Crónica
De las señales de diálogo al ajuste de cuentas de Tuto
Se va cerrando una semana en la que aparentemente no pasó nada, pero en la que quizá ya pasó todo.
A estas alturas de la película y con todo lo que ha llovido en este país en este siglo, nadie en su sano juicio daría una proyección cerrada de lo que puede pasar con los bloqueos y el gobierno en los próximos días o semanas, pero que algo se está moviendo es evidente.
Hoy se prevén ampliados en la Tupac y en la COB, o algo parecido. Sus líderes han ido bajando banderas y dando pequeños pasos. Claudio Choque, secretario ejecutivo de los obreros dejó el titular de la jornada: “Hasta en la guerra se llega al diálogo”. El lunes Mario Argollo, mientras marcaba distancias con Evo Morales, también allanaba terrenos. Más misteriosa es la posición de los Tupac tras la detención exprés de Salazar. Un par de horas en la FELCC, mano de santo. Las dirigencias saben que contradecir a las bases y “no ser orgánico” tiene pena, pero también saben que el desgaste es grande. Como sea, quedan todavía unas cuantas jornadas de retórica dura que, además, puede decantar en cualquier cosa.
El otro gran detalle en esta negociación tiene que ver justamente con la “narcomadera”. La batalla de relatos sobre la propiedad de la droga incautada en Chile es atroz y “abandonar” ahora – en el marco del razonamiento tiktokero - se parecería mucho a asumir la narrativa del Gobierno respecto a la fuerza motriz de las protestas.
No es el único frente abierto a raíz de aquello: Tuto Quiroga disparó con bala el martes por la inacción del gobierno en ese sentido, considerando vergonzoso que no hubieran sido siquiera informados; el miércoles el gabinete (Paz, su vocero y Oviedo) lo revolcaron con ironías y leyendas, y ayer el jefe de Libre escenificó la ruptura – hasta ahora había sido fiel a su compromiso de apoyar desde la Asamblea – y de paso, interpuso una interpelación contra el ministro de Gobierno y mano derecha de Jaime Paz, Marco Antonio Oviedo, que tendrá difícil superar: El PDC ya se ha roto en mil pedazos y Unidad también, con Samuel Doria Medina muy alejado del núcleo de poder y abiertamente crítico con Paz Pereira.
Se va cerrando una semana en la que aparentemente no pasó nada, pero en la que quizá ya pasó todo.








