En las casas de cambio se ha registrado un mayor requerimiento de la moneda americana
Crisis política a la sombra de la devaluación de la moneda
Doña Margarita ha vivido en carne propia tres devaluaciones, la de 1956, la de 1972 y la de 1982. Por eso ha decidido cambiar sus pocos ahorros que tiene de bolivianos a dólares ante la incertidumbre



A ocho días de realizarse las elecciones generales en el país, muchos bolivianos tienen la esperanza de que el resultado restablezca la estabilidad social y económica en Bolivia. Otros, que tienen la voz de experiencia, temen que el conflicto político se agudice y eso conlleve a una crisis económica más profunda aún. La posible devaluación de la moneda boliviana es una sombra que no deja dormir a muchos.
Sin embargo, especialistas en el área económica, como Fernando Romero, consideran que hay que tomar las cosas con calma. De darse una devaluación, cree que será una “microdevaluación”, sobre todo para competir con mercados internacionales. Duda que el futuro gobierno, sin importar del partido que sea, se anime a asumir una medida tan radical como devaluar la moneda boliviana, como sucedió en los años 70 y 80.
Pero, “más vale prevenir”, dicen algunas personas que, ante la duda, han decido cambiar sus ahorros de bolivianos a dólares.
Los recuerdos de la devaluación
Doña Margarita tiene 82 años, le cuesta mucho caminar debido a la artrosis que afecta a sus rodillas. No ve televisión, pero escucha todas las noticias por la radio. Está preocupada por los conflictos que vive el país desde las elecciones fallidas del 2019.
Ha vivido en carne propia tres devaluaciones, la de 1956, la de 1972 y la de 1982. Por eso ha decidido cambiar sus pocos ahorros que tiene de bolivianos a dólares.
“Recuerdo que mi papá vendió un terreno unos días antes de la devaluación. De pronto, ese bolso con billetes no valía nada, no servía para nada, era solo papel. Mi papá no puedo recuperar su terrenito”, recuerda.
Ante ese “mal recuerdo”, doña Margarita pidió a su hijo comprar dólares y guardarlos en el banco.
Carlos y Nancy recuerdan la devaluación de los 80. “Un kilo de harina te costaba 1.000 bolivianos, a los dos o tres días te costaba 5.000. Tu sueldo te pagaban con cheques de gerencia, te pagaban por millones, porque no valía nada”.
Carlos dice que el Decreto 21060 fue en ese entonces la solución. “Lo peor fue la pérdida de los ahorros, porque había la desdolarización, todo se convertía a bolivianos y el boliviano perdió valor adquisitivo”, recuerda.
Carmen tiene 28 años, pero está en el banco por un encargo de su papá. Quiere información sobre cómo abrir una cuenta en dólares, el monto mínimo, desde qué monto se paga un recargo, a cuánto está el cambio de moneda boliviana a dólar.
“Mi papá tiene sus ahorritos en el banco, pero en bolivianos, y prefiere tenerlo en dólares, por si pasa algo, dice. Yo le digo que no hay de qué preocuparse, pero si eso lo deja tranquilo, pues hay que hacerlo. Total, es mejor prevenir”, comenta mientras espera que la fila avance.
Don Plácido también recuerda cuando “llevaba la plata en carretilla para comprar pan”. Comenta que de la noche a la mañana el peso boliviano perdió su valor.
“Desde entonces, por precaución, siempre tengo mi guardadito en dólares, no es mucho, pero al menos me sacará de apuros cuando lo necesite”, dice.
El silencio de las casas de cambio
El País hizo un recorrido por distintas casas de cambio aglutinadas en la calle Bolívar para saber si hubo mayor requerimiento de la moneda americana. Sin embargo, sus encargados no quisieron hablar del tema, “de nada”, indicaban.
Sólo dos se animaron a dar una declaración. Uno, de manera cortante, aseguró que todo “está normal”. No quiso decir más.
Otro, antes de dar su declaración, pidió no ser identificado. Confirmó que “mucha gente” está optando por comprar dólares.
“Sí, ha habido arto movimiento, sobre todo porque el banco no está vendiendo los dólares, han restringido la venta en muchos bancos”, comentó. Dijo que la gente cambia entre 500 a 1.000 dólares generalmente.
Admitió que algunas casas de cambio están aprovechando esa situación y están especulando con la venta del dólar. “Venden hasta en 7.10, y eso ya es un abuso, y como no hay control de la ASFI, pues se aprovechan y como la gente no sabe lo compra nomas a ese precio”, indicó.
Para recordar
La última devaluación de la moneda boliviana fue entre 1982 y 1985. Un proceso a que se le denominó “flotación” de la moneda en relación al dólar. La medida pretendía dejar el peso librado al libre juego de la oferta y demanda, pero carecía de un mecanismo elemental que permitiera al Banco Central evitar la caída de la moneda boliviana, pues no se contaba con el respaldo de divisas.
“En ese lapso, nuestra moneda se devaluó más de un millón de veces con relación a la paridad de 25 pesos por dólar existente hasta febrero de 1982”, extracta el libro Historia de Bolivia de José de Mesa y Teresa Gisbert.
Devaluar, una medida poco aconsejable
Fernando Romero, analista económico, recalcó que actualmente no es aconsejable devaluar la moneda boliviana. Recordó que el tipo de cambio se ha mantenido estable desde el 2011, en 6,96 bolivianos por cada dólar.
“Esto es porque el Banco Central de Bolivia (BCB) interviene en el mercado cambiario para mantener la estabilidad de esa moneda”, explicó.
Detalló que la estabilidad del tipo de cambio está asociada a las Reservas Internacionales (RIN), en sentido de que entre más se agotan estas reservas, se genera una crisis de pagos y origina una devaluación cambiaria.
“Eso es lo que pasó en los años 80, hubo una devaluación de 257% y eso hacía que nuestra moneda de un día a otro no valga nada. Lo que pasa actualmente, es que el Banco Central interviene en el mercado cambiario, para fijar el tipo de cambio y lo hace a través de la venta de dólares cuando existe una demanda elevada o creciente en el mercado de dólares”, dijo.
Romero explicó que, si bien las RIN han caído en 15 mil millones de dólares, según la información que recabó del BCB, el aumento del precio del oro en el mercado internacional ha permitido que las reservas suban.
“Eso da cierto margen, cierta pausa, para que las reservan se mantengan y no se devalúe a corto plazo nuestra moneda. Por suerte”, recalca.
Sin embargo, explicó que, de haber una devaluación, sería una “microdevaluación” para buscar competitividad con mercados internacionales. “Sería poco a poco, centavo a centavo, que se ha hecho en otros países, como Brasil y Argentina. Varias economías hacen eso para buscar que sus productos sean más competitivos en el mercado internacional”, comentó.
De todas maneras, Romero considera que por ahora sólo se está especulando.