Crónica política
Debate de Vices: nervios, marcos y más que perder que ganar
La elección de vicepresidente siempre fue una cuestión de cuota, pero la incidencia de las redes hace que incremente su interés: Lupo, Velasco, Medrano y Prado desempeñaron su rol sin arriesgar
Casi nadie se acuerda de quien era Tomasa Yarhui, la incombustible compañera de Tuto Quiroga, o de que Ernesto Suárez acompañaba a Samuel Doria Medina en 2014. O de quién acompañaba a Carlos Mesa, a Víctor Hugo Cárdenas, a Virginio Lema o a Chi Hyun Chung en las elecciones de 2019. Los vicepresidentes en realidad siempre fueron una suerte de cuota (género, territorial, identitaria), porque el poder real, lo tiene el presidente. Con suerte podía sumar votos, con suerte atenuaba algunas aristas del candidato oficial para reconciliarlo con determinados sectores. A veces se le atribuyen dotes maquiavélicas o capacidades de Cardenal Richelieu, una suerte de cabeza pensante detrás del presidente…
Las redes sociales lo han cambiado todo, y los vicepresidentes hoy son tal vez aún más elemento decorativo que antaño, solo que además, tienen la capacidad de destruir cualquier relato si no se comprometen bien con la estrategia y se compenetran bien con su candidato. Todo se viraliza rápido.
El que más estudiado lo tenía era Samuel Doria Medina, que eligió un tecnócrata como José Luis Lupo, cruceño y viajado, con solvencia contrastada, sacrificando lo de la cuota de edad, por la que apostaron los otros, pero también parte del discurso hegemónico en redes (Estado pequeño), pues Lupo conoce de verdad el sistema por dentro y no disimula.
Tuto Quiroga, por ejemplo, apostó también por su cruceño, pero joven: JP Velasco ha podido ser un empresario visionario en la digitalización empresarial, probablemente con más acceso al crédito que el resto, pero sus resbalones están siendo épicos.
Manfred Reyes Villa apostó por un Juan Carlos Medrano, también cruceño, que le complementa: frontal y con el desparpajo que le da el no tener nada que perder.
Andrónico Rodríguez aceptó a Mariana Prado, hasta ahora incapaz de quitarse de encima la sombra de Álvaro García Linera ni conciliar con María Galindo.
El debate de ayer en Unitel deparó pocas sorpresas en ese sentido: Lupo solvente sin emocionar; JP Velasco temblando sacando el comodín “digital” ante cualquier contratiempo; Medrano sacudiendo a diestra y siniestra y Prado apapachando a Evo haciendo un borrón sobre 20 años para hablar de un futuro ideal.
Al final, así son las redes: para cada cual ganó el suyo y habrá momentos virales buenos y malos, efímeros en todos los casos. Tampoco se esperaba más.








