Denuncian que Banco Mundial y el FMI “aún apoyan” algunas dictaduras
El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), “otorgaron, sistemáticamente, préstamos a los Estados con el fin de influir sobre sus políticas. El endeudamiento externo fue y es todavía utilizado como un instrumento para someter a los deudores. Desde su creación, el FMI y...



El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), “otorgaron, sistemáticamente, préstamos a los Estados con el fin de influir sobre sus políticas. El endeudamiento externo fue y es todavía utilizado como un instrumento para someter a los deudores. Desde su creación, el FMI y el BM han violado los pactos internacionales sobre derechos humanos y no dudaron, ni dudan, en sostener a dictaduras”.
La denuncia es realizada por Eric Toussaint, profesor de la Universidad de Lieja (Bélgica) y portavoz del Comité para la Abolición de las DeudasIlegítimas (CADTM), a través de una extensa reseña de la historia de ambas instituciones financieras internacionales a lo largo de sus 75 años de funcionamiento (1944-2019).
Según el estudioso belga, el artículo IV sección 10 de los estatutos del BMestablece que: “El Banco y sus responsables no interferirán en las cuestiones políticas de ningún miembro y les está prohibido dejarse influenciar en sus decisiones por el carácter político del miembro o miembros concernidos. Sólo las consideraciones económicas pueden influir sobre sus decisiones y estas consideraciones serán consideradas sin prejuicios, a fin de alcanzar los objetivos [fijados por el Banco] estipulados en el artículo I”.
Sin embargo, esta prohibición de incurrir en consideraciones “políticas” y “no económicas”, ha sido “burlada sistemáticamente” por el mismo Banco, de manera tal que “la parcialidad política de las instituciones de Bretton Woods ha quedado demostrada por el apoyo financiero brindado a dictaduras, en particular las que han asolado a Chile, Brasil, Nicaragua, Congo-Kinshasa y Rumanía”, además de otras acciones e intervenciones motivadas políticamente en otros países del mundo y de la región.
Operaciones politizadas
Tanto el BM como el FMI fueron creadas en la Conferencia de Bretton Woods en 1944. Según las investigaciones históricas de Toussaint, el incumplimiento del artículo IV de los estatutos del BM se da desde el inicio de su existencia: “Recordemos que el Banco se negó a prestar a Francia después de la liberación mientras hubiera comunistas en su gobierno. Pocos días después de la salida de éstos del gobierno, en mayo de 1947, el préstamo solicitado y bloqueado fue acordado”.
La institución financiera también buscó influir y modificar la política de ciertos gobiernos de los países llamados socialistas, a fin de debilitar la cohesión del bloque soviético en la época de la Guerra Fría. Con ese objetivo se dio ayuda económica a Yugoslavia, que se había retirado del bloque dominado por Moscú en 1948, y a Rumania a partir de los años 70, cuando Ceausescu manifestaba sualejamiento del mismo bloque.
Asimismo, se dedicó a apoyar a“aliados estratégicos del bloque capitalista occidental, de Estados Unidos en particular”. El experto del CADTM cita como ejemplos los casos de Indonesia desde 1965 hasta el presente, el del dictador congolés Mobutu que incluso cambió el nombre del país a Zaire (gobernó de 1965 hasta su muerte en 1997), el de las Filipinas del dictador Ferdinand Marcos (1965-1986), el Brasil de la dictadura desde 1964, la Nicaragua de Somoza, la Sudáfrica del apartheid, entre otros.
En este sentido, Toussaint afirma que tanto el FMI y el Banco Mundial “y otros poderes capitalistas, no vacilan en apoyar a una dictadura cuando lo consideran oportuno”.De hecho, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), confirma la apreciación del investigador belga.
En su Informe mundial sobre desarrollo humano de 1994, en su página 81, el PNUD dice textualmente: “La ayuda suministrada por Estados Unidos durante los años 80 es inversamente proporcional al respeto de los derechos humanos. Los donantes multilaterales tampoco parecen estar preocupados por tales consideraciones. Parecen, en efecto, preferir los regímenes autoritarios, ya que consideran sin pestañar que éstos favorecen la estabilidad política y están en mejores condiciones de gestionar la economía. Cuando Bangladesh y las Filipinas pusieron fin a la ley marcial, su proporción en el conjunto de los préstamos del Banco Mundial disminuyó”.
Apoyo a la dictadura de Pinochet
Durante el gobierno, democráticamente electo, de Salvador Allende (1970-1973), Chile no recibió préstamos del BM, pero durante el gobierno de Pinochet, tras el golpe militar de 1973, dicho país se convirtió en un creíble sujeto de crédito.
En 1976, MahbubulHaq, que era uno de los principales colaboradores del entonces presidente del BM, Robert McNamara, redactó en un memorándum, una nota titulada“Los errores del Banco Mundial en Chile”, en la que buscaba que el Banco modifique su orientación. “Nosotros nos equivocamos al no apoyar los objetivos fundamentales del régimen de Allende, ya sea en nuestros informes o bien de forma pública”.
MahubulHaq trató, sin éxito, de convencer a la dirección del Banco de que suspendiera los préstamos a Pinochet porque éste estaba “en vías de restaurar una sociedad económicamente elitista e inestable”, y añadía que la política de Pinochet “ha agravado la desigualdad de la distribución de ingresos del país”.
Sin embargo, McNamara -quien antes de presidir el BM fue Secretario de Defensa de John F. Kennedy y de Lyndon Johnson (1961-1968), y a su vez uno de los principales impulsores del involucramiento de EEUU en la guerra de Vietnam-, decidió ignorarlo.
Apoyo a la junta militar de Brasil
El régimen democrático del presidente brasileño João Goulart fue derrocado por los militares en abril de 1964. Goulart había anunciado una reforma agraria radical y la nacionalización de las refinerías de petróleo.
Tras el golpe, el gobierno militar fue reconocido por EEUU y los préstamos del Banco y del FMI, que habían sido suspendidos durante tres años durante el gobierno de Goulart, según recuenta la analista Cherly Paye en un libro escrito y publicado en 1974.
Según Toussaint, “los informes públicos del Banco elogiaban sistemáticamente” la política económica de la dictadura militar. Pero en los informes privados se reconocía la contradicción del BM.
En las Notas de Evaluación del Programa País del Banco Mundial (1971), Robert McNamara reconoció que había una represión muy fuerte en Brasil, pero agregó: “no es necesariamente muy diferente de lo que ocurría bajo los gobiernos anteriores y esto no parece mucho peor que en otros países miembros del Banco. ¿Es que Brasil es peor que Tailandia?”. Posteriormente,McNarama insistía: “No parece que haya una posibilidad de alternativa viable al gobierno de los generales”.
Apoyo a dictadura de Mobutu (en Congo, ex Zaire)
Mobutu SeseSeko era líder de las Fuerzas Armadas del Congo cuando, en 1960 y apoyado por Bélgica y EEUU, derrocó al gobierno nacionalista democráticamente electo dePatriceLumumba, e instauró un nuevo gobierno que ejecutó a Lumumba en 1961. En 1965, Mobutu realizó otro golpe de Estado y tomó el poder directamente.
Ya en 1962, un informe del secretario general de las Naciones Unidas denunciaba que Mobutu había desviado varios millones de dólares destinados a financiar las tropas. Pese a ello, entre 1965 y 1981, el gobierno del Zaire (el país fue rebautizado así por Mobutu en 1971) obtuvo préstamos en el exterior de unos 5.000 millones de dólares. Y entre 1976 y 1981, su deuda externa fue reestructurada cuatro veces en el Club de París, por un monto de 2.250 millones de dólares.
Así, “a pesar de la pésima gestión económica y el desvío sistemático por Mobutu de una parte de los préstamos, el Banco Mundial y el FMI no suspendieron la ayuda al régimen dictatorial”, revela Eric Toussaint.
En 1982, un apoderado del FMI, Erwin Blumentahl, banquero alemán yexresponsable del departamento de Asuntos Exteriores del Bundesbank (Banco Central de Alemania), presentó un informe “lapidario” sobre la gestión del Zaire de Mobutu, en el que “advertía a los acreedores extranjeros que no esperaran ser reembolsados mientras Mobutu siguiera en el poder”.
Pese a este informe, a partir de 1982 aumentaron los desembolsos efectuados tanto por el FMI como por el BM. Ello lleva a Toussaint a afirmar que “es evidente” que las decisiones de estas instituciones“no están determinadas principalmente por el criterio de la buena gestión económica”.
En el caso particular de Congo/Zaire, el experto afirma que “el régimen de Mobutu era un aliado estratégico de Estados Unidos y de otras potencias con influencia en el seno de las instituciones de Bretton Woods (por ejemplo, Francia y Bélgica) mientras durara la guerra fría”. Esta sería la razón de fondo del buen trato.
A partir de 1989-1991, con la caída del muro de Berlín, seguida por la implosión de la Unión Soviética, el régimen de Mobutu dejó de ser interesante para Occidente. Los préstamos del Banco comenzaron a disminuir hasta cesar por completo a mediados de los años 90. Mobutu falleció en 1997, ya sin el apoyo europeo ni estadounidense del que gozó las décadas anteriores.
SUBNOTA
Hasta el presente
Además de los casos citados como ejemplo aquí, las investigaciones de Toussaint dan cuenta de varios otros que también “muestran cómo los intereses políticos y estratégicos de las grandes potencias apoyaron y ayudaron financieramente regímenes cuya política económica no respondía a los criterios oficiales de las instituciones financieras internacionales, y que incluso no respetaban los derechos humanos”.
Mientras que regímenes que se consideraban “hostiles a los intereses de las grandes potencias fueron privados de los préstamos, con el pretexto de que estos gobiernos no respetaban los criterios económicos” definidos por dichas instituciones.
El agravante es que el experto afirma que estas políticas no se terminaron con el fin de la guerra fría, sino que continúan aplicándose “hasta nuestros días”. El portavoz del CADTM se refiere, por ejemplo, al apoyo del BM y del FMI al gobierno del militar Mohamed Suharto en Indonesia (gobierno desde 1967 hasta su caída en 1998).
Más actuales son los casos en el Chad -gobernado aún por el general IdrissDéby desde 1990- y el de Túnez, dondeZine El AbidineBen Ali gobernó desde 1987hasta su derrocamiento en 2011.
El caso de Egipto también es notorio en este punto. El BM y el FMI mantuvieron préstamos al gobierno de Mumarak hasta que fue depuesto en 2011. Y también al gobierno actual del del mariscalAbdelFattah Al-Sissi, quien como Ministro de Defensa y comandante de las Fuerzas Armadas participó en el golpe de Estado de 2013 y gobierna hasta el presente.
Al-Sissi es criticado por otorgar al ejército un poder casi ilimitado y sin ninguna fiscalización, por lo que, por su autoritarismo, hay críticos que lo comparan con los antiguos dictadores egipcios. Pero su gobierno sigue beneficiándose de los acuerdos con ambas instituciones financieras, advierte el CADTM.
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La denuncia es realizada por Eric Toussaint, profesor de la Universidad de Lieja (Bélgica) y portavoz del Comité para la Abolición de las DeudasIlegítimas (CADTM), a través de una extensa reseña de la historia de ambas instituciones financieras internacionales a lo largo de sus 75 años de funcionamiento (1944-2019).
Según el estudioso belga, el artículo IV sección 10 de los estatutos del BMestablece que: “El Banco y sus responsables no interferirán en las cuestiones políticas de ningún miembro y les está prohibido dejarse influenciar en sus decisiones por el carácter político del miembro o miembros concernidos. Sólo las consideraciones económicas pueden influir sobre sus decisiones y estas consideraciones serán consideradas sin prejuicios, a fin de alcanzar los objetivos [fijados por el Banco] estipulados en el artículo I”.
Sin embargo, esta prohibición de incurrir en consideraciones “políticas” y “no económicas”, ha sido “burlada sistemáticamente” por el mismo Banco, de manera tal que “la parcialidad política de las instituciones de Bretton Woods ha quedado demostrada por el apoyo financiero brindado a dictaduras, en particular las que han asolado a Chile, Brasil, Nicaragua, Congo-Kinshasa y Rumanía”, además de otras acciones e intervenciones motivadas políticamente en otros países del mundo y de la región.
Operaciones politizadas
Tanto el BM como el FMI fueron creadas en la Conferencia de Bretton Woods en 1944. Según las investigaciones históricas de Toussaint, el incumplimiento del artículo IV de los estatutos del BM se da desde el inicio de su existencia: “Recordemos que el Banco se negó a prestar a Francia después de la liberación mientras hubiera comunistas en su gobierno. Pocos días después de la salida de éstos del gobierno, en mayo de 1947, el préstamo solicitado y bloqueado fue acordado”.
La institución financiera también buscó influir y modificar la política de ciertos gobiernos de los países llamados socialistas, a fin de debilitar la cohesión del bloque soviético en la época de la Guerra Fría. Con ese objetivo se dio ayuda económica a Yugoslavia, que se había retirado del bloque dominado por Moscú en 1948, y a Rumania a partir de los años 70, cuando Ceausescu manifestaba sualejamiento del mismo bloque.
Asimismo, se dedicó a apoyar a“aliados estratégicos del bloque capitalista occidental, de Estados Unidos en particular”. El experto del CADTM cita como ejemplos los casos de Indonesia desde 1965 hasta el presente, el del dictador congolés Mobutu que incluso cambió el nombre del país a Zaire (gobernó de 1965 hasta su muerte en 1997), el de las Filipinas del dictador Ferdinand Marcos (1965-1986), el Brasil de la dictadura desde 1964, la Nicaragua de Somoza, la Sudáfrica del apartheid, entre otros.
En este sentido, Toussaint afirma que tanto el FMI y el Banco Mundial “y otros poderes capitalistas, no vacilan en apoyar a una dictadura cuando lo consideran oportuno”.De hecho, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), confirma la apreciación del investigador belga.
En su Informe mundial sobre desarrollo humano de 1994, en su página 81, el PNUD dice textualmente: “La ayuda suministrada por Estados Unidos durante los años 80 es inversamente proporcional al respeto de los derechos humanos. Los donantes multilaterales tampoco parecen estar preocupados por tales consideraciones. Parecen, en efecto, preferir los regímenes autoritarios, ya que consideran sin pestañar que éstos favorecen la estabilidad política y están en mejores condiciones de gestionar la economía. Cuando Bangladesh y las Filipinas pusieron fin a la ley marcial, su proporción en el conjunto de los préstamos del Banco Mundial disminuyó”.
Apoyo a la dictadura de Pinochet
Durante el gobierno, democráticamente electo, de Salvador Allende (1970-1973), Chile no recibió préstamos del BM, pero durante el gobierno de Pinochet, tras el golpe militar de 1973, dicho país se convirtió en un creíble sujeto de crédito.
En 1976, MahbubulHaq, que era uno de los principales colaboradores del entonces presidente del BM, Robert McNamara, redactó en un memorándum, una nota titulada“Los errores del Banco Mundial en Chile”, en la que buscaba que el Banco modifique su orientación. “Nosotros nos equivocamos al no apoyar los objetivos fundamentales del régimen de Allende, ya sea en nuestros informes o bien de forma pública”.
MahubulHaq trató, sin éxito, de convencer a la dirección del Banco de que suspendiera los préstamos a Pinochet porque éste estaba “en vías de restaurar una sociedad económicamente elitista e inestable”, y añadía que la política de Pinochet “ha agravado la desigualdad de la distribución de ingresos del país”.
Sin embargo, McNamara -quien antes de presidir el BM fue Secretario de Defensa de John F. Kennedy y de Lyndon Johnson (1961-1968), y a su vez uno de los principales impulsores del involucramiento de EEUU en la guerra de Vietnam-, decidió ignorarlo.
Apoyo a la junta militar de Brasil
El régimen democrático del presidente brasileño João Goulart fue derrocado por los militares en abril de 1964. Goulart había anunciado una reforma agraria radical y la nacionalización de las refinerías de petróleo.
Tras el golpe, el gobierno militar fue reconocido por EEUU y los préstamos del Banco y del FMI, que habían sido suspendidos durante tres años durante el gobierno de Goulart, según recuenta la analista Cherly Paye en un libro escrito y publicado en 1974.
Según Toussaint, “los informes públicos del Banco elogiaban sistemáticamente” la política económica de la dictadura militar. Pero en los informes privados se reconocía la contradicción del BM.
En las Notas de Evaluación del Programa País del Banco Mundial (1971), Robert McNamara reconoció que había una represión muy fuerte en Brasil, pero agregó: “no es necesariamente muy diferente de lo que ocurría bajo los gobiernos anteriores y esto no parece mucho peor que en otros países miembros del Banco. ¿Es que Brasil es peor que Tailandia?”. Posteriormente,McNarama insistía: “No parece que haya una posibilidad de alternativa viable al gobierno de los generales”.
Apoyo a dictadura de Mobutu (en Congo, ex Zaire)
Mobutu SeseSeko era líder de las Fuerzas Armadas del Congo cuando, en 1960 y apoyado por Bélgica y EEUU, derrocó al gobierno nacionalista democráticamente electo dePatriceLumumba, e instauró un nuevo gobierno que ejecutó a Lumumba en 1961. En 1965, Mobutu realizó otro golpe de Estado y tomó el poder directamente.
Ya en 1962, un informe del secretario general de las Naciones Unidas denunciaba que Mobutu había desviado varios millones de dólares destinados a financiar las tropas. Pese a ello, entre 1965 y 1981, el gobierno del Zaire (el país fue rebautizado así por Mobutu en 1971) obtuvo préstamos en el exterior de unos 5.000 millones de dólares. Y entre 1976 y 1981, su deuda externa fue reestructurada cuatro veces en el Club de París, por un monto de 2.250 millones de dólares.
Así, “a pesar de la pésima gestión económica y el desvío sistemático por Mobutu de una parte de los préstamos, el Banco Mundial y el FMI no suspendieron la ayuda al régimen dictatorial”, revela Eric Toussaint.
En 1982, un apoderado del FMI, Erwin Blumentahl, banquero alemán yexresponsable del departamento de Asuntos Exteriores del Bundesbank (Banco Central de Alemania), presentó un informe “lapidario” sobre la gestión del Zaire de Mobutu, en el que “advertía a los acreedores extranjeros que no esperaran ser reembolsados mientras Mobutu siguiera en el poder”.
Pese a este informe, a partir de 1982 aumentaron los desembolsos efectuados tanto por el FMI como por el BM. Ello lleva a Toussaint a afirmar que “es evidente” que las decisiones de estas instituciones“no están determinadas principalmente por el criterio de la buena gestión económica”.
En el caso particular de Congo/Zaire, el experto afirma que “el régimen de Mobutu era un aliado estratégico de Estados Unidos y de otras potencias con influencia en el seno de las instituciones de Bretton Woods (por ejemplo, Francia y Bélgica) mientras durara la guerra fría”. Esta sería la razón de fondo del buen trato.
A partir de 1989-1991, con la caída del muro de Berlín, seguida por la implosión de la Unión Soviética, el régimen de Mobutu dejó de ser interesante para Occidente. Los préstamos del Banco comenzaron a disminuir hasta cesar por completo a mediados de los años 90. Mobutu falleció en 1997, ya sin el apoyo europeo ni estadounidense del que gozó las décadas anteriores.
SUBNOTA
Hasta el presente
Además de los casos citados como ejemplo aquí, las investigaciones de Toussaint dan cuenta de varios otros que también “muestran cómo los intereses políticos y estratégicos de las grandes potencias apoyaron y ayudaron financieramente regímenes cuya política económica no respondía a los criterios oficiales de las instituciones financieras internacionales, y que incluso no respetaban los derechos humanos”.
Mientras que regímenes que se consideraban “hostiles a los intereses de las grandes potencias fueron privados de los préstamos, con el pretexto de que estos gobiernos no respetaban los criterios económicos” definidos por dichas instituciones.
El agravante es que el experto afirma que estas políticas no se terminaron con el fin de la guerra fría, sino que continúan aplicándose “hasta nuestros días”. El portavoz del CADTM se refiere, por ejemplo, al apoyo del BM y del FMI al gobierno del militar Mohamed Suharto en Indonesia (gobierno desde 1967 hasta su caída en 1998).
Más actuales son los casos en el Chad -gobernado aún por el general IdrissDéby desde 1990- y el de Túnez, dondeZine El AbidineBen Ali gobernó desde 1987hasta su derrocamiento en 2011.
El caso de Egipto también es notorio en este punto. El BM y el FMI mantuvieron préstamos al gobierno de Mumarak hasta que fue depuesto en 2011. Y también al gobierno actual del del mariscalAbdelFattah Al-Sissi, quien como Ministro de Defensa y comandante de las Fuerzas Armadas participó en el golpe de Estado de 2013 y gobierna hasta el presente.
Al-Sissi es criticado por otorgar al ejército un poder casi ilimitado y sin ninguna fiscalización, por lo que, por su autoritarismo, hay críticos que lo comparan con los antiguos dictadores egipcios. Pero su gobierno sigue beneficiándose de los acuerdos con ambas instituciones financieras, advierte el CADTM.
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