Día Mundial de los Animales: una deuda pendiente en Tarija

El 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales, una fecha para recordar que la dignidad de todas las especies también depende de nuestras decisiones cotidianas

Cada 4 de octubre, el mundo recuerda a San Francisco de Asís y su mensaje universal: todos los seres vivos merecen respeto, cuidado y compasión. La fecha, promovida por la Organización Mundial de Protección Animal, busca frenar la extinción de especies y generar conciencia sobre el bienestar animal. Sin embargo, en Tarija —como en gran parte de Bolivia— la distancia entre el ideal y la realidad sigue siendo enorme.

En nuestras calles, aunque se ha reducido respecto a anteriores décadas, los perros y gatos en situación de abandono continúan multiplicándose a la vista de todos, sin políticas sostenidas de esterilización ni albergues municipales con recursos adecuados. La solución todavía depende, en gran medida, de organizaciones voluntarias que, con sacrificio y escasos medios, hacen lo que debería ser una tarea prioritaria del Estado. El derecho a una vida digna para los animales de compañía no es un lujo urbano, sino una obligación ética y sanitaria que impacta directamente en la calidad de vida de toda la comunidad.

Tarija necesita políticas sostenidas: esterilización gratuita, albergues dignos y protección de la fauna silvestre para honrar el bienestar animal más allá del discurso.

Pero el bienestar animal no se limita a las mascotas. Tarija enfrenta también retos urgentes en la protección de su fauna silvestre. La caza ilegal, el tráfico de especies y la pérdida de hábitats están poniendo en riesgo a animales emblemáticos de la región, desde el cóndor andino hasta el quirquincho. La preservación de estos seres no es solo una cuestión de sensibilidad ambiental, sino también un componente esencial para un modelo de desarrollo sostenible que respete los equilibrios naturales y potencie, incluso, el turismo responsable.

La producción agropecuaria, motor de la economía departamental, también está llamada a mejorar sus estándares de bienestar animal. En pleno siglo XXI no es aceptable mantener prácticas de maltrato o confinamiento que, además de atentar contra la ética, pueden comprometer la calidad de los alimentos y la salud pública. La incorporación de protocolos de trato digno, transporte seguro y sacrificio humanitario no debería depender de la voluntad aislada de algunos productores, sino convertirse en política pública apoyada por el Estado y las asociaciones del sector.

¿Qué hacer, entonces, desde Tarija? Los voluntarios que trabajan muy cerca de estos problemas lo tienen claro:

·        Un programa departamental de esterilización masiva y gratuita, que evite la reproducción descontrolada de perros y gatos.

·        Albergues municipales dignos, gestionados en coordinación con organizaciones protectoras, pero con presupuesto sostenido.

·        Mayor control al tráfico de especies, con sanciones efectivas y campañas de educación ambiental.

·        Incorporar estándares de bienestar animal en la producción ganadera y avícola, como parte de la competitividad y la responsabilidad social.

·        Campañas educativas en escuelas y barrios, que fomenten el respeto a los animales desde la infancia.

El Día Mundial de los Animales no debería ser solo un recordatorio simbólico, sino una oportunidad para asumir compromisos concretos. Tarija, tierra bendecida por la naturaleza, tiene la obligación de dar un paso adelante en la protección de sus animales, porque nuestro bienestar —como advirtió San Francisco hace ocho siglos— está indisolublemente ligado al de ellos.


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