Democracia con trampas
La democracia no es un juego de chicanas ni una carrera de obstáculos en la que gana quien llega al final. Se trata de confrontar ideas y que la gente elija al que mejor le parezca. El TSE y todos los demás poderes del Estado deben asegurar la pluralidad
Disculparán que insistamos un día más en la necesidad de cuidar la democracia en Bolivia, una función a la que deberían entregarse con pasión el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), pero que una vez más parece tendrá que resguardarse de nuevo lejos de esos canales oficiales a los que ya no se puede llamar “institucionales”.
Las puertas se vienen cerrando con mucha vehemencia a las opciones populares, pero bien podrían encontrarse con el mismo problema otras opciones con otros planteamientos y que, por cierto, no tienen ni la mitad de la capacidad de movilización que las primeras y que difícilmente podrían salvarse por esa vía.
Es decir, proscribir a Evo Morales porque según el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) está prohibida la reelección discontinua cuando la letra muerta dice que se limita a una sola vez de forma consecutiva (como han reconocido incluso varios de los ponentes de Harvard) es una decisión política y arbitraria.
No solo Morales y Rodríguez tienen problemas; también todos los demás pueden ser observados por interpretaciones antojadizas
Dejarlo sin sigla para que tampoco sus leales puedan representarle, anulando personerías (por parte del TSE), luego de haberles permitido (por el mismo TSE) inscribirse como aspirantes en el plazo establecido (por el TSE) al que llegaron tras haberse concedido varias ampliaciones de plazos fatales (por ese TSE) aunque aparentemente las observaciones realizadas (por ese TSE) eran insubsanables, es otra decisión política por parte del TSE, que además le ruega al TCP que respete el principio de preclusión.
Lo propio sucede con Andrónico Rodríguez, quien tomó un camino diferente quien sabe si como parte de la misma estrategia donde lo importante era llegar, pero que va encontrando puertas cerradas y problemas a cada paso. Seguramente el Movimiento Tercer Sistema (MTS) sin más propuesta ni vida orgánica que aquella que le permite seguir manejando la sigla, no debería existir, pero esperar al día después de inscribir candidatos para ejecutarlo por problemas burocráticos enquistados desde hace cinco años es, sin duda, una decisión política. Como lo será prescribir justo ahora a UCS.
Nadie debería estar tranquilo: El miércoles el ministerio público allanaba la casa donde el concejal trinitario Arnoldo Méndez habló en un acto de la agrupación Libre de Tuto Quiroga donde dijo aquello de que “ningún colla (…) trabajará en instituciones de Trinidad”, que puede ser interpretado como mensaje de odio.
Jaime Dunn no pudo inscribirse el 19 de mayo y quién sabe si hasta el 3 de julio podrá ponerse al día con la Contraloría General del Estado por deudas y multas contraídas hace 15 años. Cualquier que haya hecho alguna vez un trámite así sabe la respuesta.
A Rodrigo Paz le dicen que no nació en Bolivia y tienen bienes anotados por su gestión en Tarija; Doria Medina gestionó una empresa privatizada por años que acabó vendiendo a capitales extranjeros; y hasta los apoderados del MAS lo son porque el TSE y el TCP consideraron que aquel cabildo abierto en El Alto era jurídicamente más correcto que el Congreso convocado por Morales en Lauca Eñe.
Esto no es un juego. La democracia no es un juego de chicanas ni una carrera de obstáculos en la que gana quien llega al final. Se trata de confrontar ideas y que la gente elija al que mejor le parezca. El TSE y todos los demás poderes del Estado deben asegurar la pluralidad. El resto es política y de la peor.


