Palestinos emprenden una desesperada huida de Gaza
El desplazamiento forzado constituye un crimen contra la humanidad, y el castigo colectivo está prohibido por el derecho internacional humanitario



Miles de palestinos huyeron el viernes del norte de la Franja de Gaza, después de que Israel los emplazara a evacuar la zona antes de una posible invasión del enclave, en una escalada bélica que amenaza con convertirse, según la ONU, en una "catástrofe humanitaria".
La orden de evacuación precipitó a miles de habitantes del norte de la Franja a huir en coche o a pie hacia el sur, aunque sin esperanzas de salir del enclave por el lado israelí ni por su único paso con Egipto, poco deseoso de tener que vérselas con una crisis de refugiados.
La población de Gaza se está quedando además sin agua, electricidad ni comida, debido al "asedio total" impuesto por Israel tras el ataque terrorista de Hamás. Muchos habitantes de Gaza se niegan así y todo a partir.
El exilio es una cuestión dolorosa en el enclave, donde más del 80% de sus habitantes son refugiados o descendientes de refugiados que abandonaron sus pueblos y ciudades o fueron expulsados de ellos cuando se creó Israel en 1948.
Crimen contra la humanidad
La experta de la ONU en poblaciones desplazadas se declaró el viernes "horrorizada" después de que Israel ordenara a más de un millón de personas evacuar el norte de Gaza, lo que constituye, según ella, un crimen contra la humanidad.
"Estamos horrorizados por la idea de que un millón de palestinos se sumen a las 423.000 personas que ya fueron expulsadas de sus casas por la violencia de la semana pasada", declaró en un comunicado Paula Gaviria Betancur, la relatora especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos de los desplazados internos.
"Es inconcebible que más de la mitad de la población de Gaza pueda cruzar una zona de guerra activa sin consecuencias humanitarias devastadoras, más aún cuando se les priva de bienes y servicios esenciales", añadió la experta colombiana. El desplazamiento forzado de población "constituye un crimen contra la humanidad, y el castigo colectivo está prohibido por el derecho internacional humanitario", afirmó.