EEUU presiona a México para que reabra fábricas
El Gobierno y los principales fabricantes estadounidenses han presionado a México para que mantenga en funcionamiento las fábricas que abastecen a EE.UU., en medio de la pandemia de coronavirus, pese a las oleadas de infecciones y muertes en las plantas. Es difícil determinar exactamente...



El Gobierno y los principales fabricantes estadounidenses han presionado a México para que mantenga en funcionamiento las fábricas que abastecen a EE.UU., en medio de la pandemia de coronavirus, pese a las oleadas de infecciones y muertes en las plantas.
Es difícil determinar exactamente cuántos trabajadores de fábricas han contraído el virus, pero más de una docena de empleados de plantas de propiedad extranjera relataron en entrevistas que sus colegas estaban enfermando, informa The New York Times. Tan solo el fabricante de asientos de automóvil Lear Corporation, en la fronteriza Ciudad Juárez, registró 13 muertes por covid-19, según las autoridades sanitarias mexicanas.
"La destrucción económica también amenaza la salud"
Sin embargo, el embajador de EE.UU. en México, Christopher Landau, aseguró la semana pasada en una serie de tuits que "es posible e imprescindible" cuidar la salud de los trabajadores sin destruir las cadenas de suministro. "El problema es que ya no tienes 'trabajadores' si cierran todas las empresas y se van para otra parte", aseveró Landau, recalcando que, si bien "la salud viene primero", le parece "miope" sugerir que los efectos económicos no importan.
El diplomático insistió en que "la destrucción económica también amenaza la salud" y puso un ejemplo: "hay riesgo en todas partes, pero no nos quedamos todos en casa por temor a que vayamos a chocar el coche".
La presión también proviene de los CEOs estadounidenses, pues más de 300 han enviado una carta al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, expresando su "profunda preocupación" por el cierre de fábricas; y del Pentágono, que ha pedido que México vuelva a abrir empresas que fabrican piezas para contratistas de defensa.
De hecho, Ellen Lord, subsecretaria del Departamento de Defensa, apuntó el jueves que sus conversaciones con el Gobierno mexicano resultaron exitosas y aplaudió "la respuesta positiva" de México.
Por su parte, Michael Kozak, subsecretario interino del Departamento de Estado, indicó en una sesión informativa que su agencia "ha estado trabajando muy estrechamente con México, abogando por las empresas estadounidenses" para evitar interrupciones en la cadena de suministro.
"Esenciales para Estados Unidos, no para México"
Después de que las autoridades mexicanas cerraran muchas fábricas y amenazaran con acciones legales contra las que permanecieran abiertas, Washington instó al país vecino a permitir exenciones para los trabajadores cuyos servicios son esenciales: "no para México, sino para EE.UU.", sostiene The New York Times.
"Cada país tiene sus propios estándares sobre qué tipo de industrias y actividades comerciales considera esenciales o vitales. En la práctica, México ha tenido un conjunto de criterios mucho más restrictivos que nosotros", confirmó Kozak.
Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, hace más de 25 años, México se ha convertido en una meca manufacturera, atrayendo fábricas de propiedad extranjera que emplean a cientos de miles de trabajadores a lo largo de la frontera y producen de todo.
Es difícil determinar exactamente cuántos trabajadores de fábricas han contraído el virus, pero más de una docena de empleados de plantas de propiedad extranjera relataron en entrevistas que sus colegas estaban enfermando, informa The New York Times. Tan solo el fabricante de asientos de automóvil Lear Corporation, en la fronteriza Ciudad Juárez, registró 13 muertes por covid-19, según las autoridades sanitarias mexicanas.
"La destrucción económica también amenaza la salud"
Sin embargo, el embajador de EE.UU. en México, Christopher Landau, aseguró la semana pasada en una serie de tuits que "es posible e imprescindible" cuidar la salud de los trabajadores sin destruir las cadenas de suministro. "El problema es que ya no tienes 'trabajadores' si cierran todas las empresas y se van para otra parte", aseveró Landau, recalcando que, si bien "la salud viene primero", le parece "miope" sugerir que los efectos económicos no importan.
El diplomático insistió en que "la destrucción económica también amenaza la salud" y puso un ejemplo: "hay riesgo en todas partes, pero no nos quedamos todos en casa por temor a que vayamos a chocar el coche".
La presión también proviene de los CEOs estadounidenses, pues más de 300 han enviado una carta al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, expresando su "profunda preocupación" por el cierre de fábricas; y del Pentágono, que ha pedido que México vuelva a abrir empresas que fabrican piezas para contratistas de defensa.
De hecho, Ellen Lord, subsecretaria del Departamento de Defensa, apuntó el jueves que sus conversaciones con el Gobierno mexicano resultaron exitosas y aplaudió "la respuesta positiva" de México.
Por su parte, Michael Kozak, subsecretario interino del Departamento de Estado, indicó en una sesión informativa que su agencia "ha estado trabajando muy estrechamente con México, abogando por las empresas estadounidenses" para evitar interrupciones en la cadena de suministro.
"Esenciales para Estados Unidos, no para México"
Después de que las autoridades mexicanas cerraran muchas fábricas y amenazaran con acciones legales contra las que permanecieran abiertas, Washington instó al país vecino a permitir exenciones para los trabajadores cuyos servicios son esenciales: "no para México, sino para EE.UU.", sostiene The New York Times.
"Cada país tiene sus propios estándares sobre qué tipo de industrias y actividades comerciales considera esenciales o vitales. En la práctica, México ha tenido un conjunto de criterios mucho más restrictivos que nosotros", confirmó Kozak.
Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, hace más de 25 años, México se ha convertido en una meca manufacturera, atrayendo fábricas de propiedad extranjera que emplean a cientos de miles de trabajadores a lo largo de la frontera y producen de todo.