Hora de trabajar

Cinco años pasan volando, y la lista de pendientes del nuevo gabinete es ciertamente extensa

Acabados los fastos de la posesión y con las carteras ya entregadas, es la hora de trabajar a fondo para darle un nuevo rumbo al país. Paz Pereira ha marcado sus prioridades en los sucesivos discursos formales y que no deben tomarse como discursos de compromiso. El presidente ha ganado su oportunidad hablándole a los más desfavorecidos y debe retribuirles.

Paz Pereira, además de político profesional, es un gestor creativo, capaz de ver nuevas oportunidades, y con suficiente mundo vivido como para poder imaginar soluciones a los problemas que nos acechan. Uno de ellos es el de modernizar el Estado. Paz Pereira simboliza la renovación y debe asumir que eso pasa también por acabar con muchas lógicas y dotar de herramientas que permitan a los diferentes sectores avanzar. Modernizar el Estado pasa por ser un principio rector general para todos los ministerios.

Los desafíos están plenamente identificados: conseguir dólares es clave y Paz había señalado que no acudiría al endeudamiento de inmediato, sino que trataría de recuperar los – 7.000 millones según su propio diagnóstico – dólares que los empresarios bolivianos han dejado fuera del país.

Esto implica abordar una reforma fiscal de calado algo que le van a exigir los Organismos Multilaterales para acceder a créditos – si los pide -. En campaña ha prometido copiar el modelo paraguayo del 10% - el FMI suele pedir subir el IVA – pero eso supone ampliar la base de cotizantes, algo que es urgente en Bolivia con un 80% de informalidad y donde, obviamente, nadie quiere pagar. Esto vendrá además acompañado de las exigencias del Grupo de Acción Financiera (GAFI) que exige la bancarización y otras medidas para garantizar la lucha contra el blanqueo y que en su momento Luis Arce se vio obligado a retirar. Veremos si el nuevo gobierno apuesta por iniciar con medidas de shock urgentes o por un gradualismo que siempre genera conflictos.

El otro gran tema es el de la reforma de la Justicia. El problema es de fondo y tiene que ver ya con el desborde de unas lógicas de corrupción que ya han excedido todos los pudores. La reforma debe venir desde las Universidades, pero en estos tiempos de urgencias aún se hace más difícil premiar a los probos. Paz Pereira y su ministro deben liderar un proceso que culmine en una reforma constitucional, pero siendo conscientes que no es el procedimiento lo que falla, sino la vomitiva corrupción que campea a sus anchas en los juzgados.

En Educación se demanda la actualización de la Ley Avelino Siñani, pero debe ser con criterio de aumentar la exigencia y no al revés; en Hidrocarburos hay que revisar los planes de reactivación y la propia Ley; el litio duerme el sueño de los justos; la Gestora debe trazar sus prioridades con transparencia; hay que hablar de transgénicos y de exportación con los agroindustriales en tiempos donde el sueldo no alcanza; hay que renovar el parque automotor y decidir de una buena vez qué pasa con los subsidios y hay que poner sobre la mesa criterios objetivos que permitan diferenciar a quién sí y a quién no se le debe ayudar con subsidios. Hay que garantizar una salud de calidad para todos que no cueste un riñón y hay que acabar con la micro corrupción policial.

Y también el 50/50.

Sin duda, mucho por trabajar. Que sea en buena hora.


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