EE.UU. interviene en la crisis boliviana y respalda a Rodrigo Paz frente a las protestas
La conversación entre Rubio y Paz también estuvo marcada por una lectura ideológica de la situación boliviana
El gobierno de Estados Unidos expresó este jueves un abierto respaldo al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, mediante una conversación oficial entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el mandatario boliviano, en una declaración que ya genera cuestionamientos por su carácter intervencionista en medio de la crisis política que atraviesa el país, justo en el momento en el que el diálogo empezaba a arrancar.
Según informó el Departamento de Estado, Rubio ratificó el "compromiso inquebrantable" de Washington con el gobierno de Paz y anunció el fortalecimiento de la asistencia de emergencia y el apoyo logístico estadounidense en territorio boliviano.
La declaración va más allá de la cooperación humanitaria y asume una posición política explícita respecto al conflicto interno. El gobierno estadounidense atribuyó la crisis de abastecimiento a los bloqueos de carreteras y calificó estas medidas de presión como acciones destinadas a "desestabilizar la sociedad boliviana".
Sin embargo, los sectores movilizados sostienen que las protestas responden al profundo deterioro económico que vive el país y al incumplimiento de las promesas realizadas por Rodrigo Paz durante la campaña electoral. Diversas organizaciones sociales, cívicas y ciudadanas exigen cambios en el rumbo del Gobierno e incluso la renuncia del mandatario, argumentando que la administración ha perdido la confianza que recibió en las urnas.
En ese contexto, la posición asumida por Washington supone una toma de partido en una disputa política que corresponde resolver exclusivamente a los bolivianos dentro de los mecanismos democráticos previstos por la Constitución.
La conversación entre Rubio y Paz también estuvo marcada por una lectura ideológica de la situación boliviana. El Departamento de Estado señaló que el actual gobierno enfrenta las consecuencias de "20 años de políticas socialistas fallidas", reproduciendo el discurso político de la administración de Donald Trump respecto a América Latina.
Para diversos observadores, este tipo de pronunciamientos representan una injerencia en asuntos internos de Bolivia, especialmente cuando una potencia extranjera no solo expresa respaldo a un gobierno específico, sino que además deslegitima las demandas de sectores movilizados que ejercen derechos reconocidos por el sistema democrático.
El comunicado concluye asegurando que la administración Trump continuará apoyando a Rodrigo Paz "en su camino hacia la estabilidad, la seguridad y un futuro mejor para todos los bolivianos", consolidando así una posición que difícilmente pasará desapercibida en medio de una de las coyunturas políticas más delicadas de los últimos años.








