Para Esteban Mayer los sueños se cumplen con perseverancia
Fueron más las caídas que las victorias en las finales internacionales que disputó el esgrimista Esteban Gabriel Mayer Shepard, de 18 años, desde que empuñó el sable, hasta que con su perseverancia y fortaleza mental, encima de la palestra, hizo temblar a su rival y el premio llegó en forma de una medalla bañada en oro en los II Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025.
Con un 6-10 en contra en la final, contra William Lim, Mayer se olvidó del mundo exterior, eran su rival y él, en guardia, en una pista de 14 metros de largo por dos metros de ancho, así de estrecho se volvió el mundo. El esgrimista boliviano había estado en circunstancias similares con anterioridad, aprendió de esas experiencias, sin conformarse con el segundo lugar y consiguió una remontada de 15-13, que desbordó en celebración por tratarse de la primera presea dorada para Bolivia en este deporte en un evento multidisciplinario.
´Lo voy a hacer´, se dijo Mayer y, como todo un caballero, cumplió con su palabra, enfocándose en el combate, controlando el estrés, la presión de estar abajo en el marcador. “Así se hace una remontada y así se hacen los sueños”, menciona Mayer, quien desde los diez años viste de blanco, con una chaquetilla resistente, hecha con fibras de kevlar, acompañado por una careta de acero y un guante para proteger la mano armada.
La esgrima, entre arte y deporte, tiene poca influencia en el país, es por eso que Esteban y sus hermanos, (Victoria, 14 años; y Julián, 19 años), son la primera línea que practican esta disciplina. Sus padres han aprendido desde cero las reglas de este combate con armas, acompañando a sus hijos desde las tribunas.
“El sable es un arma muy rápida, a mi modo de ver, la habilidad mental tiene que estar en todo momento, pensar rápidamente y tácticamente. Florete y espada también son preciosas armas”, comenta Jennifer Shepard, la madre de Esteban, estudiante que cursa el último grado en el colegio Franco Boliviano, ubicado en la zona de Achumani, al sur de La Paz.
En esta unidad educativa, la madre y sus hijos tuvieron el primer contacto con la esgrima, porque es un deporte promovido desde edad temprana. Esta afición siguió con la escuela que tiene el Club de Tenis La Paz (CTLP), que se ha convertido en el núcleo de este deporte frente a la ausencia de una dirigencia constante en el Departamento.
El trabajo psicológico fue determinante para Mayer, quien no tiene un modelo de deportista a seguir, él quiere ser el faro para los esgrimistas que vienen atrás. “Mi estilo es muy único, soy una mezcla de muchas cosas, no hay un esgrimista similar a mí en el modo en que compiten”, responde en entrevista con APG Noticias.
Frente a un oponente igual de armado, no puedes dudar ni un segundo. Es esencial tener una agilidad mental desarrollada, virtud que Esteban ha cultivado y se ha visto reflejada como un excelente alumno de matemáticas, un hábil ajedrecista en Blitz (relámpago) y un prometedor ingeniero mecánico.
“Tiene todas las condiciones, nos falta competición de preparación y entrenamiento con atletas de nivel”, indica el cubano, José Luis Laverdeza, entrenador de Esteban, y que en su momento llegó a ser el número nueve del mundo, bajo el denominativo de La Máquina Negra.
Esteban (44 en el ranking junior de la Federación Internacional de Esgrima) tiene planeado, a final de año, entrenar en el extranjero y hacer el circuito mundial de Copas, que se necesita para ir subiendo de nivel y mejorar la clasificación.





