El extraño experimento Patria
La alianza nacional se despoja de la premisa del "gobierno amigo"
El presidente Rodrigo Paz Pereira arrancó la semana reponiendo en la agenda el asunto del 50-50 y comprometiéndose a “trabajar con todos los que ganen” las elecciones subnacionales para avanzar en ese proyecto de redistribución de recursos que considera clave para el desarrollo del país.
En el marco de las subnacionales, las palabras del presidente cayeron como peso muerto en los cuarteles generales de los partidos en carrera, pues esencialmente desmonta uno de los argumentos que los candidatos de la agrupación Patria habían empezado a utilizar ahora que el DS 5503 ha caído y el asunto de Tariquía se ha pasado a un ladito de tapadillo: el del “Gobierno amigo”.
¿Para qué sirve el proyecto Patria?
Una de las grandes preguntas que se hacen ahora en el cuartel general de los partidos y candidatos que admitieron colocarse bajo el paraguas de “Patria”, y que solo dos días después de ese sí quiero ya fueron golpeados por el “gasolinazo” y demás medidas del decreto, es precisamente ¿Para qué sirve Patria?
Patria es un experimento extraño. Utiliza una de las consignas que había utilizado Rodrigo Paz para la campaña nacional en una campaña subnacional, donde se supone que lo que se debate son los intereses departamentales y municipales.
La alianza se construye sobre la sigla de Unidad Nacional, la de Samuel Doria Medina, el señalado como el “poder en la sombra” y que en su apuesta definitiva con el MAS en la lona no logró meterse en la segunda vuelta.
Para que no hubiera dudas de que esa era la sigla oficialista se forzaron dos monstruitos: primero la integración de un MIR recién resucitado por orden judicial que difícilmente cumple los requisitos de partido que exige la Ley tras 20 años en el ostracismo; el segundo la integración de un partido de ámbito departamental en una alianza nacional que se presenta como tal en otros departamentos. El hecho de que se llame “Primero la Gente” y no “Primero el Beni” lo disimula, pero la incoherencia es manifiesta salvo para el Tribunal Supremo Electoral.
El propósito era evidente mostrar que esa era la sigla del presidente, pero su electorado se ha dispersado. Sobreponer el mapa de los resultados electorales con los de las protestas y bloqueos del DS 5503 da una pista. Afortunadamente para Patria, el vicepresidente Edmand Lara tampoco parece haber logrado consolidar su electorado.
Sin “favoritos”
Varios candidatos de Patria ya se habían mordido la lengua y discrepaban del enfoque. Priorizar como estrategia el “gobierno amigo” se parecía demasiado a los 20 años de gobierno del MAS, donde su principal entronque se ha basado en los privilegios concedidos a sus aliados.
Aun así, dejar esa posibilidad en el aire siempre suma: el votante boliviano es esencialmente pragmático, y aunque al MAS nunca le fue tan bien en las subnacionales como en la nacionales, si subió cada y llegó a voltear el mapa en varias elecciones.
Candidatos pesados como Luis Fernando Camacho en Santa Cruz, Luis Revilla en La Paz y los propios Adrián Oliva y Luciana Campero en Tarija, todos con vuelo propio y solvencia electoral para intentarlo en solitario, se siguen preguntando cuanto en verdad suma el aceptar ser parte del oficialismo sin realmente serlo.
Sin duda que cuando haya que repartir responsabilidades y cuotas, tal vez sea demasiado tarde para todos.








