La campaña se aburre

Quedan todavía siete meses largos hasta la fecha electoral elegida por el Gobierno para jugarse su todo o nada. La fecha será el 27 de octubre, domingo al que se tuvo que llevar la cita para que hubiera tiempo para realizar las polémicas Primarias, que finalmente parecen haber tenido un efecto deseado por el Gobierno, no tanto por la acción de este sino por las mezquindades opositoras que aún prevalecen.

Salvo que el MAS acabe haciendo otro de sus equilibrismos al “límite” de la legalidad para modificar la fecha y evitar que así coincidan con el día en el que también la Argentina elegirá Presidente – al interpretar que no solo necesitan votos para el Presidente sino los dos tercios de la Asamblea -, la suerte está definida.

Han pasado casi seis meses desde la derrota en La Haya por el tema marítimo, hecho que desencadenó la campaña electoral más larga de la historia de Bolivia – si es que alguna vez dejamos de estar en campaña – aún sin las condiciones en las que el Movimiento Al Socialismo las había diseñado. Las Primarias se enfrentaron con el sabor de derrota en la boca, que unido al desastre de participación en el propio partido oficialista, que sumó afiliados a cualquier precio aunque no consiguió que fueran a votar, ni de lejos sirvió para validar socialmente la candidatura de Evo Morales, rechazada en referéndum y habilitada por decisión del Tribunal Constitucional.

Eso sí, las Primarias alcanzaron su segundo objetivo, tal vez más importante. La oposición anticipó sus cartas y el resultado fue el esperado: desunión total, incapacidad de llegar a un acuerdo programático – peor de candidato – y una acumulación de egos de candidatos que creen que cualquiera le puede ganar a Evo.

Es peor: con las técnicas modernas y los consultores de comunicación cruzando el continente de norte a sur engatusando con sus promesas,  muchos políticos deslumbrados se han hecho candidatos creyendo que lo que les falta es un poco de marketing y no un poco más de autenticidad y carisma, que es de lo que va la cosa.

Algunos ya parece se han bajado de la carrera electoral aún mucho antes de empezar, pues ni siquiera se han vuelto a pronunciar públicamente desde su inscripción y siguen sin contar con un mínimo de apoyo y presencia, aunque sea en redes, que les permita al menos difundir algunas ideas.

Lo que también está claro es que estamos ante una campaña al uso. Tal vez con sorpresas, tal vez con sobresaltos en función de las necesidades del actual gobierno, pero ante una campaña normal de promesas, de mostrar al candidato y pelear voto a voto. También queda claro que todos apuestan por llegar hasta el final – nada de pactos en plena carrera – y que lo de “bajar” a tal o cual candidato no va a ser tan fácil, y que en todo caso, habrá quien ocupe el espacio del bajado con la misma sigla, nada de entregas y despejes del camino para fuerzas rivales.

Dicho esto y sin el ánimo de ningunear a los no citados, esto es lo que sabemos de las candidaturas y sus estrategias.

Comunidad Ciudadana

Carlos Mesa es el favorito en las encuestas, esas que siguen dando enormes márgenes de indecisos (en el entorno del 30%) y que por tanto sirven poco más que para hacer prospectiva. Mesa es el más conocido – obvio, ha sido Presidente – y antagónico a Evo Morales, por lo que es normal que sea quien obtiene el mayor porcentaje de respaldo ciudadano.

Mesa sabe que le va a tocar remar porque el MAS lo ha elegido también como candidato con quien polarizar, además de ser el rival a tumbar por parte del resto de los partidos de oposición. Atacar a Mesa es fácil por su legado  como Presidente, aunque los más creativos lo colocan en una suerte de candidato funcional y los más incisivos – emenerristas – airean sus desencuentros con Sánchez de Lozada y su rol en la caída. Pocos hablan del mar.

Mesa domina todos los temas y tiene un manejo de medios correcto, aunque tal vez muy del otro siglo, mirando a cámara, calculando los tiempos, etc. De momento ha hecho una gira nacional en mangas de camisa, tratando de quitarse ese aire encorsetado de aristócrata paceño en el que se le encuadra y que es a su vez fortalece y debilidad.

Su estrategia actual es conservar fuerzas, pronunciarse lo justo – de hecho está menos activo en redes que cuando no era candidato – y no perder.

Demócratas (Bolivia Dijo No)

La opción de Óscar Ortíz lucha por liberarse de los estigmas, aún con la probabilidad de que la candidatura en sí misma sea uno de ellos. Con un lema electoral en negativo; con el recuerdo de Samuel Doria Medina – ahora liberado y con legitimidad para decir lo que le venga en gana – y con el perfil cruceñísimo, Ortíz defiende con cierta soltura aquello de que “vamos a ser presidentes” y negar lo de que sea una opción con vocación de bisagra, para ser en la próxima legislatura la bancada que de mayorías a uno u a otro, y cuyo objetivo político a negociar sería el encaje de Santa Cruz en Bolivia, con todo un paquete competencial en juego y una propuesta de financiación en mano.

Ortíz no despega en las encuestas. El senador es un buen opositor, con perfil tecnócrata, estudioso de los temas y minucioso en la exposición, pero le faltan esos atributos que hacen de un buen político un líder.

Su relato no acaba de convencer, de movilizar simpatizantes ni de desterrar las reservas sobre una candidatura de “un camba y un potosino”. Se mueve en el territorio y sobre todo, se mueve en las redes sociales con bastante solvencia. También le ayuda su equipo, perfectamente seleccionado para este momento, aunque tal vez lo habían imaginado de otra manera.

Su estrategia actual es darse a conocer. Viajar e interactuar en redes sin demasiados aspavientos. De momento guarda las formas respecto a los otros candidatos y no parece que eso vaya a cambiar.

UCS

Víctor Hugo Cárdenas es el candidato rompedor, el outsider diseñado para esta campaña en Bolivia a pesar de ser político de siempre y haber sido Vicepresidente de la República. Sin mucho margen, no ha tenido problema en ocupar el espacio de la derecha – extrema derecha para enarbolar el discurso más conservador. Incluso se ha buscado un compañero de fórmula evangelista, fiel guardián de los valores de la familia, con el que se complementa en edad.

Llegado el momento, Cárdenas mostrará riñón financiero, por el momento no le hace falta. Se basta con su twitter y sus viejos amigos para tener cancha en programas de televisión y medios. En su posición, lo de lanzar ideas disparatadas tiene un plus. La última ha sido la de armar a las mujeres para acabar con la violencia de género, una ocurrencia con la que se camufló el 8M y que se estuvo una semana debatiendo en medios.

Su perfil, con mil aristas, le permite estar vigente en todos los debates. Es indígena, es experimentado, es ilustrado, y ha sufrido. Es tal vez un abuelo “adorable” que aún debe demostrar que sí está en forma para gobernar el país después de Evo y sus 2.000 abdominales, pero que tiene ganado esa confianza que se da al experimentado en detrimento dl joven; salvo que alguna de sus ocurrencias acabe por deshabilitarlo de la batalla por el cambio razonable.

PDC

En ese mismo perfil de experimentados con capacidad de suceder a Evo se quiere anotar Jaime Paz Zamora, cuasi octogenario pero aún vital. Su campaña no ha despegado probablemente porque el factor económico no le acompaña, pero sus redes son un compendio de episodios históricos en los que recuerda sus hazañas en la era “Antes de Evo”, sin duda un material que puede resultar cautivador para los millenials amantes de lo vintage, pero que no acaban de sumar.

Paz Zamora no hace ruido, pero sí hace cálculos. La apuesta por ser la alternativa de gobierno fiable y con experiencia en detrimento de un Carlos Mesa que arrastra las taras del pasado voluble requieren de otro tiempo para explicitarse. Es decir, después de que el Gobierno consume su ataque a Mesa, que más tarde o más temprano llegará. Esa posición, obviamente, ahonda las críticas de funcionalidad al Gobierno del Partido Demócrata Cristiano, que no hay que olvidar que en 2014 le sirvió de plataforma a Tuto Quiroga consiguiendo fraccionar la unidad opositora y facilitar los dos tercios del MAS en la Asamblea Plurinacional.

Hasta ahora no ha anunciado alianzas, ni siquiera cuenta con el apoyo explícito del partido de su hijo en Tarija, Primero la Gente. La única que ha autoanunciado su alianza con Paz es Melania Torrico, exconcejal de Bermejo que se vinculó al MAS en la etapa de Hugo Moldiz en el Ministerio de Gobierno, se reconvirtió en activista por los derechos de las mujeres y  en su última vuelta de tuerca, ha abrazado la causa “Pro – Vida”.

MNR

La apuesta de Paz Zamora es idéntica a la de Virginio Lema en el MNR: tratar de aprovechar una hipotética caída de Carlos Mesa a la que no dudarán en contribuir en la medida de lo posible. Mientras tanto, Lema – desconocido en las encuestas – ha desplegado un enorme equipo de marketing para posicionarse como verso suelto en redes sociales, criticando a los políticos de siempre – aunque esto de las hemerotecas virtuales le recuerdan como candidato mirista a principios de siglo -, con la campaña “Soy como Vos” con la que se presenta como un boliviano promedio y la campaña “Un día con Virginio” en el que pretende dar una imagen simpática de trato con la gente.

En cualquier caso, el convertido a emenerrista, que cuenta con resistencia interna, no deja de hacer lo que todos los políticos: bailar en el Carnaval de Integración, dar manos y besos por doquier en todos los mercados y actos organizados, aprovechar la coyuntura para colocar mensajes (de Venezuela a Tariquía pasando por el crimen de la rockola) y colgarlo todo en redes sociales.

La campaña es larga y Lema, director del diario El Chaqueño, que se abrió perfil público nacional a partir del incendio de Sama de 2017 con una Teletón que sirvió de base para su Fundación, no parece tener problemas de recursos económicos para resistirla, por lo que no contempla bajarse del carro.

MTS

Lo de Félix Patzi se preveía que fuera otra cosa. Símbolo de la cosmovisión aymara, ha logrado un partido con más militantes que simpatizantes en todos los departamentos del país, por aquello de mantener los vínculos. Patzi lleva midiendo 2 o 3 por ciento desde 2010, cuando las consultoras lo empezaron a incluir en algunas encuestas. Apenas ha subido de ahí salvo para alguna firma novedosa.

El actual Gobernador de La Paz, núcleo de su poder, debería renunciar en julio para postularse a presidente dejando casi un año la Gobernación de La Paz al Movimiento Al Socialismo, mayoritario en la Asamblea. Esta posición puede llevar al retiro de la candidatura si antes no consigue modificar las reglas del juego apelando tal vez al derecho humano de ser candidato sin renunciar a nada.

Sin duda, el camino va a ser todavía largo, pero las cartas están repartidas y las estrategias también. En cualquier caso, la política siempre tiene margen para la improvisación, la sorpresa y la adaptación.