Tariquía, en emergencia
El Domo Osso es un pozo “descubridor” y al que – en caso de éxito - le seguirán una decena de pozos a lo largo de la reserva
La protesta por Tariquía toma cuerpo. La decisión de la petrolera Petrobras de pisar el acelerador avalado por el Gobierno – con la Policía abriendo camino – y el poder judicial y político dando validez a sus intenciones ha desempolvado las banderas de lucha en defensa de la Reserva Natural de Flora y Fauna.
La resistencia va por barrios. Mientras en las comunidades vecinas hay disparidad de opiniones y cierto agotamiento, en las capitales del departamento está claro que se trata de la enésima amenaza al patrimonio natural, en una zona especialmente sensible para el ciclo del agua y para el bosque yungueño tucumano – boliviano que la conforma. Al margen se sitúa el Comité Cívico, siempre con sus argumentos en el filo y sus acciones contradictorias siempre “pidiendo información” como viendo qué se puede “hacer”.
El asunto es decisión “de arriba” y los argumentos que hoy se exhiben son los mismos que se cuestionaban hace seis o siete años, incluyendo algunas de las falacias más repetidas por el gobierno del MAS y que hoy se utilizan desde el de Paz Pereira y el entramado de alcaldes, ejecutivos y candidatos que esperan sacar “tajada” del tema.
El más repetido es que el Domo Osso X3 está “fuera de la Reserva”, pues el problema no es el Domo Osso X3, sino el desarrollo completo de San Telmo Norte, que atraviesa el corazón de la Reserva misma y que cuenta con casi una docena de pozos de extracción en diferentes puntos desde el ingreso por Chiquiacá hasta Orozas, pasando por el propio cantón que le da nombre.
Aceptar el Domo Osso X3 implica aceptar el resto del desarrollo del campo, y aquí aparece otro asunto en discusión: la famosa consulta previa. Petrobras insiste en que ha hecho las consultas pertinentes en Saicán y en las comunidades más cercanas, pero lo perceptivo sería que todas las comunidades que ahora y después sean informadas a la vez y si procede, decidan en consecuencia, aunque el asunto de las consultas previas en este tipo de temas, con comunidades muy frágiles, siempre hayan evidenciado la debilidad del formato: Cualquier petrolera o Estado puede convencer de cualquier cosa a un comunario al que le falta de todo. ¿O acaso alguien entiende que Petrobras va a invertir en el pozo descubridor Domo Osso X3 y renunciar a los demás pozos que conforman el campo?
¿O acaso alguien entiende que Petrobras va a invertir en el pozo descubridor Domo Osso X3 y renunciar a los demás pozos que conforman el campo?
El impacto local del proyecto es otra de las falacias, y no hay que irse muy lejos para comprobarlo. Un campo gasífero no genera gran movimiento económico en ninguna de sus fases: ni en la apertura de caminos, ni en la perforación, ni cuando después está en activo. Lo saben bien en Palos Blancos, la comunidad “anfitriona” de Margarita, el gran campo del sur del país, y que recién asfaltó sus calles 20 años después de ser descubierta. El catering, los mecánicos y hasta los choferes suelen llegar desde Santa Cruz, así que apenas se generan unos pocos puestos de trabajo. En principio el gas que se pudiera encontrar en San Telmo Norte utilizaría instalaciones existentes en las proximidades – Margarita o San Alberto – para su procesamiento, por lo que eso más. Los vecinos de Palos Blancos reportan además modificaciones en el clima y los registros hídricos desde la implementación del megacampo.
El otro tema son los recursos que llegarían al departamento en forma de regalías e IDH… y de los que la verdad los tarijeños ya están hasta el gorro.
El gobierno decidió abrir el año con conflictos varios en todos los frentes y Tariquía es uno más que tiene un costo: Rodrigo Paz firmó compromisos con la Reserva, pero sobre el que calculan beneficios: hallazgos más o menos rápidos para traer dólares en forma de venta de gas, pero, sobre todo, dar “ejemplo” a los potenciales inversores a los que les puede interesar la fórmula del “Fast Track” en el decreto 5503 de que en Bolivia los contratos se cumplen, porque si no, no tiene sentido.
Claro que el Gobierno podía haber apostado por un recurso quizá más sencillo y a lo que de alguna forma se comprometió: liberar Tariquía de la amenaza petrolera de una vez por todas y para siempre, pero eso parece que no es compatible.


