Un nuevo horizonte electoral para salir de la crisis
Con todo, el desafío, como indicó Romero, es hacer elecciones en este 2020, que es lo que la Ley que anuló las anteriores señala, y que es una misión ineludible para consolidar la pacificación
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha movido ficha rápido y dentro de los márgenes previstos. La declaración de la Sala Plena leída por el presidente de la entidad, Salvador Romero, se ha dado un balón de oxígeno de mes y medio, postergando las elecciones del 6 de septiembre al 18 de octubre, que según la interpretación del propio Romero no necesita de respaldo legislativo.
El aplazamiento viene motivado, obviamente, por las proyecciones epidemiológicas del Ministerio de Salud al respecto del incremento de casos Covid, ya que el propio Comité Científico se dirigió al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para alertar sobre el riesgo del 6 de septiembre.
Así, el TSE, una vez más, acata las sugerencias del ejecutivo nacional y concede una cuarta prórroga, pues las elecciones inicialmente previstas para el 3 de mayo, fueron posteriormente calculadas hasta el 2 de agosto, luego hasta el 6 de septiembre y finalmente hasta el 18 de octubre.
La previsión epidemiológica decía que el 6 de septiembre habrá en el país 130.000 casos. Absolutamente nada hace indicar que ese vaya a ser el pico y que después vaya a bajar, pues si algo ha demostrado el virus es que no atiende a proyecciones mágicas y que, si corre libre, corre y no se cansa ni tiene sorojchi.
El Ministerio de Salud recién empieza a autorizar pruebas rápidas y otros protocolos que permitan diagnosticar más y más rápido a los pacientes para así aislarlos y tratarlos. Después de cuatro meses de negativas, parece cambiar de estrategia justo en el momento en el que el foco se concentra en India y otras potencias superpobladas, además de los rebrotes en Europa, que de nuevo han copado el mercado de reactivos y pruebas rápidas. Con cuarentenas muy relajadas y el distanciamiento social imposible, resulta difícil asegurar que el 18 de octubre vayamos a estar mejor que el 6 de septiembre, más allá de la necesidad de algunos candidatos de mostrar un mejor desempeño, que puede ser maquillado con el ajuste de las cifras.
Absolutamente nada hace indicar que septiembre vaya a ser el pico y que después vaya a bajar, pues si algo ha demostrado el virus es que no atiende a proyecciones mágicas y que, si corre libre, corre y no se cansa ni tiene sorojchi.
Con todo, el desafío, como indicó Romero, es hacer elecciones en este 2020, que es lo que la Ley que anuló las anteriores señala, y que es una misión ineludible para consolidar la pacificación. “Los factores de conflicto no han desaparecido, continúan presentes, amenazando desgarrar el tejido que nos une como sociedad” dice el documento para rematar con un “Solo existe un medio para canalizarlos y procesarlos de manera pacífica y en un marco institucional: una elección técnicamente sólida, políticamente imparcial, con resultados transparentes, que sean fruto de la competencia del conjunto de actores políticos, con una elevada participación, abierta a la mirada a la ciudadanía y de la comunidad internacional”.
Modificar la fecha era, sin duda, el menor de los problemas de Romero, que también ha dejado constancia de las presiones a las que está siendo sometido. El desafío del TSE es pensar en lo mejor para el país, que es algo que el resto de los poderes del Estado no parecen contemplar.
El horizonte electoral es fundamental y una contienda limpia y sin exclusiones es la única forma de legitimar cualquier opción, que además tendrá por misión salir de esta crisis sanitaria y económica.


