Califican a Linera de “imitador” de Donald Trump
La Fundación Solón consideró que el vicepresidente Álvaro García Linera es un imitador del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de que acusó a organizaciones no gubernamentales y algunos periódicos de actuar “hipócritamente sensibles” con el medio ambiente en el...



La Fundación Solón consideró que el vicepresidente Álvaro García Linera es un imitador del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de que acusó a organizaciones no gubernamentales y algunos periódicos de actuar “hipócritamente sensibles” con el medio ambiente en el tratamiento que dieron a la “catástrofe” de Alpacoma.
La Fundación, mediante un artículo publicado en su página web, remarcó que el “imitador de Trump” ataca a los ambientalistas para ocultar su responsabilidad en la deforestación del país, que agrava los desastres naturales en Bolivia.
Indicó que del análisis de un documento oficial del gobierno de Bolivia, presentado el 2015 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el cambio climático, se desprende que se deforestarán tres millones de hectáreas en el país en el período 2016 al 2030.
“Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas. (Y) García Linera para ocultar las manchas de sangre de este grave crimen contra la Madre Tierra recurre, al igual que Trump, a negar los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático, y niega que la deforestación, que llegó a 295.777 hectáreas, según la ABT sólo en el año 2016, tenga alguna incidencia en el agravamiento de las lluvias, sequías, inundaciones y desastres que cada vez afectan más a Bolivia”, señaló la Fundación, a través de su director ejecutivo Pablo Solón.
García Linera, en su artículo publicado por “Animal Político” de La Razón, se mostró extrañado que activistas, instituciones y hasta periódicos, “hipócritamente sensibles” con el medio ambiente, no se hayan pronunciado con contundencia en el caso del deslizamiento del relleno sanitario de Alpacoma, como acostumbran en otros casos.
Identificó como parte de esa red de “instituciones medioambientales privadas, activistas políticos e ideólogos”, que no habrían actuado del mismo modo que en otros casos, a Cedla, Cedib, Fundación Solón, Fundación Tierra, Inesad, Jubileo, Derechos Humanos de Bolivia, ex asesores ambientalistas, editorialistas y escribanos, que antes “derrochaban tinta sobre el inminente exterminio de la naturaleza”.
Pues dijo que el caso Alpacoma es el desastre ambiental más grande y peligroso de las últimas décadas, sin embargo, ha obtenido el “mayor silencio y complicidad” de una parte de la inmensa red de ambientalistas, que en otras situaciones con impactos mucho menores juraban que poco menos se estaba destruyendo el pulmón del planeta, en referencia a la intención del gobierno de construir una carretera por el TIPNIS.
Para el Vicepresidente, todas esas instituciones “se han puesto de acuerdo para guardar un silencio cómplice y exterminar momentáneamente de su vocabulario la palabra medio ambiente para no perjudicar políticamente al alcalde de la ciudad” de La Paz, Luis Revilla.
Pero “en relación a que no habríamos expresado críticas al Gobierno Municipal de La Paz por el desastre de Alpacoma, debo recordar que desde el primer día del desastre de Alpacoma exprese mis cuestionamientos en cuatro (medios de comunicación)”, aclaró Solón.
La Fundación, mediante un artículo publicado en su página web, remarcó que el “imitador de Trump” ataca a los ambientalistas para ocultar su responsabilidad en la deforestación del país, que agrava los desastres naturales en Bolivia.
Indicó que del análisis de un documento oficial del gobierno de Bolivia, presentado el 2015 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el cambio climático, se desprende que se deforestarán tres millones de hectáreas en el país en el período 2016 al 2030.
“Esta superficie es equivalente a dos veces el área del TIPNIS que alcanza a 1,3 millones de hectáreas. (Y) García Linera para ocultar las manchas de sangre de este grave crimen contra la Madre Tierra recurre, al igual que Trump, a negar los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático, y niega que la deforestación, que llegó a 295.777 hectáreas, según la ABT sólo en el año 2016, tenga alguna incidencia en el agravamiento de las lluvias, sequías, inundaciones y desastres que cada vez afectan más a Bolivia”, señaló la Fundación, a través de su director ejecutivo Pablo Solón.
García Linera, en su artículo publicado por “Animal Político” de La Razón, se mostró extrañado que activistas, instituciones y hasta periódicos, “hipócritamente sensibles” con el medio ambiente, no se hayan pronunciado con contundencia en el caso del deslizamiento del relleno sanitario de Alpacoma, como acostumbran en otros casos.
Identificó como parte de esa red de “instituciones medioambientales privadas, activistas políticos e ideólogos”, que no habrían actuado del mismo modo que en otros casos, a Cedla, Cedib, Fundación Solón, Fundación Tierra, Inesad, Jubileo, Derechos Humanos de Bolivia, ex asesores ambientalistas, editorialistas y escribanos, que antes “derrochaban tinta sobre el inminente exterminio de la naturaleza”.
Pues dijo que el caso Alpacoma es el desastre ambiental más grande y peligroso de las últimas décadas, sin embargo, ha obtenido el “mayor silencio y complicidad” de una parte de la inmensa red de ambientalistas, que en otras situaciones con impactos mucho menores juraban que poco menos se estaba destruyendo el pulmón del planeta, en referencia a la intención del gobierno de construir una carretera por el TIPNIS.
Para el Vicepresidente, todas esas instituciones “se han puesto de acuerdo para guardar un silencio cómplice y exterminar momentáneamente de su vocabulario la palabra medio ambiente para no perjudicar políticamente al alcalde de la ciudad” de La Paz, Luis Revilla.
Pero “en relación a que no habríamos expresado críticas al Gobierno Municipal de La Paz por el desastre de Alpacoma, debo recordar que desde el primer día del desastre de Alpacoma exprese mis cuestionamientos en cuatro (medios de comunicación)”, aclaró Solón.