no considera tener asuntos pendientes, ni siquiera en lo que hace a los corredores.
La campaña del Bicentenario
Por otro lado, las bancadas están de salida y el relato nacionalista no está siendo de los mejor parados en esta campaña electoral. La globalización de los temas de discusión se siente también entre los más jóvenes, bombardeados además por cápsulas de “post verdad” que no son especialmente positivas para la autoestima.
El tema central de la campaña es la crisis económica y qué proponen cada uno para salir de ella. Casi todos han apostado por recetas externas en forma de deuda con entidades multilaterales, principalmente el FMI, además de otras soluciones creativas como vender bonos del litio por adelantado o repatriar los dólares del sector privado que están fuera del país. Pedir ayuda fuera tampoco deja mucho margen al relato de la autarquía.
Cada cual colocará su mensaje en estas jornadas a través de sus diversas plataformas. Solo Andrónico Rodríguez tiene cierto lugar de privilegio en su calidad de presidente del Senado, pero es posible que el Gobierno no le dé especial espacio.
Veremos si alguno de los aspirantes se sale del guion para tratar de sumar votos, aunque viene siendo una campaña de no arriesgar.
El TSE insiste en el 80% preliminar
El vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Gustavo Ávila, ratificó que entre las 20.00 o 21.00 de la noche del 17 de agosto se podrán conocer los resultados preliminares al 80% de actas transmitidas por el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre), algo que no sucede en el resto del mundo que lo utiliza, donde se continúa hasta el final y nunca se corta. El problema de 2019 fue precisamente que se cortó.
Ávila recordó que el sistema es totalmente distinto a otros que se utilizaron en el pasado y que fue creado por el ente electoral. Más de 9.000 funcionarios desplegados en todo el país se encargarán de ejecutarlo.





