La basura

Setar ve perjuicios económicos y políticos en el cobro de las tasas de basura de EMAT, pero el acuerdo pasa por ser imprescindible

No hace falta haber leído muchos clásicos para entender que la noble profesión de la política consiste en lograr acuerdos que solucionen los problemas de la gente. Todos somos políticos, pero como una discusión asamblearia sería bastante poco operativa, se elige precisamente a los representantes políticos, en los que se delega – mucho más de lo que la razón recomendaría – la capacidad de solucionar los problemas.

Como la democracia se ha reducido a votar cada cuatro o cinco años firmando casi cheques en blanco donde las rendiciones de cuentas se han convertido en recuento de logros exentos de autocrítica, los políticos han ido adquiriendo cada vez más poder para administrar la vida de la gente, y los enfoques se han venido reduciendo a las lógicas de la reproducción y no a las de servicio.

Resumiendo, en la factura de Setar se incluye el monto de recojo de basuras que correspondería recaudar al Gobierno Municipal, y que nadie pagaría por voluntad propia

En los últimos días viene creciendo un problema en la ciudad de Tarija a cuenta del recojo de basura. O más concretamente, de su facturación. Hasta el momento la venía haciendo Servicios Eléctricos de Tarija (Setar) como servicio prestado al Gobierno Municipal de Tarija en un ganar - ganar más allá del cobro por la propia prestación de servicio.

Resumiendo, en la factura de Setar se incluye el monto de recojo de basuras y alumbrado público que correspondería recaudar al Gobierno Municipal y que nadie pagaría por gusto, por ello, el método de coacción de cortar la luz es sin duda el más efectivo de todos los imaginados: cualquier familia corre a pagar sus pendientes cuando no puede cargar su celular o prender su televisión.

Perder ese método de coacción significa un problema muy serio para el Gobierno Municipal, pues la basura, una vez en la calle, es de todos y es obligación de la empresa delegada, en este caso EMAT, el recogerla.

A estas alturas del siglo XXI se podría pensar que al fin se han logrado revertir las lógicas sobre la acción individual y la responsabilidad colectiva, y que los ciudadanos han adquirido capacidades suficientes como para entender que es con el aporte de todos como se sostienen los servicios públicos y que por ende, es necesario pagar los impuestos y tasas cuando corresponde. Pero eso no va a pasar.

La Gobernación se estás parapetando detrás de sentencias, regulaciones, decretos y leyes que a nadie le interesan y que no servirán de excusa cuando la ciudad se llene de basura. Es verdad que el Gobierno Municipal se ha dormido, pero es necesario que esto se aclare, pues es mucho más simple de lo que parece, pues es político: Como se entiende que a nadie le gusta pagar servicios ni tasas, y mucho menos que estos se encarezcan, políticamente es muy cómodo para la Alcaldía no tener que dar explicaciones ni sufrir la ira de los ciudadanos cuando ven que no les alcanza o cuando les cortan el servicio. Dejar de cobrar la basura, aparentemente, le ahorraría disgustos a Setar y quien sabe, le daría más popularidad al Gobernador.

Como sea, y porque para eso se elige a los políticos, mientras cambian las lógicas ciudadanas (que parece difícil), es necesario el acuerdo que garantice el mecanismo de “coacción” para que el servicio se mantenga a flote; después, que pongan las caras, los logos y los nombres que quieran en la factura.

Ojalá sea pronto, pues el riesgo es grande.


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