La estabilidad de la Gestora
La Gestora es el gran fondo de inversión del país y lo hace con los recursos más sensibles: los ahorros de todos los trabajadores del país
Jaime Durán ha dejado la Gestora Pública de Pensiones una semana después de que se conocieran los resultados de las elecciones generales y cuando quedan apenas diez para que un nuevo gobierno sea posesionado.
El asunto no es menor, Durán es un economista probo, honesto y que siempre le ha gustado explicar de forma didáctica sus movimientos y decisiones, pero hasta antes de ayer era el representante legal del mayor fondo de inversión de Bolivia, que además ha defendido con ahínco la independencia del ente respecto al Gobierno de turno, con el cual ha trabajado de cerca desde siempre: Durán es uno de los “jóvenes prodigio” con los que Luis Arce se rodeó en el Ministerio de Finanzas, con los que comparte éxitos, y también fracasos.
En Bolivia, más allá de algunas orientaciones sobre crédito de vivienda social o apoyo a emprendedores, por lo general las decisiones de inversión se siguen tomando en despachos altos y cerrados.
Durán dice que ha cumplido con su misión, y ciertamente lideró el traspaso de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) privadas a la Gestora Pública una década después de que esto se ordenara vía decreto. Los fantasmas siguen siendo palpables.
Es evidente que se vienen curvas en la Gestora, sobre todo cuando se plantee algún tipo de devaluación formal de la moneda o se planteen nuevas facilidades – aún más – para la inversión de y en empresas extranjeras.
Seguramente es casualidad, pero la renuncia llega justo un día después de que en este medio iniciáramos una serie de reportajes en los que analizamos a fondo el papel del equipo económico del gobierno que viene gestionando el sector desde hace 20 años y que es, en buena medida, responsable de las dificultades actuales.
La Gestora es el gran fondo de inversión del país y lo hace con los recursos más sensibles: los ahorros de todos los trabajadores del país, que además son obligatorios en la formalidad. Durán es al final responsable de los riesgos que se toman, pero también el que pone la cara cuando no se toman: en cualquier lugar del mundo, el manejo de los Fondos de Pensiones de titularidad pública se manejan en base a una serie de políticas que ayudan a impulsar el país de acuerdo a un plan sectorial. En Bolivia, más allá de algunas orientaciones sobre crédito de vivienda social o apoyo a emprendedores, por lo general las decisiones de inversión se siguen tomando en despachos altos y cerrados.
Durán defiende que el 52% del Fondo, que al cambio oficial está en unos 30.000 millones de dólares, se invierte en la Banca Privada. De esa manera ha salido siempre al paso de las críticas sobre la preferencia de inversión en instrumentos financieros del Estado, que llegan en realidad al 34%. Durán ha defendido siempre que en su gestión la rentabilidad de las inversiones se ha elevado por encima del 4% cuando tomó las de las AFP con apenas un 2,71%, sin embargo es necesario recordar que hace 15 la rentabilidad rondaba el 10% para los trabajadores, pero que desde entonces el patrimonio de los banqueros – principalmente sus acciones – prácticamente se ha cuadruplicado.
Dejar la Gestora justo en este momento no es precisamente uno de esos movimientos que contribuyan a dar tranquilidad a la población ni a garantizar una transición tranquila y ordenada, sino más bien todo lo contrario, y en aras de la convivencias, haría necesaria una explicación mucho más profunda.


