Ulises y la sed de conocimiento

En el Canto XXVI del Infierno, Dante encuentra a Ulises, condenado entre los consejeros fraudulentos.

Pero su historia no termina como la contó Homero.

Después de regresar a Ítaca, Ulises no pudo renunciar a su deseo de explorar lo desconocido.

Ni su hogar, ni su familia, ni el paso de los años lograron apagar su sed de conocimiento.

Reunió a sus compañeros y navegó más allá de las Columnas de Hércules, el límite del mundo conocido.

Antes de partir, les dirigió unas palabras que han quedado para la historia:

"No fuisteis hechos para vivir como brutos, sino para seguir la virtud y el conocimiento."

Tras meses de navegación, divisaron el Monte del Purgatorio.

Pero habían cruzado un límite que ningún mortal debía desafiar.

Entonces, una tormenta enviada por Dios hundió su barco.

Ninguno de los tripulantes sobrevivió.

Para Dante, Ulises representa el inmenso deseo de conocer, pero también el peligro de dejar que la ambición se convierta en soberbia.

Porque el conocimiento es una virtud…

Pero cuando el orgullo nos hace creer que no tenemos límites, incluso la mayor de las aventuras puede conducir a la ruina.

(La Divina Comedia)


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